Las historias detrás de la ciencia | RED/ACCIÓN

Las historias detrás de la ciencia

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“La literatura ilumina aquello que la ciencia oscurece. Si la ciencia estudia la velocidad de la luz, la literatura está más cerca de la velocidad de la sombra”, jura un escritor.

Las historias detrás de la ciencia

Como dice Gerry Garbulsky, “en la educación formal nos muestran la ciencia como una verdad revelada (…) pero las verdades de la ciencia son provisorias, evolucionan en el tiempo y son descubiertas por seres humanos con sus maravillas y miserias”. Un verdor terrible, el nuevo libro de Benjamín Labatut, examina esos terrenos.

Plus: Diego Golombek elige sus títulos favoritos de historias de la ciencia.

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Apocalipsis, de Lucas Cranach. Siglo XV

Hoy es 9 de marzo. Es el aniversario de la partida de la flota de Pedro Alvares Cabral desde Lisboa, en el año 1500, hacia las Indias (sería el primer contacto europeo con lo que ahora es Brasil). También es el aniversario de la publicación en 1776 de La riqueza de las naciones, de Adam Smith, esa obra fundacional del capitalismo internacional que todos vemos en algún momento, en alguna materia. Y en 1997, el 9 de marzo, otro episodio tremendo: The Notorious B.I.G. fue asesinado en Los Ángeles (su crimen, parte de la escalada del gangzta rap, sigue sin resolverse). Pero mi efeméride favorita ocurrió en Bogotá hace 334 años: se la conoció como el Tiempo del Ruido.

Fue a las diez de la noche, un domingo. Un ruido muy fuerte, como de mil truenos juntos (“un estruendo tan horrible y aterrador, que quienes lo escucharon declaran nunca haber oído cosa semejante y nunca lo oirán”, anotó un testigo), sacudió durante quince minutos a esa ciudad, por entonces no mucho más que una aldea grande, y la dejó impregnada en olor a azufre. Me imagino el pánico, la gente corriendo, chocándose en la oscuridad, gritando. 

“No faltó quien”, escribió el sacerdote jesuita Pedro de Mercado, “entregándose a la conjetura y a sus pensamientos, dijera que el gran terror que sacudía a los hombres en sus ojos, en sus oídos, que los bramidos de la tierra, que el estruendo que recorría el aire no era  sino la  hora clara del último juicio. No se equivocaban al opinar así, pues lo que estaba sucediendo era semejante a lo que se describe en las Sagradas Escrituras”.

Muchos terminaron refugiados en los claustros religiosos; se quedaron rezando y ayunando varios días, temiendo una invasión de demonios marabuntos.

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Las hipótesis. ¿Qué pasó en Bogotá el 9 de marzo de 1687? Es un misterio, pero a lo largo de los siglos hubo varias hipótesis. Primero, los demonios. Luego se dijo que fue un movimiento de placas tectónicas. Después, la erupción de un volcán.

“Investigaciones recientes apuntan a que en realidad el fenómeno fue causado por la entrada a la Tierra de una roca proveniente del espacio exterior”, propone el astrofísico Santiago Vargas, del Observatorio Astronómico Nacional de Colombia. “Hoy, estos fenómenos siguen impresionando a propios y extraños, y su observación en varios rincones del planeta ha convertido a los habitantes de pueblos y ciudades en partícipes de la ciencia ciudadana, contribuyendo a su caracterización a través de fotografías de celulares. Algunas veces es posible, incluso, percibir un olor a azufre en el ambiente que probablemente se sumaba como una señal más del supuesto apocalipsis a finales del siglo XVII”.

La ciencia siempre esconde historias que, bien contadas, pueden ser poderosas.

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Benjamín Labatut. Foto: Julieta Labatut

Entre la ciencia y la literatura. Benjamín Labatut, escritor chileno-holandés, acaba de publicar Un verdor terrible, una colección de relatos que van como un péndulo entre la ciencia y la literatura, entre la ficción y la no ficción, entre la creatividad y la locura. Es un libro inclasificable y seductor.

Lo que guía a los personajes que aparecen (Fritz Haber, padre de la guerra química; Alexander Grothendieck, misionero de las matemáticas; Erwin Schrödinger y Werner Heisenberg, fundadores de la mecánica cuántica; y Albert Einstein… bueno, Einstein es Einstein); decía, lo que guía a los personajes que aparecen es la obsesión por descubrir algo que lo revolucione todo, por gritar eureka a los cuatro vientos. Los científicos, a veces, son casi exploradores espirituales.

“Me interesa la parte oscura de la ciencia”, dijo Labatut en una magnífica entrevista con Ana Clara Pérez Cotten, “los sueños locos de su inconsciente, el lugar donde se topa con las fallas en la lógica del universo, con ideas que rompen nuestra imagen del mundo o que la expanden hasta que se vuelve inimaginable. La ciencia, vista desde cierta perspectiva, también es una forma particular de la locura: el delirio de pensar que podemos entender el mundo”. Por ejemplo, pensar que podemos entender el Tiempo del Ruido. 

Y algo más: “La literatura ilumina aquello que la ciencia oscurece. Si la ciencia estudia la velocidad de la luz, la literatura está más cerca de la velocidad de la sombra, pero creo que ambas son necesarias para relacionarnos con aquello que no podemos entender”. 

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Diego Golombek.

Dioses del Olimpo del siglo XX. “Contar la ciencia es contar aventuras”, me dice Diego Golombek. Es un biólogo muy conocido, y además es conferencista, autor de varios libros y director de una gran colección sobre ciencia e investigaciones: Ciencia que ladra, de Siglo XXI

Le pregunto por sus libros favoritos sobre historias de ciencia y elige varios: “Allí están, por ejemplo, las aventuras de un tal Pierre de Fermat y sus anotaciones en el margen de un libro, que sedujeron y fascinaron al niño Andrew Wiles hasta que, años más tarde, resolvió el hasta entonces imposible El último teorema de Fermat (Cía. Naviera Ilimitada Ediciones). Lo cuenta como nadie Simon Singh, con duelos, griegos y celos incluidos. O las aventuras de los queridos pacientes del no menos querido Oliver Sacks en (entre otros), El hombre que confundió a su mujer con un sombrero (Anagrama), donde hay sueños, músicas, memorias y olvidos que se parecen demasiado a los de todos nosotros”. 

Y también menciona Un verdor terrible, de Benjamín Labatut, “en donde Schrödinger, Einstein, Heisenberg y muchos otros dioses del Olimpo del siglo XX cobran vida, se enamoran, enloquecen, se apasionan, se miran, se presienten, se desean y nos dan una ventanita a la Gran Aventura de conocer a dónde vamos y de dónde venimos”.

Henrietta Lacks.

Por mi parte, hace rato que quiero leer La vida inmortal de Henrietta Lacks, de Rebecca Skloot. Pero parece que no llegó a las librerías de Buenos Aires.

Es la historia de Henrietta Lacks, una mujer pobre que murió de cáncer en 1951, a sus 31 años. Lo extraordinario es que sus muy singulares células, que fueron tomadas sin su conocimiento, siguen vivas en los laboratorios y se han convertido, según nos informan en la contratapa de este libro, en una herramienta de la medicina: fueron vitales para el desarrollo de la vacuna contra la polio, develaron secretos sobre el cáncer y los virus, ayudaron a realizar avances como la fertilización in vitro o la clonación y fueron compradas y vendidas por laboratorios de todo el mundo. Claro, la familia Lacks, todavía pobre, se enteró de todo esto ya en el siglo XXI. 

👉🏼 ¿Leíste El último teorema de Fermat, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, Un verdor terrible o La vida inmortal de Henrietta Lacks?
¡Contame si te gustaron!

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Tres preguntas a Gerry Garbulsky. El Director de TED en Español y organizador de TEDxRíodelaPlata tiene un podcast que se llama Aprender de grandes, donde comparte lo que aprende de personas extraordinarias. Además fundó El Mundo de las Ideas, un programa de creatividad e innovación, y es miembro del Instituto Baikal. El año pasado, su curso Hábitos tuvo más de 1.000 asistentes. Es físico (UBA) y Ph.D. en Ciencia de Materiales (MIT). 

  • Enseñás sobre hábitos y entrevistás a especialistas en muchas áreas. ¿De dónde viene la inspiración de los que crean cosas nuevas?
    En conversaciones que tengo en Aprender de grandes con gente que admiro les pregunto a los invitados de dónde nació la pasión que sienten por lo que hacen. Casi todos reconocen la influencia decisiva que tuvo una maestra o maestro, que les abrió la puerta a un nuevo mundo o que les contagió su propia pasión. Una vez que tenés esa pasión, “solo” resta desarrollar las herramientas para transformarla en impacto en tu entorno. La capacidad de mejorar nuestros hábitos es una de esas herramientas, casi un superpoder, ya que un buen hábito sostenido por mucho tiempo suele generar cambios que ni nosotros mismos hubiésemos imaginado. Los hábitos son el interés compuesto de la mejora personal. A corto plazo no mueven la aguja. A largo plazo nos vuelan la cabeza.
  • Como organizador de @TEDxRdelaP y director de @TEDenEspanol, ¿cuál creés que ha sido el aporte de las charlas TED para mostrarnos las historias humanas detrás de la ciencia?
    En la educación formal nos muestran la ciencia como una verdad revelada, estática y despojada de humanidad. Así funciona la mitocondria, ésta es la pinta de la doble hélice del ADN, la fuerza es la masa por la aceleración y así podés calcular las raíces de la cuadrática. Pero las verdades de la ciencia son provisorias, evolucionan en el tiempo y son descubiertas por seres humanos con sus maravillas y miserias. Las charlas TED contribuyeron a mostrar los cambios de rumbo y los artífices detrás del avance del entendimiento de cómo funciona el mundo. También le dieron la oportunidad a los científicos de reflexionar sobre sus descubrimientos y de compartir esa pasión que nos inspira más que repetir de memoria menos b más menos la raíz cuadrada de b cuadrado…
  • ¿Qué fue lo mejor que leíste últimamente?
    Mis lecturas están mucho más fragmentadas hoy que cuando de adolescente no me podía dormir hasta terminar la Trilogía de la Fundación de Asimov. De los locales salto de Mairal a Casciari, pasando por Sklar, Guillermo Martínez, Mariana Enríquez, con alguna escala en Schweblin. Leo todo lo que se me cruza sobre aprendizaje, neurociencias, hábitos, sueño, humor. A veces son libros, a veces textos en internet (Tim Urban me encanta). Durante el último año, leí bastante a Platón, de la mano de mi amigo Christián Carman. También escucho. Soy adicto a los podcasts, muchos en inglés, especialmente Revisionist History, Making Sense, Radiolab y Hidden Brain. Me encanta tener todo a un click de distancia, pero extraño las largas horas intentando salvar a la humanidad junto a Hari Seldom en Fundación.
Foto: @AnagramaEditor

Hoy mencionamos 6 libros en SIE7E PÁRRAFOS:

1️⃣ La riqueza de las naciones, de Adam Smith.
2️⃣ Un verdor terrible, de Benjamín Labatut.
3️⃣ El último teorema de Fermat, de Simon Singh.
4️⃣ El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, de Oliver Sacks.
5️⃣ La vida inmortal de Henrietta Lacks, de Rebecca Skloot.
6️⃣ Trilogía de la Fundación, de Isaac Asimov.

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Javier

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Sobre libros y escritores. Todos los martes, por Javier Sinay.

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