Por qué no tenemos que dejar de buscar a Sofía | RED/ACCIÓN
Sociedad |   26 de septiembre

Por qué no tenemos que dejar de buscar a Sofía

Sofía Herrera desapareció hace 10 años. Tenía poco más de 3 años. Encontrarla es una deuda pendiente del Estado y la sociedad para con ella y su familia. Recientemente, por la solidaridad de los ciudadanos, han aparecido personas que estaban perdidas hacía décadas y eso renueva las esperanzas.

¿Dónde estás Sofía? ¿Quién te llevó? ¿Te están cuidando? ¿Vas al colegio? ¿Quién te abraza cuando la adolescencia duele? Eso me pregunto después de adentrarme en la historia de Sofía Yasmín Herrera. Porque el 28 de septiembre se cumplen 10 años de la desaparición en Río Grande (Tierra del Fuego) de Sofía, una década de la búsqueda más intensa y dolorosa jamás imaginada por su mamá María Elena Delgado (48) y su papá Fabián Herrera.

Ese día, como lo hicieron por primera vez aquel martes 30 de septiembre de 2008, los riograndenses se concentrarán en la céntrica esquina de Belgrano y San Martín para pedir que la justicia siga buscando a Sofía, hasta encontrarla. “El año pasado se difundió una foto con el rostro actualizado de mi hija y entró un juez nuevo – Daniel Mario Cesari Hernández – pero este año no se ha hecho nada. Esto nos desespera, nos sentimos muy solos y abandonados. La justicia ya fracasó, nunca encontraron nada”, se lamenta Delgado.

Aquella mañana la primavera había frenado el frío y a los vientos fueguinos. Con el sol iluminando su carita, Sofía subió al auto familiar para ir con sus papás y otra familia amiga a pasar el día al camping John Goodall.  Pero no hubo asado, ni mate, ni mancha quemada para los chicos. Aquella mañana Sofía desapareció. Tenía 3 años y 8 meses y nunca más se la volvió a ver.

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En estos diez años se dijo de todo sobre la desaparición de la pequeña, desde que pudo haberse caído al mar hasta un ajuste de cuentas con la familia.  Se chequearon miles de datos aportados por ciudadanos que creyeron haberla reconocido en La Pampa, en Córdoba, en Salta, en Neuquén, en Chile, Colombia, incluso en Canadá. Pero lo cierto es que nada se sabe; ni qué pasó, ni quién se la llevó.

Sin embargo, María Elena no pierde las esperanzas de encontrar a su hija con vida. “Si algo malo hubiese pasado en la zona, ya la hubiésemos encontrado porque se buscó con perros y hasta con aviones. Yo creo que se la llevaron, lo que no sabemos es quién y con qué fin. Los perros marcaban una zona del alambrado donde tranquilamente podía estacionar un auto y sacarla del predio”, analiza.

Juan Carr, titular de Red Solidaria, no puede ni quiere especular con hipótesis sobre lo que pudo haber pasado, pero explica que en todos los años que lleva trabajando para generar encuentros aprendió que no hay nada más duro que la palabra nada. “Casos donde la persona no fue secuestrada para pedir rescate, no padecían enfermedades y no están fallecidas. Nada, no hay nada y es muy difícil, muy doloroso. Yo creo que la nada es peor que la muerte”, explica.

Sin comparar las distintas responsabilidades entre un funcionario y la ciudadanía, para Carr lo que falló en la búsqueda de Sofía es la comunidad. Y detalla: “La sociedad argentina es muy generosa y solidaria, pero en ese momento faltó comunidad. Es decir, pensando en el modelo de búsqueda de niños perdidos en los balnearios, cuánto más gente aplaude la posibilidad de reunirlos con sus papás es mayor. Lo que intentamos es que ese aplauso se multiplique. Hoy, diez años después y con Sofía como Norte, tenemos una alerta solidaria conformada por 7700 voluntarios. Es decir, cada vez que desaparece alguien, cada uno desde su celular manda una alerta para que en los primeros 20 minutos la foto de la persona perdida ya esté circulando en por lo menos 520 ciudades”.

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Pero para que esto ocurra es importante que se cumplan rápidamente con los pasos que hacen que la policía, la justicia y la sociedad se pongan en alerta. Según datos de Red Solidaria y el Portal Personas Perdidas hay 520 adultos y 67 niños extraviados.

María Elena limpia, cocina y ordena su casa en silencio, siempre pensando dónde seguir buscando. Su cable a tierra es Yuliana, de 9 años, la hermana menor de Sofía, hermana a la que sólo pudo conocer por alguna ecografía. Aquella mañana de camping, Sofía besaba a su hermana a través de la panza de María Elena y ella imaginaba qué lindo iba a ser tener a sus “princesitas” juntas en casa.  Aún no las pudo reunir, pero sigue luchando. “Yuliana nos dio oxígeno para vivir. Ella se crió con la búsqueda de Sofi, desde que nació sabe que su hermanita está perdida. Le buscamos ayuda psicológica y nosotros tratamos de darle a ella una vida lo más normal posible. Tiene sus actividades, muchos amigos, va a pijamadas. Con ella estoy tranquila, sé dónde está y confío en la gente que la rodea”, cuenta por teléfono.

Retwitteá y difundí la imagen de Sofía:

Por qué no tenemos que dejar de buscar a Sofía Herrera #BuscamosASofía https://t.co/5rpvvL7u5T pic.twitter.com/z7Ld3aY5sf

— RED/ACCIÓN (@redaccioncomar) September 26, 2018

Todas las noches,  después de acostar a Yuliana, María Elena se sienta frente a la computadora y lee los cientos de mensajes que diariamente recibe en su Facebook: “No te des por vencida”, “Dios los guie y puedan encontrar a Sofía”; “Sofía está más grande, si vos no la encontrás ella los encontrará a ustedes”. María Elena contesta y agradece cada uno de los mensajes.

Cada tanto, aparece el de alguien que dice haber visto a una nena parecida a Sofía y sin descartar ningún dato, los pasa a la policía para que se investiguen. Sin embargo, reconoce que a esta altura, a todo lo toma con pinzas y es cautelosa porque los resultados negativos son un baldazo de agua fría cuando las esperanzas se renuevan. “Fabián es muy distinto. Él se convence de que se trata de ella, se entusiasma, le pone todas las pilas a cada dato que aparece y después se bajonea. Es muy duro levantarse y seguir. Para esta época Fabián está siempre muy triste, muy venido abajo”, cuenta María Elena.

Foto: Lucia Merle


Foto: Lucia Merle

Aunque comprende el dolor que generan las falsas alarmas, Carr asegura que es preferible un montón de gente equivocada al silencio o a que nadie se involucre, por lo tanto apela a la solidaridad de la ciudadanía para que, si ven o se enteran de algo, se comuniquen con el (+54) 0800- 222- SOFI (7634), con Red Solidaria; Missing Children, el portal de Personas Perdidas o la policía. Hay una recompensa de 2.500.000 de pesos.

Al dolor que les genera la falta de Sofía, también se sumaron acusaciones. El año pasado, cansados los Herrera de las declaraciones  de una supuesta clarividente que aseguraba ver a Sofía enterrada en el patio de la familia, hicieron una excavación y convocaron a los medios para demostrar que las acusaciones eran falsas.

“Ahora se sabe que la mujer tiene problemas psiquiátricos y se la declaró inimputable. Por eso no queremos darle trascendencia, pero fue realmente una tortura porque la gente le creía, ensuciaba la causa y a nosotros como padres. Estuvimos con custodia judicial desde septiembre del año pasado hasta febrero de este año. Tiene prohibición de acercamiento, pero no para,” se queja. Hoy en día, asegura María Elena, la mujer sale a tapar las fotos que la familia pone sobre la Ruta 3 y pone carteles insistiendo con la acusación al matrimonio.   

Cauteloso, Carr cuenta que desde Red Solidaria han tenido casos que resultan muy esperanzadores. “Hace dos meses, después de 20 años de búsqueda, encontramos a un joven correntino que su familia daba por fallecido. Hace 3 años encontramos en Medellín (Colombia) a otro chico que se había perdido 12 años antes en Salta. Estos dos casos son historias de dos familias que ahora están en sus casas dándose un abrazo. Con estos ejemplos lo que quiero decir es que es posible y que por lo tanto no hay que dejar de buscar”, invita.

¿Felicidad? No, dice María Elena. Desde aquella mañana, hace 10 años, el matrimonio Herrera ya no puede hablar de felicidad. Su hija menor les aporta las fuerzas y momentos de alegría, pero felices van a ser cuando de una vez y para siempre los cuatro puedan estar juntos.  ¿Su peor pesadilla? Que cierren la causa y la justicia deje de buscar. “Algo nuevo debe haber para la búsqueda de personas. Si bien el caso de Sofía por sus características es único, hay muchos otros niños desaparecidos. Necesitamos que se haga algo, que traigan tecnología de afuera, algo”, ruega desesperada.

Podés ayudar a buscar a Sofía. Si creés tener información sobre ella:
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Sociedad | 14 de diciembre

Cómo es el Airbnb que te permite conocer los pueblos originarios desde adentro

Dicen los atacameños que toda ayuda significa reciprocidad. Lo explica René Calpanchay al otro lado del teléfono. La señal viene y se va entre San Salvador de Jujuy, donde está él, y Buenos Aires, donde estamos nosotros.

René Calpanchay tiene 56 años y es oriundo de Susques, un pueblo a 100 kilómetros de Purmamarca. De origen atacameño, dice que pasó la vida militando por los derechos de las comunidades indígenas, pero que a pesar de las conquistas no se conforma. “Todavía hay gente que sufre en las comunidades”, dice.

Sin embargo, hace un año sucedió algo diferente. Junto a su compañero Jorge Gronda se pusieron a conversar con Pablo Saubidet, un empresario de Buenos Aires: hablaban de las distintas experiencias que los pueblos locales podían ofrecer a los turistas, era una buena oportunidad para que compartir y difundir la cultura indígena dejara de ser solo militancia y pudiera generar otro tipo de impacto.

Conocé las experiencias

“Y ahí Pablo nos propuso pensar una plataforma en el que las ganancias se dividieran 60/40”, dice Calpanchay. “Era una locura -agrega-. Siempre que íbamos a hablar con empresas turísticas nos decían que pensaramos una experiencia para ofrecer y nos proponían darnos el 3% del precio que pagara el turista. Y de pronto Pablo nos decía 60/40… No lo podíamos creer”, cuenta.

Jairo, uno de los emprendedores, junto a René Calpanchay

Además del alivio económico, la propuesta desafiaba el precepto común de habitantes originales que tienen que dejar su pueblo porque no encuentran posibilidades laborales que les permitan sobrevivir, y perseguía el objetivo doble de que la cultura originaria no solo se quedara, sino que además transmitiera de primera mano sus valores y cosmovisión a los visitantes. “Hoy hay viajeros de todo el mundo que quieren tener acceso a esto, a nuestra cultura, a nuestro valores. Conocernos más allá de los manuales, tener una experiencia real”, dice Calpanchay.

No tardaron mucho en ponerse en marcha. Se juntó un directorio de 8 socios y se creó Pueblos Originales. Cuatro serían representantes de los pueblos indígenas, cuatro “del mundo occidental”, tal como lo define René.

Funcionan hace un año. Básicamente, es como la página de Booking pero orientada a experiencias diseñadas por habitantes de las comunidades locales, que ponen el acento en transmitir su cultura, sus conocimientos y cosmovisión. Este año además fueron ganadores en la categoría Arte y Cultura del concurso Samsung Innova, que premia a las mejores ideas de innovación con impacto en la sociedad.

Foto: Lele Rey y Velen DK

Como la prioridad de la iniciativa no es el lucro, los precios están muy por debajo de los circuitos de turismo ortodoxo. El objetivo fundamental es generar un intercambio con los turistas, un diálogo en el que las partes puedan integrarse y se produzca una relación genuina y responsable de la tierra y el ambiente, que es la principal preocupación de los pueblos originarios.

Graciana Mandrini, del área institucional, define: “Somos un proyecto de desarrollo sociocultural que busca incorporar a las comunidades originarias del norte a la industria turística. Muchos miembros de estas comunidades tuvieron que migrar a las grandes ciudades, entonces iban perdiendo su vínculo con sus orígenes, y lo que buscamos es intentar que puedan quedarse en su propia tierra, con su propia cultura, y que no se pierda”.

La experiencia del viajero al participar de este tipo de intercambios es muy distinta: la puesta en valor del territorio ya no está enfocada desde la mirada occidental, urbana, sino que el valor se construye a partir de la cosmovisión de quienes llevan un legado de años en una tierra que luego fue conquistada política y culturalmente. Así, los usuario pueden tomar clases de canto tradicional, aprender a cocinar, hacer una cabalgata a Tilcara, entre otras.

Hasta el momento, trabajan con 15 emprendedores de la zona de Purmamarca. La idea es ir agregando opciones de experiencias y sumando emprendedores. Cada uno de ellos a su vez es de algún modo un socio. Una vez que el turista elige la experiencia que quiere realizar, la reserva vía web, hace el pago, e inmediatamente después el dinero (el 60% del precio) se deposita en la tarjeta del emprendedor que ofrecerá el servicio.

En ese aspecto, funciona como Airbnb. Es más, la misma plataforma de hospedaje es uno de sus socios estratégicos: algunas de las ofertas de Pueblos Originales están incorporadas también en la sección experiencias de la App norteamericana.

“Originalmente, en los proyectos se buscan tres impactos: económico (generar recursos), social (tiene que ver con la prosperidad colectiva), y ambiental (el cuidado de la madre tierra, la Pachamama). Pero en este caso buscamos también un cuarto impacto: el cultural. ¿Qué es eso? El entrelazamiento de personas de distintas culturas para lograr producir aquello que falta. Nosotros tenemos el conocimiento para dar las experiencias, pero ahora lo podemos combinar con quien tiene el conocimiento tecnológico para llegar más lejos. Entonces complementamos eso y nuestros valores”, explica Calpanchay.

Foto: Lele Rey y Velen DK

Además de intentar revertir los daños pasados y prevenir los futuros, buscan crear un nuevo modelo de empresa. “Nuestro lema es: Carancho en su rancho, y siempre gana gana: que cada uno de la empresa haga lo que sabe hacer, pero pensando en el bien de todos”, dice.

En el primer año, según estimaciones de la empresa, se facturaron 1 millón de pesos, y esperan quintuplicar este número el año próximo. Además, acaban de cerrar una ronda de inversiones con la cual van a incorporar transportes para tener mejor movilidad.

“Todas las estructuras en las que trabajé en los últimos 30 años fracasaron. Pasaron muchísimos dólares, pero no cambiaron la realidad de las comunidades”, dijo en una entrevista otro de los fundadores, Jorge Gronda. Comparte la idea de René, de que sin impacto real en la comunidad no hay éxito posible.

Los ocho integrantes del “board” son cuatro indígenas: Calpanchay (de origen atacameño), Clemente Flores y Celestina Ávalos (de origen coya), y Balbín Aguaysol (Diaguita Calchaqui); y los cuatro occidentales: Jorge Gronda (médico jujeño), Diego Noriega (santiagueño, fundador de Alamaula), Pablo Simón Casarino (boliviano, empresario), Pablo Saubidet (empresario, Presidente de iPlan).

Marisel da clases de tejidos típicos. Foto: Lele Rey y Velen DK

¿Cómo conviven los dos universos? Según René, con humildad. “Hemos tratado de ocultar el yo, y hacer aflorar el co. Si trabajamos por el yo nos sale el egoísmo, el competir. Si entendemos que no podemos hacer nada solos, sale el co, que es la complementariedad”.

Y después dice, con la sabiduría de los hombres que ven más allá, un par de frases más. “Hay una frase que dice: donde no hay humanos, trata de serlo. Creo que los humanos naturalmente somos buenos, pero hemos desarrollado con el intelecto la posibilidad de hacernos mal entre nosotros. Crecer es individual. La prosperidad es colectiva, siempre. Eso sería el éxito para nosotros”.

Sociedad | 14 de diciembre

Foto: Juan Mabromata / AFP

El costo humano de la recesión: un tercio de los argentinos y la mitad de los niños son pobres

Este año el porcentaje de argentinos que vive por debajo la línea de la pobreza se disparó 5,4 puntos y llegó al 33,6% de la población. Eso quiere decir que hay 13.600.000 pobres en el país; 2.2 millones más que en 2017. Es la cifra más alta en diez años.

El salto más fuerte fue en la pobreza e indigencia entre los menores de 17. Subió del 44 al 51,7%. Es decir, uno de cada dos niños y adolescentes de la Argentina viven en hogares que no pueden comprar bienes y servicios básicos. La cifra es similar a la que reportó Unicef la semana pasada y es la más alta de toda la serie poblacional considerada.

Los números provienen del muy anticipado informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA que se publicó ayer, y no incluyen la pobreza rural. La recesión y la crisis financiera golpearon fuerte al empleo entre los más vulnerables. Este año se disparó el dólar y la inflación y eso hizo que el poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones cayera entre 15 y 20 puntos porcentuales.

“La actual crisis 2018 –a igual que en 2008, 2014 y 2016- no ha sido destructiva del sistema productivo ni financiero formal. Sin embargo, ha sido corrosiva para la micro, pequeña y mediana empresa, así como para los sectores de la economía social”, dice el documento. Y agrega que “persiste un sector micro informal de subsistencia (economía social) de muy baja productividad, alta precariedad y ampliamente extendido”.

Fuente: Observatorio de la Deuda Social Argentina, UCA

Los planes sociales contuvieron la indigencia

El informe de la UCA reveló que gracias a los planes sociales, la indigencia no tuvo cambios significativos a nivel estadístico: actualmente es de 6,1% mientras que en 2017 fue de 5,7%.

Fuente: Observatorio de la Deuda Social Argentina, UCA

En el Gran Buenos Aires es donde hay más pobres. El 43,4% vive bajo la línea de la pobreza y el 8,9% es indigente.

En la Ciudad de Buenos Aires, la pobreza es del 8,9% (subió 1,1 puntos) y un 1,3% es indigente.

Las repercusiones políticas

En el Gobierno temen del impacto electoral de las cifras, ya que Mauricio Macri había pedido que se juzgara su gestión por este indicador: “si cuando finalice mi gestión no bajó la pobreza, habré fracasado”. La Casa Rosada ya se resigna a que no podrá exhibir cifras positivas de cara a las elecciones de 2019.

Alguna de las conclusiones más relevantes del informe

Agustín Salvia, el director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, dijo que el cuarto trimestre de este año debería arrojar índices aún peores. “Para que baje la pobreza es condición necesaria que crezca la economía, pero no es suficiente para resolver la pobreza que tiene dimensiones estructurales”. Y agregó que “sin la creación de nuevos y mejores empleos no hay perspectivas de que baje la pobreza”.

  • El informe advierte que las relativas mejoras materiales y la ampliación de las políticas de protección social durante el último período no han sido suficientes para revertir los niveles de pobreza estructural.
  • La desigualdad estructural se reproduce en la calidad del hábitat y el acceso a agua, energía, servicios de saneamiento y a una vivienda digna. Y la segmentación también opera sobre servicios públicos universales: educación, salud, protección social y seguridad ciudadana.
Sustentabilidad | 14 de diciembre

Foto: UNFCCC

Al Gore: “No nos estamos moviendo lo suficientemente rápido ante el cambio climático”

(Katowice, Polonia) Al Gore es contundente. Como activista ambiental, es consciente del daño de nuestras acciones en el planeta. Pero también, como ex vicepresidente de Estados Unidos (EEUU), sabe mejor que nadie cómo funciona la política.

Mientras se desarrollan los últimos momentos más desafiantes de las negociaciones aquí en la COP24 (Conferencia de las Partes), busca llevar su mensaje de urgencia de acción ante el cambio climático a todos los públicos: desde ciudadanos locales a tomadores de decisión.  

Una fila de personas de todas las edades esperando durante 40 minutos, una niña en segunda fila ansiosa por ver a su héroe, un grupo de jóvenes chinas expectantes por tomarse una selfie con él. Tres escenas que describen las lo que genera la participaciones de Al Gore en el plenario de la COP, en un evento con mayoría de ciudadanía local polaca y en una conversación organizada por China.

Sabe mejor que nadie cómo comunicar arriba de un escenario, pero este contexto es distinto. Las negociaciones para definir cómo implementar el Acuerdo de París no vienen como se esperaba -y como el planeta necesita-. Y él no se calla: “Es evidente que no nos estamos moviendo lo suficientemente rápido”. Aquí tres temas centrales que Al Gore abordó en su participación en la COP24.

1. La ciencia es contundente

Con imágenes en movimiento, el fundador de Climate Reality Project -una organización que forma en cambio climático a personas alrededor del mundo- muestra cómo las actividades del ser humano generan emisiones contaminantes, contribuyendo a un aumento de la temperatura media del planeta. “Lo que va a los océanos, vuelve a nosotros de distintas maneras”, asegura mientras ejemplifica cómo el aumento de la temperatura en las aguas intensificó eventos naturales, como los Huracanes Harvey en EEUU o María en Puerto Rico, en los últimos años.

Fotografías de los actuales representantes de Arabia Saudita, EEUU y Rusia (incluso la referida al famoso saludo entre Putin y el príncipe árabe durante el G20 en Buenos Aires), lo hacen reflexionar sobre sus posturas aquí en las negociaciones climáticas: “Los tres principales productores de petróleo están pretendiendo que el último Informe Especial del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) sobre un calentamiento global del 1.5°C como límite no es real, y lo es”. Cada uno de los datos y las cifras que acompañan sus presentaciones tienen un respaldo científico.

Foto: UNFCCC

2. Hay falta de voluntad política

“Ésta es una COP difícil. El período entre el Acuerdo de París en 2015 y la mejora en las propuestas de reducción de emisiones de los países en 2020 es crítico. Acá hay que adoptar el reglamento para implementar el Acuerdo y avanzar en los principios de transparencia”, se expresa en territorio de un país como Polonia donde el 80% de la electricidad procede de la quema de carbón, una de las fuentes más contaminantes.

Al respecto, Al Gore vislumbra el debido rumbo: “Necesitamos políticas que dejen de subsidiar la quema de combustibles fósiles y que promuevan la aceleración de la transición. Seguimos subsidiando más a los combustibles fósiles que a las energías renovables. Y hay una definición para eso: es demente”.

Como estadounidense y ex representante político de su país, le es inevitable hacer mención a la actual Administración de Washington bajo Donald Trump, a quien considera como “la cara visible del negacionismo del cambio climático en el mundo”. Pero, al respecto, emite un mensaje para quienes están desesperanzados con su gobierno: “Más allá de su decisión, los Estados Unidos recién podrán salirse del Acuerdo de París un día después de las próximas elecciones presidenciales. Mientras tanto, debemos continuar con nuestro trabajo para implementar las políticas que necesitamos”.

Foto: UNFCCC

3. La revolución sustentable está en marcha

¿Hay esperanza al final del camino? Para Al Gore sí, y ya estamos recorriendo ese rumbo. “Las instalaciones de energía solar crecen mientras bajas sus costos de inversión”. De hecho, él mismo ejemplifica con su propio país: “La industria en la que está creciendo más rápido el trabajo es la solar. La segunda es la técnica en turbinas eólicas. Se trata de una revolución sustentable que está basada en nuevas herramientas”.

“Es un movimiento que no para, pero no lo estamos haciendo con la rapidez que necesitamos”, advierte el ex vicepresidente de Estados Unidos y reflexiona: “El cambio climático hace sentir sus efectos más rápido que lo que nosotros estamos actuando. Nos estamos quedando sin tiempo”. Y si la revolución ambiental viene de la mano de la energía solar y la eólica, para él también la revolución política vendrá en un sentido circular: “Cualquiera que dude que las decisiones que estamos tomando nosotros, los seres humanos, tienen un profundo impacto; recuerde que la voluntad política es, en sí misma, una fuente renovable”.   

A pesar de tantos años de frustraciones por las decisiones políticas, a sus 70 años Al Gore se sigue subiendo a los escenarios para hablar sobre la importancia de actuar ante el cambio climático. ¿Qué le da esperanza para continuar? “Todos los que están ahí escuchándome, todos los que son parte de un movimiento global. Las generaciones jóvenes están demandando un mundo mejor. Estamos en las primeras etapas de una revolución sustentable”.

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Sie7e Párrafos | 14 de diciembre

Libro de iniciación para feministas y, sobre todo, para quienes todavía no lo son

Economía Feminista
Mercedes D’Alessandro
Sudamericana

Selección y comentario por Agostina Mileo, comunicadora científica y Doctoranda en Historia y Epistemología de la Ciencia. Editora de la sección de ciencia y coordinadora general de la campaña #MenstruAcción en Economía Femini(s)ta. Autora de “Que la ciencia te acompañe (a luchar por tus derechos)” (Debate, 2018). Es conocida en Twitter como La Barbie Científica (@Bcientífica).

Uno (mi comentario)

Economía Feminista es un libro iniciático. No tiene la solemnidad ni la explosión iracunda de esos textos que llamamos “fundacionales”, esos manifiestos hechos argumento de aquellas que sentaron las bases para entender que la desigualdad de género es constitutiva del ordenamiento social. En cambio, tiene el aplomo, la claridad y la dosis de ironía de aquella que, subida a hombros de gigantes, puede mostrar el presente como el resultado de un recorrido histórico y mirar hacia el futuro. Lo que Mercedes propone es usar su dominio como prisma para vernos a nosotras mismas en un sistema que excede nuestras decisiones personales y a la vez las condiciona, la economía como una disciplina determinante de nuestros roles, trabajos y anhelos. Pero, sobre todo, propone un punto de partida, una lectura hacia muchas otras, un feminismo como práctica que se construye colectivamente y a lo largo de la vida.

Dos (la selección)

“Pero el desafío más grande es entender el entramado de relaciones en que nos movemos. Romper el techo de cristal a costa de la explotación de las trabajadoras domésticas no suma en nuestro camino hacia la igualdad. Tener más trabajo a costa de verse confinado a una mayor precarización y bajos salarios tampoco es muy alentador. Convertirnos en una colección de zombies sobrevivientes a la crisis, cada vez con las ropas más raídas y las cabezas más explotadas no es una opción”.

Tres

“Además, como pocas veces (o nunca) hay un varón como niñero o fregando pisos y platos, se perpetúa la idea de que los cuidados (del hogar, niños y mayores) son cosa de mujer. Bowman y Cole (2009), de la Universidad de Chicago, plantean que la salida de este laberinto no pasa por condenar la contratación de mujeres para trabajos domésticos sino más bien por empezar a reconocer y valorar estas tareas, profesionalizarlas, a fin de mejorar la forma en que todos las percibimos y también la calidad con la que se realizan. Pero la valoración en nuestra sociedad está puesta en el salario; por tanto, si queremos que la labor de las empleadas domésticas o niñeras tenga mejores condiciones, necesita tener salarios más altos. Y aquí radica el problema para las mujeres profesionales de clase media: en países con grandes desigualdades sociales es más fácil encontrar mujeres pobres y con poca educación dispuestas a trabajar en una casa por poco dinero. Revalorizar el trabajo doméstico implica volverlo más caro. A las familias de medianos ingresos les viene bien pagar sueldos bajos, ¡de otro modo no podrían acceder a ellas!, ¡y sin ellas no podrían salir a trabajar!”.

Cuatro

“La lucha contra la pobreza es una lucha contra el lado oscuro del capitalismo, ese que genera a su paso ejércitos de población sobrante que vive marginada. Aquí es donde cobra relevancia la discusión central de la economía en torno a la desigualdad: ¿puede el capitalismo por sí mismo cerrar la brecha entre ricos y pobres? A esto podemos agregarle: ¿puede el capitalismo por sí mismo cerrar las brechas de género? Las respuestas no son muchas, se restringen a sí, no o quizá. Sin embargo, qué hacer ante cada una nos lleva a nuevos caminos, opciones y estrategias”.

Cinco

“Además de los prejuicios en torno a las capacidades de las mujeres para hacer ciencia, están los prejuicios sobre si las científicas pueden “ser mujeres”. Cuando se analiza la estructura familiar de quiénes llegan a los cargos altos en la ciencia (y también en las empresas), encontramos que una gran parte de las científicas en la cúspide de la pirámide son solteras o no tienen hijos, mientras que los varones en ese lugar son casados y tienen varios. Aquí aparecen nuevas preguntas: por un lado, las altas esferas del sistema científico (y del mercado laboral en general) son expulsivas para mujeres madres y eso explica que pocas lleguen; pero por otro lado, se suele suponer que todas las mujeres tienen el objetivo y el deseo de ser mamás”.

Seis

“Incluir no es solo darle un trabajo a alguien sino también darle la posibilidad de una participación más amplia como sujeto de la vida política y económica. Según Blas Radi, investigador en el Observatorio de Género en la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, hay leyes, propuestas e investigaciones de las que las personas trans son objeto pero no son parte de la decisión de objetivos o el análisis de los datos. “Las personas trans ocupan un lugar de marginalidad epistémica incluso en sus propios movimientos. No son productoras de conocimiento. En muchos casos se las invoca más para dar un efecto al discurso que para darles la conducción de sus propias luchas. Quienes conducen, quienes toman las decisiones, en general son personas cis (es decir, que no son trans)”, explica Radi. Este es un punto importante: si de lo que se trata es de una inclusión real, la podemos comparar con la ley de cupo del 30 por ciento para las mujeres en diputados y senadores: no se trató solamente de cubrir cargos con ellas sino de transformar un espacio de participación en el que se puedan canalizar demandas y dar representación a un sector de la sociedad que antes no lo tenía. Lo mismo debería suceder con el cupo para trans”.

Siete

“Todo este lado B del disco de la desigualdad necesita ser explicado. No es algo que omite solamente Piketty, a quien tomo como ejemplo con simpatía y admiración por su trabajo, sino que es un asunto incompleto en la Economía Política como ciencia a lo largo de su historia y también ausente en las charlas de sobremesa. Hace falta pensar y discutir por qué las mujeres tienen tan pocas chances de ser ricas y tantas más chances que un hombre de ser pobres, por qué en la división del trabajo les ha tocado una mayor cuantía de trabajos no pagos (o por qué sus trabajos no se pagan), cómo estas diferencias profundizan la desigualdad en general. ¿Podemos aspirar a un mundo igualitario cuando ni siquiera reconocemos el trabajo cotidiano de millones de mujeres? Es decir, no solo se agregan nuevas dimensiones al debate anterior sino que además se transforman las preguntas que nos podemos hacer. Las relaciones de género -que son construcciones sociales- son un elemento explicativo con demasiada relevancia como para dejarlas al margen”.


En SIETE PÁRRAFOS, grandes lectores eligen un libro de no ficción, seleccionan seis párrafos, y escriben un breve comentario que encabeza la selección. Todos los martes podés recibir la newsletter, editada por Flor Ure, con los libros de la semana y novedades del mundo editorial.

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Tecnología | 14 de diciembre

Animación: Pablo Domrose

El CEO de Google declaró ante el Congreso de los Estados Unidos

Como sucedió con Mark Zuckerberg hace solo unos meses, Sundar Pichai, el CEO de Google, tuvo que sentarse a dar explicaciones ante a un grupo de representantes del Congreso de Estados Unidos, preocupados por su innegable poder: no solo se trata del buscador más grande del mundo, sino también de la plataforma de videos más consumida y el sistema operativo móvil más utilizado. Después de tres horas y media de preguntas, Pichai no dio ninguna sorpresa.

Si bien confirmó que hubo alrededor de 100 empleados de la empresa trabajando en el buscador censurado para China, aclaró que “por el momento” Google no hará ningún lanzamiento en el país asiático.

Los representantes del Congreso también le preguntaron acerca del algoritmo de YouTube y cómo pensaba la compañía combatir los contenidos relacionados a la supremacía blanca y el extremismo político. Apegado al manual, enfatizó que se trata de un sistema neutral: “YouTube es una plataforma importante y cuando encontramos violaciones a nuestras políticas, esos videos son eliminados”. Eso sí, reconoció que no supieron resolver aún el inconveniente de la viralización de teorías conspirativas que aunque no se trate de contenidos violentos, puede promover la desinformación. “Estamos buscando hacer más”, dijo.

En cuanto a la privacidad y la cantidad de información que tiene Google de sus usuarios, no aportó novedad: “Los usuarios tienen el control de la información que Google tiene sobre ellos. Para todos los servicios de Google, se puede elegir qué información se recopila y lo hacemos de forma transparente”.

Como también sucedió con Zuckerberg, fue obvio que los representantes del Comité Judicial de la Cámara de Representantes no sabían cómo funcionan los productos de Google y la manera en la que podrían haber puesto a Pichai contra las cuerdas. A diferencia del CEO de Facebook, el del buscador quedó mucho mejor parado.

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Opinión | 14 de diciembre

Huawei, el celular low cost al centro de la guerra comercial entre China y EE.UU.

Jeffrey D. Sachs es economista de Harvard y director del Centro de Desarrollo Sostenible en la Universidad de Columbia. The New York Times lo describe como “probablemente el economista más importante del mundo”.

El conflicto de la administración Trump con China tiene poco que ver con los desequilibrios externos de Estados Unidos, los mercados chinos cerrados o incluso el supuesto robo de propiedad intelectual de China. Tiene todo que ver con contener a China al limitar su acceso a mercados extranjeros, tecnologías avanzadas, servicios bancarios globales y quizás incluso universidades de los Estados Unidos.

El arresto de Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei, es una peligrosa jugada del gobierno del presidente estadounidense en su creciente conflicto con China. Si (como supuestamente dijo Mark Twain) muchas veces la historia rima, nuestra era recuerda cada vez más al período anterior a 1914. Igual que las grandes potencias europeas de entonces, Estados Unidos, gobernado por una administración decidida a afirmar el dominio estadounidense sobre China, está empujando al mundo hacia un desastre.

El contexto del arresto es sumamente importante. Estados Unidos pidió a Canadá arrestar a Meng en el aeropuerto de Vancouver, donde se hallaba en ruta a México desde Hong Kong, y extraditarla a Estados Unidos. Esa jugada es casi una declaración de guerra de Estados Unidos contra la comunidad empresarial china.

Casi sin precedentes, expone a los empresarios estadounidenses que viajan al extranjero a un riesgo mucho mayor de que otros países tomen con ellos medidas similares.

No es común que Estados Unidos arreste a altos directivos de empresas (estadounidenses o extranjeros) por delitos presuntamente cometidos por las compañías a las que pertenecen; sí lo es que sean arrestados por presuntos delitos personales (como malversación, soborno o violencia).

Es verdad que los directivos deberían ser responsables (incluso penalmente) de las transgresiones de sus empresas, pero comenzar esta práctica con una importante empresaria china, en vez de empezar con los numerosos directores ejecutivos y financieros estadounidenses culpables de actos de esa naturaleza, es una sorprendente provocación contra el gobierno, la comunidad empresarial y el pueblo de China.

El arresto es una excusa de Trump

A Meng se la acusa de violar las sanciones estadounidenses a Irán. Pero hay que analizar su arresto en el contexto de las numerosas empresas (estadounidenses o no) que han violado sanciones de Washington contra Irán y otros países. Por ejemplo, en 2011, JP Morgan Chase pagó 88,3 millones de dólares en multas por violar sanciones de Estados Unidos contra Cuba, Irán y Sudán. Pero a Jamie Dimon no lo bajaron a la fuerza de un avión para ponerlo bajo custodia.

Y además, JP Morgan Chase no es la única empresa que haya violado sanciones estadounidenses. Desde 2010, las siguientes grandes instituciones financieras pagaron multas por ese motivo: Banco de Moscú, Banco de Tokio-Mitsubishi, Banco do Brasil, el Banco Nacional de Abu Dhabi, el Banco Nacional de Pakistán, Bank of America, Bank of Guam, Barclays, BNP Paribas, Clearstream Banking, Commerzbank, Compass, Crédit Agricole, Deutsche Bank, HSBC, ING, Intesa Sanpaolo, JP Morgan Chase, PayPal, RBS (ABN Amro), Société Générale, Standard Chartered, Toronto-Dominion Bank, Trans-Pacific National Bank (ahora llamado Beacon Business Bank) y Wells Fargo.

Ninguno de los directores ejecutivos y financieros de estos bancos infractores fue arrestado y puesto bajo custodia por esas infracciones. En todos los casos, se consideró responsable a la empresa, no a un directivo individual. Tampoco se los hizo responsables de las numerosas infracciones cometidas antes o después de la crisis financiera de 2008, por las que, según un cálculo reciente, los bancos pagaron la asombrosa suma de 243 000 millones de dólares en multas.

En vista de este historial, el arresto de Meng constituye un sorprendente desvío respecto de lo habitual. Sí, que los directores ejecutivos y financieros rindan cuentas, pero empecemos por casa, para evitar la hipocresía, la conducta interesada disfrazada de altos principios y el riesgo de incitar un nuevo conflicto global.

Trump apunta a debilitar la economía china

Es bastante evidente que la acción estadounidense contra Meng es en realidad parte de un intento más amplio de la administración Trump de debilitar la economía china, apelando para ello a aranceles, cierre de mercados occidentales a las exportaciones chinas de alta tecnología y a evitar la compra china de empresas tecnológicas estadounidenses y europeas. No sería exagerado decir que es parte de una guerra económica contra China (y muy imprudente, por cierto).

Huawei es una de las empresas tecnológicas más importantes de China, lo que la convierte en uno de los blancos principales del intento de la administración Trump de frenar o detener el avance de China en varios sectores de alta tecnología.

Las motivaciones de Estados Unidos en esta guerra económica son en parte comerciales (proteger y favorecer a empresas estadounidenses rezagadas) y en parte geopolíticas. No tienen nada que ver con la defensa de la legalidad internacional.

La tecnología 5G está al centro de la disputa

Estados Unidos ha puesto a Huawei en la mira sobre todo por el éxito de la empresa en la comercialización mundial de tecnologías 5G de avanzada; afirma que plantea un riesgo de seguridad concreto porque tiene herramientas de espionaje ocultas en su hardware y software. Pero el gobierno estadounidense no ha dado pruebas que sustenten esta afirmación.

En este sentido, es reveladora una reciente diatriba contra Huawei aparecida en el Financial Times. Tras conceder que “en TIC no puede haber pruebas concretas de interferencia, a menos que uno tenga la suerte de encontrar la aguja en el pajar”, el autor se limita a afirmar que “no se puede correr el riesgo de poner la propia seguridad en manos de un potencial adversario”.

Dicho de otro modo, aunque no podemos realmente señalar una conducta inapropiada por parte de Huawei, de todos modos debemos poner a la empresa en la lista negra.

Cuando las normas del comercio internacional obstaculizan las tácticas mafiosas de Trump, entonces según él son las normas las que tienen que cambiar. Es lo que admitió el secretario de Estado Mike Pompeo en Bruselas la semana pasada, cuando declaró: “Nuestra administración está abandonando o renegociando legalmente tratados, acuerdos comerciales y otros esquemas internacionales desactualizados o perjudiciales que no sirven a nuestros intereses soberanos o a los intereses de nuestros aliados”. Pero incluso antes de salir de estos acuerdos, el gobierno de Trump los está destruyendo con acciones imprudentes y unilaterales.

El inédito arresto de Meng es incluso más provocador porque se basa en sanciones extraterritoriales de los Estados Unidos, es decir, en la afirmación de que Estados Unidos puede ordenar a otros países que dejen de comerciar con terceros, como Cuba o Irán. Pero sin duda Estados Unidos no toleraría que China o cualquier otro país les diga a las empresas estadounidenses con quién pueden o no pueden comerciar.

La fiscalización de sanciones referidas a actores no nacionales (por ejemplo, sanciones estadounidenses a una empresa china) no debería quedar en manos de un solo país, sino del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a través de acuerdos alcanzados en su seno.

En ese sentido, la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad exhorta a todos los países a eliminar las sanciones contra Irán, como parte del acuerdo de 2015 sobre el programa nuclear iraní. Pero ahora Estados Unidos (y sólo Estados Unidos) niega la competencia del Consejo de Seguridad en estos temas. La administración Trump, no Huawei ni China, es la mayor amenaza actual a la legalidad internacional y con ella a la paz mundial.

Traducción: Esteban Flamini

Jeffrey D. Sachs es profesor de Desarrollo Sostenible, profesor de Gestión y Política Sanitaria y director del Centro de Desarrollo Sostenible en la Universidad de Columbia. También es director de la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
© Project Syndicate 1995–2018

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Educación | 13 de diciembre

Foto: Ministerio de Educación de la Nación.

Qué profesiones necesita cada región del país y cuáles son los incentivos para estudiarlas

Las carreras más elegidas por los jóvenes no son las relacionadas con las principales actividades económica de cada región ni las que demanda el mercado laboral. Ese es el primer diagnóstico de un estudio que hizo este año el Ministerio de Educación de la Nación.

De ese trabajo surgen las profesiones que necesita cada región de la Argentina. Para esas carreras estratégicas, que pueden revisarse en un mapa interactivo, existen incentivos estatales, como becas y programas que buscan interesar a los jóvenes desde el secundario.

Región Metropolitana: más técnicos y enfermeros

El 94 % de los jóvenes estudia carreras de grado. Y de esos, 4 de cada 10 se forman en áreas de la salud (principalmente del campo de la medicina y la salud mental), la administración y el comercio. 

Sin embargo, los principales requerimiento de profesionales en la región Metropolitana es de técnicos (carreras de pregrado) vinculados a procesos productivos, diseño y construcción. Mientras que en el área de salud, el perfil más buscado es el de enfermero. 

Interior bonaerense: producción agropecuaria y procesos productivos

El estudio remarca que el 27% del empleo privado registrado en la región se da en el rubro de la construcción y la industria. Mientras que un 8% se ocupa en temas de producción agropecuaria, alimentaria y de salud animal, por lo que existe una gran vacancias en profesionales vinculadas a esas áreas.  

Cuyo: más perfiles técnicos que de carreras de grado

El 20% de los estudiantes cursa alguna carrera vinculada a la salud, sin embargo el 30% del empleo en blanco se da en la industria y la construcción, campos que apenas eligen el 10% de los estudiantes. 

El informe del Ministerio de Educación remarca que la mayoría de los perfiles buscados en Cuyo tiene que ver con carreras de pregrado. Es decir, técnicos.

Noreste: el turismo demanda nuevos profesionales

Casi 2 de cada 10 estudiantes eligen una carrera vinculada a la medicina. Pero, como ocurre en varias regiones, la principal demanda es de perfiles técnicos relacionados con la industria y la construcción. 

En esta zona aparece una particularidad relativamente nueva para la región: una mayor búsqueda de perfiles vinculados a hotelería, gastronomía y turismo, actividades que suman el 9% del empleo en blanco. 

Centro: surge la necesidad de especialistas ambientales

El 28% del empleo privado lo da la construcción y la industria, por lo que la búsqueda de perfiles técnicos de esos dos campos sigue siendo alta.

Sin embargo, la necesidad de hacer más amigable con el ambiente las actividades industriales y productivas hace que los profesionales entendidos en gestión ambiental y recursos renovables sean de los más pretendidos. 

Sur: las energías renovables renuevan los perfiles

En esta región se están desarrollando emprendimientos vinculados con la producción de energía, tanto tradicional (Vaca Muerta) como alternativa (parques eólicos).  Sin embargo, no existe la suficiente formación de recursos humanos calificados para trabajar en la producción, transporte y distribución de energía, principalmente las renovables.

Es por eso que muchos profesionales que se emplean en el área vienen de otras regiones. Es que en el Sur solo el 3 % de las ofertas de títulos corresponden a estas disciplinas.

Noroeste: enfermeros y universitarios para atender al turismo

Como en prácticamente todo el país, la enfermería es uno de los campos deficitarios de la región. Y como ocurre también en el NEA, en las provincias de Jujuy, Salta, Catamarca y Santiago del Estero existe una gran demanda de graduados en especialidades como hotelería, gastronomía y turismo. Porque si bien representan el 9% del empleo registrado, apenas el 1% de los estudiantes sigue alguna de esas disciplinas.  

Qué incentivos ofrece el Estado

Las becas Progresar ofrecen desde $ 1600 mensuales para quienes estudien carreras universitarias y terciarias. Pero quienes estudien carreras consideradas estratégicas para el país, como las de ciencias básicas, ciencias aplicadas y enfermería, por ejemplo, acceden a una beca superior, que arranca en $ 1800 y asciende a $ 4900 mensuales sobre el final de la carrera cuando para el resto de las ramas alcanza los $ 2300.

En el Ministerio de Educación, desde el año pasado, también existe el programa Nexo, que busca articular la finalización del secundario con el ciclo superior con distintas políticas. Entre ellas, la de instaurar la idea de continuidad del estudio como horizonte y la de favorecer la elección temprana de la carrera. Y es en este último punto donde existe un trabajo específico para difundir en la escuela secundaria las carreras de ciencias básicas y aplicadas.

Una herramienta de gestión para las universidades 

Para el Ministerio de Educación, el informe es útil para guiar a las universidades sobre hacia dónde debe crecer la oferta académica en cada región y provincia. 

“En los últimos años el sistema universitario creció de forma poco estratégica, con carreras que se superponen en un mismo territorio y más de 13.000 ofertas de títulos universitarios. Todo esto sin la imprescindible evaluación de las necesidades productivas de las diferentes provincias ni las salidas laborales de los futuros profesionales”, asegura Alejandro Finocchiaro, ministro de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología. Y agrega: “Por eso sostenemos distintas iniciativas para ir hacia una educación superior articulada y de calidad, que responda a un mundo en constante evolución que demanda ofertas académicas acordes”.

Sustentabilidad | 13 de diciembre

Ilustración: Pablo Domrose

La carrera de obstáculos del arándano argentino: aranceles, competidores y… smoothies

Hace pocos días partió a China, por primera vez en la historia, un cargamento de arándanos argentinos: 720 kilos desde un campo de Concordia, en Entre Ríos. Destino: Shenzhen. El Secretario nacional de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, apareció en una fotografía con los dueños del campo: la negociación con el gobierno chino había llevado seis años.

El arándano está de moda, y no sólo en tu smoothie o en tu yogurt con granola, sino también en la balanza comercial: es la tercera fruta más exportada de la Argentina (luego del limón y la pera) y genera ingresos por 100 millones de dólares. Aquí es un fruto relativamente nuevo, pero en su breve historia pasó de ser un cultivo casi desconocido a un producto top de los agronegocios, y de orgullo nacional a víctima de los impuestos. China abre lo que un fruticultor calificó como “posibilidades alucinantes”, pero ¿podrá el arándano argentino aprovecharlas?

“No es un negocio para cualquiera: cultivando arándanos hemos tenido mucha gente, y mucha fracasó”, dice Federico Bayá, el presidente del Comité Argentino de Blueberry.

Cuando esta historia comenzó, en las verdulerías argentinas era raro encontrar un kiwi o siquiera un pomelo rojo. Año: 1992. El pionero fue Francisco Caffarena, un ingeniero empleado en una empresa automotriz, que, envalentonado por la maestría de negocios que acababa de terminar, compró 3.000 plantas de arándanos en Estados Unidos y las sembró en un pequeño campo en Zárate.

“Cuando viajaba al exterior, veía unas pelotitas azules muy simpáticas, que empecé a apreciar por el gusto”, dice Caffarena, que hoy tiene 65 años y sigue en el negocio con su firma Vergel. “Yo no las conocía y mis amigos tampoco, pero como se dice tanto eso de que acá se puede cultivar de todo, decidí hacerlo”.

No fue fácil: consultó agrónomos que le dijeron que iba a fracasar y en el antiguo Instituto Argentino de Sanidad y Calidad Vegetal (IASCAV, hoy reemplazado por el SENASA) no sabían de qué hablaba cuando quiso iniciar los trámites de importación. Ninguno de ellos había probado jamás un smoothie. Pero al final Caffarena lo logró.

Francisco Caffarena en su campo de Zárate, en 1993. 

“Desde el principio pensé que el negocio estaba en la exportación”, dice. Se trataba de abastecer al hemisferio norte en contraestación y en “primicia”: cosechando en septiembre, antes que lo hiciera en noviembre la competencia chilena, que ya venía con experiencia.

Caffarena pasó los siguientes años viajando: a lo largo de la década de 1990, abrió algunos mercados europeos (Reino Unido, Francia, Bélgica) y, luego de fabricar una compleja cámara de fumigación (que costó alrededor de 200.000 dólares), también logró exportar a Estados Unidos, el principal comprador de arándanos del mundo.

Como por goteo, otros jugadores entraron en el negocio: durante diez años hubo apenas 500 hectáreas sembradas y Caffarena les vendía las plantas a los demás. Pero con la devaluación de 2002, ese número se multiplicó a 1.200 hectáreas y un año después, a 2.000.

Los arándanos no crecen como una flor silvestre en el monte. Necesitan capital: una hectárea sembrada puede llegar a demandar 50.000 dólares de inversión. Se paga por las plantas, las mallas antigranizo, el sistema de riego, el sistema antiheladas y la mano de obra (10 a 20 personas en la época de cosecha, trabajando de lunes a lunes). No es un costo barato, pero aún así la superficie cultivada creció por la entrada al negocio de algunos de los fruticultores más poderosos de la Argentina (los productores tucumanos de limón) y también por los novatos del sector privado (grupos de amigos que se asociaban para cultivar 15 0 20 hectáreas).  

Todos ellos iban detrás de un sueño y no era preparar los mejores smoothies de la ciudad, sino entrar en la ventana del hemisferio norte, que era grande y podía dar muchas ganancias a un país estancado en el crack de 2001/2002.

Así, la curva del arándano se disparó. En 2003, el diario La Nación publicó un artículo titulado “Un cultivo nuevo, azul y rentable” y para 2005, ya había 2.800 hectáreas sembradas. Por un kilo de arándanos, un productor recibía hasta 10 dólares (tres veces más que hoy). Para 2007, eran 3.000 hectáreas. Y para 2008, 4.000. Mientras Tucumán, Entre Ríos y Buenos Aires se convertían en los territorios principales para el negocio, empresas estadounidenses y chilenas llegaban a la Argentina a comprar campos.

Pero, cuando ya se exportaban 15.000 toneladas de arándanos y el país parecía estar listo para pelear contra Chile por el primer puesto como productor en el hemisferio Sur, algo ocurrió: la crisis de 2008 sacudió los campos.

Las superficies comenzaron a caer tan exponencialmente como antes habían crecido. Según un estudio del INTA, en 2009 las hectáreas decrecieron a 3.500; en 2011, a 2.900; en 2013, a 2.600. Y ahí se han estancado hasta hoy (la meseta sólo vio un pico en 2014). Chile, por su parte, tiene 16.500 hectáreas: su modelo sin fisuras es como el pasto muy verde del vecino perfecto. Para la Argentina, en cambio, exportar ahora a China es una apuesta esforzada por recuperar un pasado que se recuerda idílico.

Superficie sembrada  con arándanos en la Argentina, entre 2001 y 2014. Fuente: INTA.

Entonces, no más fiesta de smoothies: ¿qué pasó? “Fue como un proceso de depuración”, dice Bayá. “Mucha gente fracasó porque había puesto cualquier variedad de arándanos en cualquier tierra”.

Una pequeña explicación: en 2008, el año de la crisis, el 80% de los campos de arándanos estaban sembrados con la variedad O’Neal. Para lograr más kilos de una fruta que además fuera más apetecible, hubo que hacer lo que los productores llaman “recambiar el plantel varietal” y traer nuevo “material genético”. Así fueron llegando otras variedades. Snow Chaser, Emerald, Jewell, Farthing: arándanos desarrollados por universidades estadounidenses, que tardan más en marchitarse y que pueden resistir mejor un viaje de varios días por mar (desde hace cuatro años, la producción argentina está abandonando el flete aéreo por sus costos).

La temporada de arándanos 2018 comenzó en octubre. Foto: Comité Argentino de Blueberry.

“En todos estos años, la inflación en pesos, el dólar atrasado, la carga salarial alta y las retenciones hicieron que la Argentina perdiera competitividad”, sigue Bayá. El país cobra un 12% de derechos de exportación de arándanos para todos los destinos, mientras que Chile y Perú, los competidores más directos, tienen tratados de libre comercio con China, la Unión Europea y los Estados Unidos (muchos smoothies garantizados).

Y ésta es la mala noticia por detrás del reciente gran anuncio: para comerciar con China, un productor argentino de arándanos debe pagar un 30% de arancel, un flete caro y ese impuesto local del 12%.

Las cajas de arándanos argentinos listas para partir a China. Foto: Comité Argentino de Blueberry.

Por todo esto, en los últimos cinco años Perú (empujado por la instalación de compañías chilenas) le arrebató a la Argentina el segundo puesto como exportador austral. “Nos pasó por arriba”, dicen los productores argentinos.

Pero hay un posible remedio. Bayá cree que funcionaría una ley de promoción de economías regionales para el sector frutícola. “Esta ley debería contemplar la reducción de cargas sociales, la eliminación de retenciones, el aumento de reintegros, y un plan fitosanitario nacional para controlar y erradicar de plagas que ponen en riesgo el acceso a mercados”, explica.

Los optimistas dicen que se podría llegar a exportar a China dos tercios de la producción local. Sólo el tiempo dirá si la Argentina está lista para esta oportunidad.

REDACCION | 13 de diciembre

Foto: Adepa

RED/ACCIÓN premiada por ADEPA por su periodismo social

Stella Bin, periodista y editora general de RED/ACCIÓN, fue premiada hoy por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) por su nota “Cómo luchan contra la tentación del suicidio los jóvenes de Fiambalá“.

La nota consiguió el segundo puesto en la categoría de Solidaridad Social de los premios Adepa al periodismo 2018. Las otras periodistas premiadas en la misma categoría fueron Silvia Stang por su nota “Para qué se usa el dinero: llega la inversión con impacto social” y María Ayuso por su nota “Romper el molde: profesionales que eligen ayudar por sobre el éxito personal“, ambas del diario La Nación. 

Leé la nota premiada de RED/ACCIÓN

A continuación, la lista con todos los ganadores:

Categoría Libertad de Prensa

Categoría Solidaridad Social

Categoría Periodismo Político

Categoría Derechos Humanos

Categoría Ecología y Medio Ambiente

Categoría Caricaturas e Ilustraciones

  • 1º Premio: Pablo Fernando Chumbita (La Voz del Interior, Córdoba) – Trabajo

Categoría Fotografía

  • 1º Premio: Pablo Daniel Cuarterolo (Perfil, Buenos Aires) – Trabajo
  • 2º Premio: Daniel Jayo (La Nación, Buenos Aires) – Trabajo
  • Mención Especial: Mauro Alfieri (La Nación, Buenos Aires) – Trabajo
  • Mención Especial: Marcelo Martínez (Angular, Buenos Aires – Trabajo

Categoría Información General y Espectáculos

Categoría Educación

Categoría Cultura e Historia

Categoría Economía

Categoría Deportes

Categoría Periodismo Científico

Categoría Infografías

Categoría Periodismo Judicial

Categoría Periodismo de Investigación

Categoría Cobertura Multimedia

Categoría Innovación en Medios Digitales

Categoría Periodismo Universitario

  • 1º Premio: Mateo Tedesco, Francisco Domínguez, Sebastián Petre, Alejandro Lizarazu y Juan Lundahl (Universidad Católica Argentina, Buenos Aires) – Las redes de Caffaro
  • 2º Premio: Camila Ruíz y Sol Agustina Zaino (Universidad Argentina de la Empresa, Buenos Aires) – Viviendo con el enemigo

Categoría Niñez y Adolescencia

Menos hambre más futuro

La Red Argentina de Bancos de Alimentos trabaja para reducir el hambre, mejorar la nutrición y evitar el desperdicio de alimentos. Encontrá el que tenés más cerca.

Sumate como voluntario

Tecnología | 13 de diciembre

Fútbol, dinero y muerte: qué somos los argentinos según Google

Somos lo que buscamos. Y con los reportes de Trends de cada fin de año, Google nos dice qué buscamos; en 2018, los argentinos quisimos saberlo todo (bueno, o al menos algo) sobre este top 5: el Mundial de Rusia, los vaivenes del dólar, las muertes de Débora Pérez Volpin y de Stan Lee, y los matches de Juan Martín del Potro.

Si somos lo que buscamos, entonces somos fútbol, dinero, muerte, más muerte y tenis.

Entre las personas más buscadas, también estuvieron Pity Álvarez, el líder de Viejas Locas e Intoxicados que este año mató a una persona; y Luis Miguel, cuya vida dio guión a una de las series más vistas.

En las tendencias internacionales, el Mundial de Rusia también fue lo más buscado. Y Stan Lee quedó en el cuarto lugar.

Francia y Croacia, en el Mundial 2018. Foto: Sportingnews.com

Meghan Markle, la esposa del príncipe Harry (ahora, Meghan, duquesa de Sussex), fue la persona más buscada en el índice propio de personas.

En su libro Everybody Lies: Big Data, New Data, and What the Internet Can Tell Us About Who We Really Are, Seth Stephens-Davidowitz, un ex analista de datos de Google, dice que Google Trends da cuenta de quiénes somos y de cuáles son nuestros intereses, mucho mejor que las encuestas. “Estoy ahora convencido de que las búsquedas en Google son el conjunto de datos más importante jamás recopilado sobre la psiquis humana”, dijo.

Esta ha sido nuestra verdad en 2018: los argentinos quisimos saber también qué significa “skere”, qué se celebra el 9 de julio y qué es el Misoprostol. 

Trap, historia y aborto (“Cómo va la votación del aborto en el Senado” rankeó en el segundo lugar en el índice propio de “Cómo”).

Checkeá todos los Trends para Argentina acá. Y los globales, acá.

Cultura | 13 de diciembre

Imperdibles de este fin de semana en Buenos Aires

🌽🥐 Mercado de Estación en la Usina del Arte. Emprendedores y productores de todo el país se juntan este fin de semana en la Usina para ofrecer una variedad de productos orgánicos y hechos de manera consciente. Habrán frutas y verduras, harinas orgánicas, quesos y embutidos, y muchos productos más. Dónde y cuándo: Usina del Arte (Agustín R. Caffarena 1), sábado y domingo, 11-20hs. (+data)

💜 Filosofía, poder y género. Este sábado a la noche, los filósofos Diana Maffía y Darío Sztajnszrajber llegan a la Ciudad Cultural Konex para dialogar a cielo abierto sobre las intuiciones, prácticas y vivencias modernas del amor. El encuentro tendrá un cierre musical de Lucrecia Pinto. Dónde y cuándo: Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131), sábado 19hs.  (+data)

🏃🏽‍♀️🍺 Run & Beer. Para aquellos que les guste correr y tomar cerveza, el domingo se organiza una carrera que combina las dos actividades. El circuito de 5 kilómetros tiene como recta final un bar, donde los participantes podrán recuperarse tomando cerveza y comiendo pizza. Dónde y cuándo: Plaza República Oriental del Uruguay, domingo 17:45hs. (+data)

📽 Una instalación democrática. En conmemoración a los 35 años desde la vuelta de la democracia en nuestro país, el Centro de Arte Contemporáneo del Muntref abrió la muestra “35×35”, una videoinstalación que reúne las historias de 35 argentinos nacidos en 1983. Dónde y cuándo: Centro de Arte Contemporáneo del Muntref (sede Hotel de Inmigrantes), martes a domingos de 12-20hs. (+data)

📖 Lecturas de fin de año. Para cerrar el 2018, la editorial Letras del Sur realizará este viernes un evento con entrevistas y lecturas en vivo de la mano de diversos autores, incluyendo a nuestro periodista Joaquín Sánchez Mariño, quién estará leyendo de su novela “Mi tonto, ansioso, equivocado yo”. Dónde y cuándo: La Casa del Árbol (Avenida Córdoba 5217), viernes 18:30hs. (+data)

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Lo mejor de la comida, bebida y cultura de Buenos Aires, todos los jueves. Por Lucía Wei He.

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Cultura | 13 de diciembre

35 historias para entender 35 años de democracia

Se inauguró una muestra de arte en homenaje a los 35 años de democracia en nuestro país. A través de videos y testimonios, intenta provocar una reflexión en torno a los “resultados” de la democracia. 

Fue realizada por la ensayista Alejandra Katz, el cineasta Alejo Moguillansky y el músico Martín Bauer, y es parte del programa cultural de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF). Quienes la visiten conocerán 35 historias de vida diferentes que tienen un solo punto en común: no haber conocido la dictadura militar.

Se trata de una videoinstalación de 35 monitores en donde se pueden ver momentos importantes de la vida de cada uno de los 35 elegidos, todos nacidos en 1983. Es decir, 35 personas que vivieron la totalidad de sus vidas en democracia.

Así, podemos seguir el derrotero de un cura, una mujer de campo, un transexual, una actriz, un músico… personas de todo el país que nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia identidad. ¿Es posible contar el todo por la parte? El ejercicio de sinécdoque de Katz invita a preguntárselo.

“35 x 35 quiere ser, así, a la vez un fresco y una obra coral, una puesta en escena de la multitud y de la individualidad democrática. Multitud porque es un colectivo, pero individualidad por la captura de historias, situaciones, posiciones particulares”, escribió Katz sobre la muestra.

La instalación puede verse de martes a domingo, de 12 a 20 horas, en el Centro de Arte Contemporáneo de MUNTREF, sede Hotel de Inmigrantes, en Av. Antártida Argentina 1335(entre la Dirección Nacional de Migraciones y Buquebus). La entrada es por Apostadero Naval, Dársena Norte. Entrada libre y gratuita.

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Sie7e Párrafos | 13 de diciembre

Un padre y un hijo unidos por la enfermedad, como solo Philip Roth sabe hacerlo

Patrimonio
Philip Roth 
Debolsillo

Selección y comentario por Juan José Becerra, escritor, autor de la novelas Santo, Atlántida, Miles de años, Toda la verdad, La interpretación de un libro, El espectáculo del tiempo y El artista más grande del mundo.

Uno (mi comentario)

De golpe, un padre y un hijo coinciden en la enfermedad. Mejor dicho: la enfermedad del hijo comienza a brotar de la del padre. Con este argumento elemental, Roth escribió una novela de tracción a sangre donde los héroes ajustan cuentas, se aman en el registro de la rudeza y se entienden y protegen como animales al borde de la extinción.   

Dos (la selección)

“En mayo de 1981, a los setenta y nueva años, mi padre gozaba de una salud excelente y de un vigor impresionante, pero veinticuatro horas después de la muerte de su mujer en aquella marisquería su aspecto era tan malo como el que presentaba ahora, desfigurado por el tumor”.

Tres

“Quería el dinero porque era suyo y yo era su hijo, y tenía derecho a mi parte, y lo quería porque era, si no un auténtico trozo de su trabajador pellejo, sí algo parecido a la representación física de todo lo que había superado o de todas las cosas a las que había sobrevivido”.

Cuatro

Y yo pensé: “Ya sé de dónde procede la debilidad de la gente, todos lo sabemos, pero ¿dónde se halla el origen de la fuerza?”.

Cinco

“Se le presentaba una nueva y muy dura prueba que superar, y las pruebas no se superan a base de desesperación. Lo que hizo fue recurrir a la amalgama de desconfianza y resignación con que había aprendido a afrontar la humillación de la vejez”.   

Seis

“- Bush –dijo él- y su jefe, el pistolero Reagan. ¿Sabes lo único que aprendió el pistolero Reagan, en ocho  años? A quedarse dormido y a saludar. El mejor saludador del país”.

Siete

“Aferrado al borde de la piscina me dije: “Es la ansiedad. ¿Por qué estás tan angustiado?”, la típica pregunta que una persona que pasa por un mal momento físico nunca habría cometido la tontería de preguntarse, antes del advenimiento de los psicosomatistas.

-Voy a tener que dejarte ir, papá.

Llevaba varias horas inconsciente y no podía oírme, pero yo, emocionado, asombrado, llorando, estuve repitiéndole la frase una y otra vez, hasta creérmela”.


En SIETE PÁRRAFOS, grandes lectores eligen un libro de no ficción, seleccionan seis párrafos, y escriben un breve comentario que encabeza la selección. Todos los martes podés recibir la newsletter, editada por Flor Ure, con los libros de la semana y novedades del mundo editorial.

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Opinión | 13 de diciembre

Dejar de comer carne no va a salvar el planeta

Frank M. Mitloehner es Profesor de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de California y es considerado uno de los expertos más influyentes en el estudio del impacto medioambiental de la industria ganadera. 

El impacto del cambio climático en nuestro planeta es alarmante. A medida que los efectos nocivos se han intensificado, la carne se ha convertido en un objetivo público. Cada día más gente aboga por comer menos carne para salvar el medio ambiente. Algunos activistas, incluso, proponen poner un impuesto a la carne para reducir su consumo.

Argumentan que la producción genera más gases de efecto invernadero que todo el sector del transporte. Sin embargo, esta afirmación es falsa (como podremos comprobar más adelante), pero la persistencia de este idea lleva a suposiciones inexactas en relación con el consumo de carne y el cambio climático.

Mi investigación se centra en analizar las formas en que la agricultura animal afecta a la calidad del aire y al cambio climático. En mi opinión, existen muchas razones para optar bien por consumir proteínas animales o bien por elegir un menú vegetariano. Sin embargo, renunciar a la carne y sus derivados no es la panacea para el medio ambiente como muchos nos quieren hacer creer y, llevado al extremo, también puede producir consecuencias nutricionales negativas.

Récord en carne y gases de efecto invernadero

Gran parte de la mala reputación de la carne se centra en la afirmación de que la ganadería es la mayor fuente de gases de efecto invernadero del mundo. Por ejemplo, un análisis publicado por el Worldwatch Institute de Washington en el año 2009 aseguraba que el 51% de la emisión de GEI (gases de efecto invernadero) en el mundo procedían de la cría y procesado del ganado.

Pero según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, las principales fuentes de emisión de GEI en E.E.U.U. en 2016 fueron la producción eléctrica (28% del total de emisiones), el transporte (28%) y la industria (22%). La agricultura y la ganadería representaron apenas un 9% de las emisiones, cifra a la que la ganadería contribuye con un irrisorio 3,9%. Los números demuestran que la ganadería no se puede comparar con el transporte en términos de contaminación.

¿Por qué se ha llegado entonces a esa conclusión? En 2006, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó un estudio titulado La larga sombra del ganado: problemas ambientales y opciones. El informe, que atrajo la atención internacional, afirmaba que la ganadería producía un asombroso 18% de los gases de efecto invernadero en todo el planeta. La agencia llegó a una conclusión sorprendente: el ganado hacía más daño al clima que todos los tipos de transporte juntos.

Esta afirmación es falsa y fue desmentida por Henning Steinfeld, el autor principal del informe. El error residía en que los analistas de la FAO llevaron a cabo una evaluación integral del ciclo de vida para estudiar el impacto climático de la crianza del ganado, pero a la hora de analizar el transporte emplearon un método diferente.

Para el ganado, la FAO tuvo en consideración todos los factores asociados a la producción de carne, entre los que se encuentran las emisiones generadas por la elaboración de fertilizantes, la conversión de bosques en pastos, el cultivo de pienso y las emisiones que provienen de los animales (eructos y deposiciones) desde su nacimiento hasta su muerte.

Sin embargo, cuando analizaron las emisiones de carbono producidas por el transporte ignoraron los efectos sobre el clima que provienen de la fabricación de materiales y piezas de los vehículos, el ensamblaje de los mismos y el mantenimiento de carreteras, puentes, aeropuertos y otras infraestructuras. En su lugar, solo tuvieron en cuenta las emisiones de coches, camiones, trenes y aviones. Como resultado, la comparación que hizo la FAO de las emisiones de gases de efecto invernadero entre ganadería y transporte estaba completamente distorsionada.

Durante una conferencia dirigida a científicos en San Francisco el 22 de marzo de 2010, señalé el error presente en el informe, lo que levantó una gran polvareda que produjo un importante seguimiento mediático. En un acto que les honra, la FAO reconoció inmediatamente su error, pero desgraciadamente la afirmación inicial de que la ganadería producía el mayor porcentaje de gases de efecto invernadero ya había recibido una gran cobertura por parte de los medios. Todavía hoy luchamos para demostrar que no es así.

En su informe de evaluación más reciente, la FAO estimó que la ganadería produce un 14,5% de los gases de efecto invernadero de las actividades humanas a escala mundial. No existe una evaluación del ciclo de vida completo del transporte con la que se pueda comparar. Sin embargo, tal y como señala Steinfeld, las emisiones directas del transporte se pueden comparar con las emisiones directas e indirectas del ganado, situándose las primeras en un 14%, frente al 5% de las segundas.

Una producción menos nociva

Mucha gente sigue pensando que dejar de comer carne solo un día a la semana influirá en la lucha contra el cambio climático. Nada más lejos de la realidad. Un estudio reciente demuestra que incluso si todos los estadounidenses eliminasen todas las proteínas animales de sus dietas, las emisiones de gases de efecto invernadero del país solo se verían reducidas en un 2,6%. Según los resultados de nuestra investigación en la Universidad de California en Davis, si toda la población de Estados Unidos se sumara a la práctica del Meatless Monday (Lunes sin carne), se apreciaría una reducción de gases de tan solo el 0,5%.

Además, los cambios tecnológicos, genéticos y de gestión que han tenido lugar en la agricultura y la ganadería de Estados Unidos durante los últimos 70 años han hecho que la producción ganadera sea más eficiente y menos nociva para el medio ambiente. Según la base estadística de la FAO, las emisiones directas de gases de efecto invernadero en EE.UU. han disminuido un 11,3% desde 1961, mientras que la producción de carne procedente de la ganadería se ha multiplicado por más de dos.

La demanda de carne está creciendo en las economías emergentes y en vías de desarrollo, con Oriente Medio, el norte de África y el sudeste asiático a la cabeza. Aun así, el consumo de carne por individuo en estas regiones todavía dista mucho del de los países desarrollados. En 2015, la media de consumo de carne anual per cápita en los países con economías sólidas fue de 92 kilogramos, mientras que en Oriente Medio y en el norte de África fue de 24 kilos, reduciéndose hasta los 18 en el sudeste asiático.

En cualquier caso, dado el crecimiento previsto de la población en el futuro, países como Estados Unidos deberán adoptar prácticas más sostenibles para la cría del ganado.

Foto: The Conversation

El valor de la agricultura animal

Si la agricultura estadounidense prescindiera de los animales se reducirían en un grado muy pequeño las emisiones de gases, pero también sería más difícil alcanzar los objetivos nutricionales básicos. Muchos de los críticos con la ganadería señalan que si los agricultores cultivasen plantas únicamente, podrían producir una mayor cantidad de comida y de calorías por persona. Pero los humanos también necesitamos muchos micro y macronutrientes fundamentales para la salud.

Resulta complicado elaborar un argumento acerca del déficit calórico de Estados Unidos, especialmente si nos atenemos a las tasas de obesidad infantil y en adultos del país. Además, no todas las partes de las plantas son comestibles (o apetecibles). La cría de ganado añade valor económico y nutricional a la agricultura vegetal.

Por ejemplo, el ganado consume plantas cuya energía reside principalmente en la celulosa, que no es digerible para los humanos y muchos otros mamíferos, pero las vacas, las ovejas y otros rumiantes pueden digerirla y liberar la energía que contiene. Según la FAO, cerca del 70% de las tierras agrícolas del mundo son dehesas que solo pueden ser utilizadas como tierras de pastoreo para ganado rumiante.

La proyección del crecimiento poblacional a nivel mundial se sitúa en 9.800 millones de personas para el año 2050. Cómo alimentar a una cantidad tan desorbitada de habitantes supondrá un desafío brutal. Los nutrientes por ración de la carne superan a los de las opciones vegetarianas, y los animales rumiantes crecen gracias a alimentos que no son comestibles para los humanos. La cría de ganado, además, supone unos ingresos económicos necesarios para los pequeños agricultores de países en vías de desarrollo: se estima que la ganadería es el sustento principal de mil millones de personas en todo el mundo.

El cambio climático demanda atención urgente, y la industria ganadera genera una gran cantidad de efectos negativos que afectan al aire, al agua y a la tierra. Este impacto, junto con el vertiginoso crecimiento de la población mundial, nos proporciona razones más que de sobra para continuar trabajando en la búsqueda de una mayor eficiencia en la agricultura animal. Personalmente, considero que el punto de partida debe situarse en hechos amparados por la ciencia.

The Conversation
Sustentabilidad | 12 de diciembre

Crédito: Lyra Films / CLT

Crean por ley dos reservas marinas y 2018 es récord en la instauración de áreas protegidas

El Senado convirtió en ley el plan para darle protección al 10% del Mar Argentino al crear dos áreas marinas protegidas frente a Tierra del Fuego.

Con la sanción de este proyecto, el país concreta el mayor avance de su historia hacia la conservación de su mar: pasó de proteger un 3% a alcanzar el 10%, un compromiso internacional al que adhirió cuando se suscribió al Convenio sobre la Biodiversidad Biológica y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que establece justamente preservar el 10% de las zonas costeras y marinas antes de 2020.

La propuesta instaura dos parques oceánicos del tamaño de las provincias de Formosa y Misiones con distintos niveles de protección, desde la prohibición absoluta de toda actividad hasta zonas donde se podrá pescar o navegar pero de manera controlada.

Además, con la materialización de este proyecto, 2018 pasó a ser el año en el que más áreas protegidas se crearon, ya que a estos dos parques marinos se le suman Aconquija (Tucumán), Iberá (Corrientes), Traslasierra (Córdoba) y Ciervo de los Pantanos (provincia de Buenos Aires).

De esa manera se supera la marca alcanzada en 1937, año en que se crearon cinco parques nacionales, entre los cuales figuran Perito Moreno, Los Glaciares y Lanín.

La importancia de las áreas protegidas marinas. Un informe de la Administración de Parques Nacionales dice que las redes de pesca dejan una huella en el fondo del mar y arrasan con invertebrados, como corales, esponjas, medusas y estrellas de mar. Cuando el daño se perpetúa, hablan de huellas de mar muerto. Y también advierten sobre la pesca incidental de peses que luego descartan y la muerte de aves y otras especies que quedan atrapadas en las redes.

Las protecciones que se instaurarán están contempladas por ley y ofrecen distintos niveles, que van de más restrictivos a más permisivos. En este gráfico se entienden fácilmente cuál es el objetivo de esa gradualidad:

Ahora veamos qué tipo de protección le darán exactamente a las futuras áreas marinas protegidas. Yaganes tendrá proyectada una zonificación tridimensional.

  • El fondo marino constituirá una reserva nacional marina estricta. Es decir, se prohibiría toda actividad salvo la investigación científica y la necesaria para monitorear el lugar. No se puede pescar, explorar el suelo en busca de hidrocarburos, visitar la zona ni hacer ejercicios militares.
  • Un amplio sector, el más alejado de la costa, tiene su columna de agua zonificada como parque nacional marino. Ahí no podrá haber actividades pesqueras pero sí educativas y turísticas, pero en armonía con la conservación.
  • Finalmente, la columna de agua cercana a Tierra del Fuego será una reserva nacional marina de usos múltiples, dónde sí se permitirá pescar, pero con métodos menos agresivos, más controlados y limitados en cuanto a períodos estacionales y volúmenes.

Burdwood II se dividirá en dos sectores:

  • Al oeste, en el sector proyectado como reserva nacional marina, se contempla el uso sostenible. Es decir que se podrá pescar pero bajo las reglas que se disponga en el plan de manejo. También se habilitarían actividades turísticas y educativas. 
  • Al este, operará el sector propuesto como reserva nacional marina estricta. Es decir, de absoluta conservación, pero con la posibilidad de realizar actividades científicas.

Quiénes respaldan la plan. El plan fue impulsado por las 16 ONG que conformaron el Foro para la Conservación del Mar Patagónico, como Fundación Vida Silvestre, FARN y Aves Argentinas. También de la comunidad científica y de otras ONG, como The Conservation Land Trust Argentina (CLT), que impulsa la campaña Sin Azul no hay Verde, que justamente hace foco en la necesidad de proteger el mar.

Sustentabilidad | 12 de diciembre

Foto: Administración de Parques Nacionales

Las cifras que avalan la apuesta del Gobierno para que los parques nacionales impulsen las economías regionales

La gestión de Mauricio Macri ha aumentado considerablemente la superficie destinada a parques nacionales y este año fue histórico, ya que se crearon cuatro áreas protegidas: Aconquija (Tucumán), Iberá (Corrientes), Traslasierra (Córdoba) y Ciervo de los Pantanos (provincia de Buenos Aires). Es parte de una apuesta para hacer del turismo vinculado a la naturaleza un elemento clave de una política de desarrollo económico inclusivo y sustentable. Y ahora hay números que avalan ese rumbo.

Un nuevo estudio de la consultora Elypsis revela que el impacto directo del gasto en turismo vinculado a la naturaleza podría alcanzar los US$ 3.400 millones y el impacto total sería de US$ 6.400 millones. Eso generaría 309 mil nuevos puestos de trabajo que permitirían sostener una población de alrededor de 600 mil personas.

La industria del turismo en números:

  • En 2017 los parques nacionales recibieron 2,7 millones de visitantes residentes y 1 millón de extranjeros. En los últimos 20 años las visitas se multiplicaron por cinco, muy por arriba del crecimiento general del turismo.
  • En la Argentina, la industria del turismo es más grande que el sector ganadero y más grande que la producción automotriz. El año pasado el gasto en turismo en el país fue de US$ 15 mil millones. Dos tercios de ese gasto se explican por el turismo interno, mientras que la llegada de turistas internacionales aportó el tercio restante. La cifra equivale a 1,5 veces el valor de la producción de carne vacuna o de la industria automotriz y es similar a la producción anual de petróleo y gas e incluso a la de soja.
  • El 30% de ese gasto global en turismo fue generado por el denominado turismo de ocio “por naturaleza”. Elypsis dice que el potencial turístico vinculado a la naturaleza en Argentina es enorme y que como industria tiene la capacidad de recaudar el equivalente al 20% de las reservas y ser el motor para el desarrollo económico regional.
  • El estudio muestra que una habitación de una posada permite facturar US$ 15 mil al año, que es lo mismo que se produce de carne bovina en 250 hectáreas. Pero mientras la ganadería da un empleo cada 1.000 hectáreas, los hospedajes dan mucho más trabajo.
  • Los parques nacionales capturan un alto porcentaje del turismo extranjero, que gasta entre US$ 100 a US$ 120 por noche. En tanto el turista argentino gasta entre US$ 30 a US$ 34 por noche.
Uno de los gráficos que ilustran el informe de la consultora Elypsis.

El desafío para la Argentina

Según la consultora, para que el país materialice su potencial turístico, tiene que recuperar el terreno perdido en los últimos años. Argentina fue el país con la peor performance exportadora de turismo de la región, tanto en los últimos 10 años como en los últimos 20 años.

Desde la implementación del cepo en 2011 hasta el año pasado, el turismo receptivo cayó un 12% y el vinculado al ocio (sierras, ríos y montañas) bajó un 30%, llegando a los niveles de 2005.

Argentina perdió participación como destino del turismo internacional. Pasó de representar 13% en América Latina en 1995 al 7% en 2016. En el Cono Sur, el deterioro fue mayor: Argentina recibía la mitad del turismo en 1996, cayó al 33% en 2011 y a solo el 28% en 2016.

Elypsis dice que una reinserción exitosa del país a los flujos internacionales de turismo permitiría, bajo un escenario optimista, que el gasto en turismo vinculado a la naturaleza aumentara de US$ 5.300 millones a US$ 11.700 millones al año.

El estudio muestra que el turismo está detrás del desarrollo territorial y poblacional de muchas ciudades del Interior y en muchos casos son el principal sostén de la economía. Ciudades como el Chaltén o Calafate, en Santa Cruz; Villa La Angostura o San Martín de Los Andes, en Neuquén; Iguazú, en Misiones; o Esquel y Epuyén, en Chubut, vieron crecer su población a un ritmo mucho más rápido que el país. Y eso se debe principalmente al turismo.

La posibilidad de observar animales silvestres es uno de los imanes turísticos. Crédito: Fundación CLT

El rol de la fundación Tomkins

El estudio de Elypsis fue encargado por la fundación The Conservation Land Trust (CLT), del filántropo y ambientalista estadounidense Douglas Tompkins, fallecido hace tres años. Su esposa, Kris, lidera la fundación y está enfocada en asegurar su legado en Argentina y en Chile.

CLT donó las tierras para la creación del Parque Nacional los Esteros del Iberá. En Iberá se lleva adelante la restauración y reintroducción de fauna más importante de América Latina.

Tomkins dice que le gustaría ver que las comunidades alrededor de los parques nacionales entiendan que existe un vínculo entre un ecosistema saludable y una comunidad sustentable: “Las comunidades que se benefician lo van a proteger del calentamiento global y deterioro más que nadie y esa es nuestra apuesta”.

Sociedad | 12 de diciembre

Tomamos decisiones más rápido y con menos información de lo que pensamos

Nadav Klein es investigador post doctoral en la facultad Harris Public Policy, Universidad de Chicago.

Vivimos en una era de la información. En teoría, podemos enterarnos de todo sobre cualquier persona o cosa con un mero clic. Toda esta información debiera permitirnos tomar todo el tiempo decisiones basadas en excelente información y datos.

Pero la generalizada disponibilidad de información no significa que uno haga en realidad uso de ella aún cuando la tenga. De hecho, décadas de investigaciones en psicología y ciencia de la conducta muestran que la gente hace de inmediato juicios precipitados basados en poca información, en distintas situaciones.

La gente se hace impresiones duraderas de los otros en el lapso de milésimas de segundo, las juntas encargadas de evaluar a los maestros juzgan a los docentes en menos de un minuto en tanto que los consumidores toman decisiones de compra basadas en escasa deliberación. Hasta las decisiones a la hora de votar pueden aparentemente basarse en impresiones formadas durante períodos de tiempos increíblemente cortos.

Si estos hallazgos le parecen increíbles, investigaciones recientes realizadas por mi colega y por quien esto escribe sugieren que usted no es el único. La inmediatez del juicio humano sorprende a la gente por lo general. Los individuos no tienen prevista la poca información que ellos y otros usan a la hora de tomar decisiones.

Y esta desconexión puede tener consecuencias en la vida cotidiana: después de todo, el hecho de reconocer qué tanta -o tan poca- información utiliza en realidad la gente para hacer juicios y tomar decisiones podría influir en lo que compartimos con otros. La candidata a un empleo debiera tener idea de qué tanto van a leer de su CV sus posibles empleadores de modo de priorizar sus esfuerzos acorde con ello.

Y ayudaría cuando uno está decidiendo qué tanta información tener al tomar nuestras propias decisiones. ¿Cuánto tiempo, por ejemplo, debemos probar un servicio de subscripciones antes de decidir si nos gusta lo suficiente como para pagarlo? ¿Cuánto tiempo debiéramos salir con una persona que nos interesa como pareja antes de decidir si nos comprometemos o no?

Comparando predicciones y la realidad

En nuestra investigación, mi coautor Ed O’Brien y yo evaluamos si la gente es capaz de anticipar con exactitud qué tanta información usan tanto ellos como los otros a la hora de hacer distinto tipo de juicios. Descubrimos de forma sistemática que la gente se sorprende de la rapidez con la que hacen juicios y de la poca información en la que se basan para hacerlo.

Preguntamos a los participantes en uno de los estudios que se imaginaran teniendo interacciones agradables o desagradables con otras personas. A modo de comparación, preguntamos a otro grupo de participantes que anticiparan cuántas de esas interacciones necesitarían ellos para determinar el carácter de alguien. Descubrimos que la gente pensaba que necesitaba muchas interacciones para poder hacer esa apreciación, cuando, de hecho, el primer grupo necesitaba nada más que unas pocas.

En otro estudio les preguntamos a estudiantes de MBA (Master of Business Administration o Maestría en Administración de Empresas) que escribieran solicitudes para hipotéticos puestos administrativos y le pedimos luego a gente de Recursos Humanos que leyera los materiales. Nuestros candidatos escribieron y compartieron mucho más material del que se preocuparon en leer los profesionales que contrataban.

Le pedimos también a gente que nunca había estado casada que vaticinara, después de conocer a su futuro cónyuge, cuánto tiempo le llevaría decidir si esa persona era el amor de sus vidas. Un 39 por ciento de esta gente que nunca había estado casada dijo necesitar salir con esa persona durante más de un año antes de poder sentirse lista para pasar el resto de su vida con él o ella. En cambio, la gente casada dijo haber hecho ese juico con mucha mayor rapidez -sólo el 18 por ciento indicó que le había llevado más de un año llegar a esa conclusión.

Vaticinios equivocados similares tienen lugar cuando se evalúan los servicios de subscripción basados en períodos de prueba, cuando se prueban bebidas nuevas o cuando se evalúan rachas de suerte, rendimientos atléticos o notas académicas. En todos los casos, la gente dijo creer usar más información de la que usó en realidad.

Malinterpretando esta tendencia humana

Existen varias razones por las que la gente tendría la impresión equivocada sobre la velocidad con la que ellos y otros hacen apreciaciones.

Una posibilidad es la creencia de que la mente humana procesa la información progresivamente. Una perspectiva ingenua podría imaginar que la información nueva se apila arriba de información vieja hasta que se llega a algún umbral mental para la toma de una decisión. Sin embargo, lo que sugieren las investigaciones preliminares es que el agregado de información se acerca mucho más a una función exponencial; las primeras informaciones pesan mucho más que las últimas.

Otra posibilidad es que la gente no logra darse cuenta de lo rica e interesante que es cada pieza separada de información. En psicología esto se denomina brecha de empatía. Pensemos en la pregunta de cuántas interacciones son necesarias para que decidamos si nos gusta y confiamos en alguien. Sería tentador pensar que uno va a evaluar racionalmente cada interacción al igual que haría con una estadística en seco. Pero los encuentros sociales son vívidos y cautivantes, y la primera experiencia puede simplemente resultar tan maravillosa como para inclinar nuestro juicio de manera irrevocable, volviendo innecesarias las futuras interacciones.

Reconociendo el apuro para juzgar

No está claro que las decisiones rápidas sean siempre malas. A veces los juicios apresurados son llamativamente exactos y pueden llegar a ahorrarnos tiempo. Sería devastador tener que revisar toda la información disponible sobre un tema cada vez que tuviéramos que tomar una decisión. Sin embargo, el hecho de no entender bien cuánta información utilizamos de hecho para hacer nuestros juicios es algo que tiene importantes implicancias más allá de tomar buenas o malas decisiones.

Tomemos el caso de las profecías autocumplidas. Imaginemos una situación en la que un gerente se forma una opinión tentativa sobre un empleado que luego deviene en una serie de decisiones que afectan toda su trayectoria profesional. Un gerente que ve a un subordinado dar un pequeño paso en falso en un proyecto insignificante podría evitar asignar proyectos interesantes para el futuro que, a su vez, podrían paralizar las perspectivas profesionales de este empleado. Si los gerentes no son conscientes de qué tan dispuestos están a hacer juicios iniciales veloces y basados en poca información, serán menos proclives a cortar de raíz estos destructivos ciclos autocumplidos.

Otro ejemplo sería la tendencia humana a apoyarse en estereotipos a la hora de juzgar a otras personas. Si bien uno puede creer que tendrá en cuenta toda la información disponible sobre otra persona, la gente tiene más probabilidades de considerar muy poca información y dejar que los estereotipos entren subrepticiamente. Sería un error comprender la rapidez con la que se hacen juicios que vuelven tan difícil la exclusión de la influencia de los esterotipos.

La tecnología moderna permite que virtualmente toda decisión tomada hoy esté más informada que la misma decisión tomada hace algunas décadas. De todos modos, la confianza humana en apreciaciones rápidas podría frustrar esta promesa. En la búsqueda por una toma de decisiones basada en mayor información, los investigadores necesitarán analizar formas que alienten a la gente a aminorar la velocidad de los juicios.

© The Conversation

Traducción por Silvia S. Simonetti

The Conversation
Sustentabilidad | 12 de diciembre

Ilustración: Pablo Domrose

COP24: A la espera de avanzar en la acción ante el cambio climático

“Hay avances, pero aún queda mucho trabajo por hacer”. Esta es la frase que, desde el lunes, define la situación aquí en la segunda semana de la COP24. El desafío para esta edición es casi tan importante como el hecho de haber logrado un Acuerdo de París un día como hoy hace tres años: ahora se trata de implementarlo. Para ello, son múltiples los temas que se ponen en juego a través de un paquete de reglas que marcarán su puesta en práctica.

No voy a entrar en los tecnicismos que se ponen en juego (porque creéme, son muchos), sino que el balance general de los avances alcanzados y desafíos futuros, vendrán una vez concluida la cumbre. Mientras, son importantes las palabras de Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la Convención a cargo de la COP: “Nadie está esperando a que estén listos los acuerdos para empezar a actuar ante el cambio climático. La transición hacia un modelo sustentable de desarrollo ya está en marcha”. Con ella conversé en exclusiva para RED/ACCIÓN y aquí pueden leer la entrevista.

Ya celebrado el G20 y analizando los consensos allí alcanzados, la Argentina está presente en la COP24, con el Secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman, como su principal representante. Su pedido ante la Convención se alinea con el de otros países latinoamericanos: que los países que históricamente más han contaminado sean los que aporten financiamiento para las políticas de mitigación y adaptación al cambio climático de los países en desarrollo. Su desafío futuro será ver cómo continúa el trabajo en las negociaciones con Brasil, bajo el nuevo gobierno de Bolsonaro, y cómo continúa defendiendo la explotación de gas en Vaca Muerta como una vía entre sus medidas de reducción de emisiones. Mientras tanto… la espera.

Marchar por la salud del planeta… y la nuestra

Una seguridad pocas veces vistas, un frío que me congelaba los dedos para tomar imágenes, consignas de todo tipo con un lema en común: no queda tiempo para salvar el planeta, hay que actuar ahora. Entre las casi mil personas que se manifestaron este sábado en los alrededores del predio de la COP, la vi a ella: Clara. En su cochecito, bien abrigada con su campera rosa, con una mirada profunda que me invitaba a leer el cartel que llevaba sobre sus piernas: “¡Peligro! El gas ‘natural’ es un combustible fósil y es altamente adictivo”. Le pregunté a su mamá, Anna, por qué marchaba. Su respuesta fue contundente: “Porque creo que algo hay que hacer. Porque quiero que mi hija y mis nietos vivan en un planeta vivible”.

La movilización tuvo sus réplicas en otras ciudades de Europa. Aquí en Katowice me encontré con diversos testimonios que pueden concentrarse en dos grandes grupos: los activistas internacionales que asisten a la conferencia y reclaman urgencia en la acción climática, y familias locales que exigen al gobierno polaco terminar con la explotación de combustibles fósiles. En Polonia, el 80% de la electricidad es generada a partir de la quema de carbón. Sus emisiones contaminantes no sólo alteran el ambiente, sino que afectan la propia salud de los habitantes. Mientras Anna “espera que los líderes hagan lo que tienen que hacer en la mesa de negociación”, le compró un libro infantil a Clara que genera conciencia sobre los residuos. “Pequeños actos”, me dice y que ya dejan un impacto en esas futuras generaciones que marchan por un mundo mejor desde el presente.

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