Sin casa propia: jóvenes que vuelven a vivir con sus padres | RED/ACCIÓN
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Vuelvo a lo de mis viejos: por la pandemia, alquilar se hace difícil y los jóvenes pierden su independencia

Por la falta de ingresos, muchos tuvieron que regresar al hogar familiar o posponer irse a vivir solos. El 42% de los inquilinos menores de 30 años dedicaron más ingresos al alquiler durante cuarentena y el 41% deben al menos un mes de alquiler. El 36% considera que deberá dejar el lugar que alquilan en el corto plazo. Lectoras y lectores de RED/ACCIÓN cuentan sus experiencias.

Vuelvo a lo de mis viejos: por la pandemia, alquilar se hace difícil y los jóvenes pierden su independencia

Intervención: Denise Belluzo.

Este contenido contó con participación de miembros co-responsables y lectores de RED/ACCIÓN

Al comienzo de la pandemia, Ramiro, de 31 años, quedó sin trabajo y por la pérdida de ingresos no pudo sostener su alquiler. Volver a lo de sus padres se volvió una solución provisoria para él.  El lector de RED/ACCION cuenta que en marzo despidieron de la empresa a aquellos que eran monotributistas y él quedó incluido en ese grupo. En mayo, el licenciado en marketing, que vive en Rio Cuarto, Córdoba, consiguió un nuevo trabajo en una empresa de software. Con el primer sueldo, finalizó el contrato de alquiler y pagó la multa por rescindirlo antes de tiempo. Por ahora sigue viviendo en la casa de sus padres hasta tener un panorama más claro.

El nuevo trabajo de Ramiro es en la ciudad de Córdoba, pero como hace sus tareas en forma remota, todavía no viajó hasta allá. “Como en estos meses no pude ir a buscar un nuevo departamento, logré ahorrar para pagar algunas deudas”, señala el joven.

Ramiro se había independizado de la casa de sus padres en 2007 y volver fue un cambio muy grande. De todas formas, dice que se lo tomó bien y está agradecido con ellos por recibirlo estos meses. “Fue llevadera la convivencia. Mi papá tiene 58 años y trabaja en el campo. Mi mamá, de 56 años, es docente. Mi hermano ya no vive con ellos. Está en Salta trabajando como contratista rural. La casa es espaciosa, pero me adecué al manejo de sus horarios y sus reglas. Yo ya tenía mi habitación, porque venía dos veces al mes a visitarlos”, dice. Si bien Ramiro comenta que en Córdoba capital los alquileres son más caros y piden muchos papeles, tiene ganas de volver a tener su espacio.

Según la encuesta de diciembre de Inquilinos Agrupados, realizada a 1.599 personas de todo el país, el porcentaje de ingresos totales del hogar que se destinan al pago del alquiler llega al 56,1%. Además, observaron que 1.400.000 hogares inquilinos tienen dificultades para pagar el alquiler.

Sobre esto mismo comentó en Twitter Luty Gargini, quien se describió como inquilina desde hace 20 años. “Por mi edad y mis cero ahorros, el techo propio ya es una realidad imposible en mi vida”, tuiteó.

Muchos usuarios comentaron sobre su situación y la gran mayoría expresó que el porcentaje que pagan supera el 30% de sus ingresos. Además, Inquilinos Agrupados contestó al tuit: “Cuando los inquilinos y las inquilinas podían comprarse una casa era porque el impacto de los alquileres sobre el salario era del 4%. Hoy es de la mitad de los ingresos del hogar. El negocio del alquiler solo genera crisis habitacional”.

Del 1,4 millón de inquilinos con dificultades para pagar el alquiler, el 39,2% acumula deudas de dos meses o más. Esto quiere decir que 548.000 hogares inquilinos están en condiciones de ser desalojados una vez finalice el decreto, el 1 de febrero de 2021. Desde el 29 de marzo, un decreto presidencial congeló el precio de los alquileres y suspendió los desalojos hasta el 31 de enero de 2021. El DNU no suspendió los aumentos, sino que difirió su cobro. Esos aumentos no cobrados se vienen acumulando como deuda suplementaria que deberá ser pagada una vez que venza la prórroga del decreto.

5 nudos para desatar en la relación de inquilinos y propietarios

Brenda también tuvo que volver a vivir con sus padres. Ella alquilaba un departamento en la ciudad de Buenos Aires con su hermano, pero por la pandemia suspendió el alquiler. La cuarentena la encontró en Bolívar, localidad de la provincia de Buenos Aires, de visita a su familia y no pudo volver.

“A mitad de año tenía que renovar el contrato, pero como me quedé durante la cuarentena en los de mis padres, lo rescindimos para acortar gastos.”, cuenta la joven de 21 años, que estudia Relaciones Públicas y que deseaba comenzar a trabajar este año, pero la pandemia la complicó.

Para Brenda la convivencia familiar fue tranquila. “Cuando empecé con los exámenes se me hizo un poco más difícil porque estaba acostumbrada a estudiar sola. Tuve que cambiar algunos horarios y adaptarme”, cuenta.

En 2021, si se retoman las clases presenciales de su universidad, Brenda buscaría un nuevo departamento. El alquiler anterior lo pagaban entre su hermano y sus padres.

Foto: Eliana Obregón/Télam.

Hoy el principal problema que enfrentan los inquilinos en Argentina es el endeudamiento. Según un relevamiento, realizado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y el Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín (IDAES-UNSAM), durante la pandemia, el 80% de los inquilinos tomó deudas para pagar gastos cotidianos, el 61% para devolver préstamos anteriores y el 54% para pagar expensas, servicios e impuestos.

El mismo informe señala que el 43,8% de los inquilinos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) saben que su futuro habitacional será peor que el actual. El 15% considera que deberá vivir en una vivienda más pequeña, el 18,6% afirma que deberá compartir su vivienda con familiares, un 3,1% irá a una vivienda más precaria y un 7,1% afirma que deberá vivir más lejos del lugar donde reproducen su cotidianeidad.

Según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares, citada en el informe, entre el año 2003 y el 2020, se observa que, en el total del país, la tasa de inquilinización subió de 14,3% a 19%, bajando un porcentaje similar en la tasa de propietarios, de 72,3% a 67,5%. En el AMBA hay casi un millón de hogares inquilinos, que representan casi el 18,1% de los hogares. En la ciudad de Buenos Aires, ese porcentaje llega al 36%.

“La reducción de los ingresos generada por la crisis asociada a la pandemia coloca a inquilinos en una situación cada vez más precaria para el sostenimiento de sus economías domésticas, y de sus viviendas. La combinación entre las dificultades de ingreso y los niveles de endeudamiento dificulta las perspectivas habitacionales para estos hogares en el corto y mediano plazo”, señalan en el informe.

Comentarios de lectores de RED/ACCION

En relación a las personas menores de 30 años, se observa que el 73% vieron sus ingresos reducidos y el 77% tomaron deuda. El 42% dedicaron más ingresos al alquiler durante cuarentena y el 41% deben al menos un mes de alquiler. En este contexto, el 36% considera que deberá mudarse próximamente del lugar que alquilan hoy.

Luna Miguens, coordinadora del área de derechos económicos sociales y culturales del CELS, dice: “Los primeros ingresos que vayan recuperando los inquilinos se usaran para saldar deudas. Con el fin del decreto, tienen que hacer frente a esas deudas acumuladas. Además, a partir de febrero habrá que hacer frente a los aumentos de alquileres, aun en un contexto de crisis. El fin del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para los hogares inquilinos es una mala noticia. Debería haber una batería de políticas en torno a la salida del decreto y ver cuáles son los que necesitan más ayuda. Podría ser un subsidio que cubra una parte del alquiler, por ejemplo, al que exceda al 30% de los ingresos que ese hogar declara. Si no se hace nada, habrá una ola de desalojos”.

Sara, de 24 años logró mudarse sola en mayo, pero resalta que sin la ayuda de sus padres no lo hubiera logrado. “Necesitaba mi espacio. La convivencia se estaba volviendo difícil. Mi papá tenía un departamento disponible y me dejó mudarme. Además, mis padres me ayudan a comprar cosas para la casa porque está todo muy caro”, cuenta la lectora de RED/ACCION.

Mudarse en cuarentena: entre las limitaciones, las desinfecciones y las nuevas reglas para alquilar

Hace un tiempo Lucila deseaba independizarse de la casa de sus padres, pero no ganaba lo suficiente en su trabajo para sostener el alquiler. A principio de año, sus padres la iban a ayudar a pagarlo, pero en medio de la cuarentena perdió el trabajo, y ese proyecto tuvo que postergarse.

La joven de 28 años expresa: “El mes pasado encontré un nuevo trabajo y ahora me pagan mejor. Voy a esperar tres meses a estar efectiva y entonces voy a buscar un departamento para mudarme”.