Mudarse en cuarentena: entre las limitaciones, las desinfecciones y las nuevas reglas para alquilar | RED/ACCIÓN

Mudarse en cuarentena: entre las limitaciones, las desinfecciones y las nuevas reglas para alquilar

Desde el último sábado de julio, en la Ciudad de Buenos Aires las mudanzas quedaron habilitadas para los fines de semana. De todas formas, deben realizarse con protocolos especiales. Además, a partir del 1 de julio rige la nueva ley de alquileres. Durante la cuarentena, al menos 9.000 porteños y bonaerenses cambiaron de hogar, en un contexto de incertidumbre y temor.

Intervención: Pablo Domrose.

Este contenido contó con participación de lectores de RED/ACCIÓN

“Primera jornada de embalaje. Ya en la cuenta regresiva para un nuevo destino. Muchas expectativas, sueños e incertidumbres”. Esas palabras se leían en el epígrafe de una foto de Charly San Martín, conocido como "el coreógrafo de las famosas". En la imagen se lo veía rodeado de cajas. Así anunciaba por Instagram su mudanza.

Recién casado, y a pesar de los obstáculos que trae moverse en medio del distanciamiento social, Charly San Martín decidió irse a Paraguay, donde fue asignado su marido, que es diplomático.

Charly San Martin almuerza entre sus cajas de mudanza.

No importa el momento, las mudanzas son un proceso estresante: elegir qué llevar y qué descartar. Embalar, trasladar y por últimos volver a ordenar.

Pero en este contexto en particular se suma la incertidumbre, el temor a los contagios y la desinfección de todo lo que entra al nuevo hogar. Durante la cuarentena, en la Ciudad de Buenos Aires las mudanzas se habilitaron entre el 16 de mayo y el 28 de junio. Y nuevamente desde el sábado 25 de julio, siempre limitadas a los fines de semana.

Las personas que deban o quieran cambiar de residencia podrán hacerlo con un protocolo especial. Hay que pedir turno con una empresa de fletes y tramitar el certificado de circulación.

Charly San Martín sabía que tenía que mudarse el 30 de julio porque su marido tenía que dejar su puesto en la Argentina. “Nunca nos imaginamos que la mudanza se iba a dar en esta situación. No está siendo fácil”, comenta el coreógrafo, que tres días después de hablar con RED/ACCIÓN dejó su casa y emprendió el viaje a Asunción.

Algunos mensajes que nos enviaron nuestros seguidores de Instagram sobre sus experiencias en relación a las mudanzas en cuarentena.

Durante toda la semana anterior, una empresa de mudanza fue a la casa de San Martín, de 9 a 13. Embalaron todo. “Vinieron cuatro personas con barbijos, alcohol en gel y siguieron todos los protocolos de higiene. El sábado sacaron las cajas y las llevaron a un container para hacer el traslado por tierra”, cuenta San Martín, que hasta que lleguen sus muebles primero va a vivir en una casa alquilada y equipada.

“Los primeros 15 días en Asunción, vamos a tener que hacer una cuarentena obligatoria y un policía va a estar en la puerta para controlar que se cumpla”, agrega.

Antes de que comenzara la cuarentena, Leonel Gierberg tenía planeado mudarse con su novia para iniciar la convivencia. En marzo, la pareja eligió un departamento para alquilar, pero finalmente pudieron mudarse el 31 de mayo desde Palermo Soho a su nuevo hogar en Palermo Hollywood.

“El inquilino anterior había dañado el piso y habíamos pedido que lo cambiaran antes de nuestra mudanza. No llegaron a terminar los arreglos a tiempo porque en el medio comenzó el aislamiento obligatorio. Una vez que el piso estaba listo, esperamos la primera habilitación para mudarnos. Lo único que nos trajimos fue el juego de dormitorio. El resto lo compramos de cero”, dice el joven de 28 años.

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Lo que más lo estresa a Gierberg del proceso de la mudanza es que cada vez que recibe un mueble tiene que desinfectar todo. “Hoy nos trajeron el sillón y tuvimos que poner un trapo con lavandina en la puerta y después trapear toda la casa, por las dudas. Además, las entregas de los muebles tardan más de lo habitual. Todavía no tengo mesa, no tengo silla, ni escritorio. Estamos trabajando en una mesa de jardín”, relata.

Tras la mudanza, Leonel Gierberg organiza su espacio de homeoffice.

Fernando Muñoz, titular de la Defensoría del Inquilino, explica que cuando las personas estaban impedidas para tomar posesión del inmueble, desde la Defensoría advirtieron que si no se puede tomar posesión, no se paga. "Se tiene que rectificar la fecha del contrato y se readecua por cuestiones de fuerza mayor”, comenta.

Según el Secretario General del Consejo Directivo de la Cámara Inmobiliaria Argentina, Claudio Roberto Vodanovich, en la Ciudad de Buenos Aires se renuevan o se generan entre 15.000 y 17.000 alquileres mensuales.

“En estos meses se generó una masa de gente a la que se le vencieron los contratos y que desea mudarse. Algunos pudieron renovarlo o extenderlo. Otros buscaron otra opción. En estos meses los inmobiliarios tuvieron que resolver situaciones que ni propietario ni inquilino entendían y ahí intervinieron en términos virtuales para ayudarlos a ponerse de acuerdo”, comenta.

Durante la cuarentena, en los períodos en los que la actividad estuvo habilitada, se hicieron más de 9.000 mudanzas. Juan Manuel Moisés, del Sindicato Único de Fleteros de la Argentina, le explicó a Ambito que trabajaron con la autorización del Gobierno y con los protocolos presentados por el sindicato.

En la actualidad hay 9 millones de argentinos que alquilan. Desde el 29 de marzo, un decreto presidencial congeló el precio de los alquileres y suspendió los desalojos hasta el 30 de septiembre. Es más, habilita a que si el inquilino no tiene cómo pagar el alquiler, lo pueda hacer después del 30 de septiembre y en hasta seis cuotas mensuales.

¿Qué motiva las mudanzas? De acuerdo con una encuesta elaborada por Zonaprop, el 37,8% de los encuestados quiere mudarse a una propiedad más amplia, el 26,1% necesita mudarse porque vence su contrato, el 20,76% debe trasladarse a una unidad de menor tamaño para reducir gastos y el 15,2% vive con sus padres, pero quiere ir a vivir solo.

Maximiliano Quintana va a ser papá en septiembre y antes del nacimiento de su hijo quería estar viviendo en un departamento más grande. “El 16 de mayo nos mudamos de Boedo a Parque Avellaneda. Por suerte, unos 20 días antes pudimos pasar por el departamento y verlo. Tenemos contrato transitorio hasta fin de agosto, hasta que esto pase, se pueda verificar la garantía y abran las escribanías con normalidad. Mi departamento, que es más chico, lo pude alquilar a un matrimonio amigo. Y como lo dejé amueblado no tuvimos que traer muchas cosas”, cuenta el ingeniero en telecomunicaciones de 36 años.

Entre lo positivo de mudarse en cuarentena, Quintana observa que por la poca circulación en la calle y en el edificio pudieron trasladar las cosas rapidísimo. El aspecto negativo tiene que ver con las demoras en las entregas de los nuevos muebles.

En medio de la cuarentena salió una nueva ley

El 1 de julio entró en vigencia la nueva ley de alquileres. Esta legislación permitió extender el plazo del contrato a tres años; redujo el depósito de garantía a un mes de alquiler; las expensas extraordinarias e impuestos que graven la propiedad pasan a ser responsabilidad del propietario; y se promueven nuevas opciones para facilitar las garantías para los inquilinos (aval bancario; seguro de caución; garantía de fianza; o garantía personal del inquilino).

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A muchos inquilinos los apuraron a cerrar el contrato antes de que entrara en vigencia la nueva ley. “A pesar de la campaña enorme que se armó, diciendo que la ley no le conviene a los inquilinos porque les va a aumentar el precio de alquiler, el propio mercado apuró para que firmen los contratos anteriores. Eso nos confirma que la ley es un avance. Aquel que comienza un alquiler, comienza con ley nueva y el que está con un alquiler vigente tiene que esperar a que se termine el contrato”, explica Muñoz.

Consultá el modelo de contrato con la ley nueva.

Experiencias de mudanza que compartieron lectores en Facebook.

Dejar de alquilar

El 28 de mayo habilitaron las mudanzas en Lomas de Zamora y el sábado 30 Florencia Lippo se mudó. “Fue a las corridas. Embalé todo en dos días. Considerando que la cuarentena iba y venía, decidimos hacer todo rápido. Me faltaba pintar el departamento nuevo, que en un contexto normal hubiese esperado a hacer eso, pero ahora no era prioridad. Para la mudanza, tuvimos que pedir el permiso al municipio y al administrador. Arreglamos con el flete que nos trasladó las cosas y una vez mudados, tuvimos que desinfectar todo. Me mudé de Banfield a Temperley, todo dentro de Lomas”, cuenta.

Lippo decidió dejar de alquilar y mudarse a un departamento de su papá. El plan original era mudarse el 1 de mayo, pero tuvo que extender un mes más su alquiler por la cuarentena. Por un lado, porque las mudanzas estaban inhabilitadas. Y por el otro, porque el departamento estaba ocupado por un inquilino, que tampoco se podía ir. “El inquilino anterior estaba peor que yo porque estaba pagando doble alquiler”, dice Florencia.

Para pintar el departamento, Lippo coordinó con un el encargado del edificio, que en su tiempo libre se puso al hombro el trabajo. “No nos dejaban que entren personas de afuera del edificio”, cuenta. Otro obstáculo fue instalar los servicios. Agrega: “Puse Cablevisión porque era el único proveedor que me podía instalar el servicio en cuarentena”.

Para Ñeca Gal, la mudanza fue una odisea. “Antes del inicio de la cuarentena encontramos un departamento destruido y decidimos comprarlo para remodelarlo. La fecha de mudanza era el sábado 21 de marzo, pero el jueves se decretó el aislamiento. Antes alquilábamos y tuvimos que quedarnos ahí un tiempo más. El primer viernes de junio embalamos todo con la expectativa de mudarnos ese fin de semana. El sábado nos venían a colocar la caldera a la casa nueva y por una falla se la tuvieron que llevar para cambiarla. Finalmente llevamos las cosas que ya estaban embaladas, pero con mi marido y dos hijos nos fuimos por unos días a lo de mi suegra. No podíamos estar sin agua caliente y ya habíamos entregado el departamento”, recuerda Gal, que se mudó de Belgrano C a Belgrano R. Ella fue contando su experiencia de mudanza en las redes sociales.

Ñeca Gal hace su mudanza con barbijo.

La familia contrató una empresa de mudanza para trasladar los muebles y todo el proceso se hizo con barbijo puesto, tanto ellos como los trabajadores. “Le tuve que explicar  a mi hija de cuatro años lo importante que era la distancia social”, dice Gal.

Entre las ventajas de la mudanza en cuarentena, la mujer de 33 años comenta que tuvo tiempo para ver realmente qué cosas le parecían importantes llevar y cuáles no. Lo malo fue que las entregas de los muebles se demoraron. “Tuvimos que armarnos de mucha paciencia. No tenemos puertas en los placares, me falta una parte de la cuna que el carpintero no pudo entregar y de decoración, nada”, agrega.

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