Después de las llamas, un camino de esperanza | RED/ACCIÓN

Después de las llamas, un camino de esperanza

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

¿Qué pasaría si buscáramos árboles y troncos quemados en tantos incendios de cada bosque de nuestro país y los instaláramos, para visibilizarlos y para que generen conciencia sobre el cuidado y la prevención, en nuestros espacios verdes?

Después de las llamas, un camino de esperanza

¡Hola! Hoy vamos a compartir ideas (mías y ajenas) sobre maneras de generar conciencia y de actuar en relación al cuidado de nuestra naturaleza. El primer paso, tal vez, podría ser ver lo que el fuego se llevó...


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Siempre que hay incendios nos frustra mucho no poder dar alguna respuesta concreta. Se puede admirar y aplaudir a las bomberas y los bomberos, verdaderas heroínas y héroes, pero no es fácil dar una mano en medio del dolor del fuego. Y muchas veces, o siempre, aparece el debate sobre quiénes son los culpables.

Hace unos días miraba un video de la televisión francesa en el cual un hombre rescata de un bosque troncos secos de árboles de fresno, podados durante decenas de generaciones. Podas que dejaron huellas, marcas y formas en los árboles.

Con ellos el hombre diseñó "El Camino de los Árboles Podados": una senda de tierra, en el campo, donde hay muchos árboles jóvenes al costado pero, cada ciertos metros, instaló troncos grandes, magníficos y secos de viejos árboles. Parecen verdaderas esculturas, como los moais de la Isla de Pascua. Este señor quiso que el árbol, al morir, no quedara en la invisibilidad de un prado o del bosque. Quiso que se pudiera ver aquel pasado, aquella historia, que generó este presente.

¿Qué pasaría si buscáramos árboles y troncos quemados en tantos incendios de cada bosque de nuestro país y los instaláramos, para visibilizarlos y para que generen conciencia sobre el cuidado y la prevención, en nuestros espacios verdes? Una suerte de plaza, o de camino, o de bosque de árboles nativos. Tal vez, inclusive, plantar árboles entre medio para dar una señal, un signo de nueva vida, de esperanza, de conciencia verde y de cambio. Un camino que recuerda, que orienta y educa. Tallado por la naturaleza y el fuego…

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Tres preguntas a Lisandro Grané, fundador y director de proyectos de la ONG Un árbol para mi vereda [por David Flier].

¿Notás más conciencia ambiental a raíz de los incendios en varias partes del país?
—No, todo lo contrario. Noto mucho miedo en este contexto de pandemia, y el miedo es enemigo de la amplificación de la conciencia. Uno conecta cuando no tiene miedo. Encerrarte en tu casa a leer noticias de incendios no aumenta tu conciencia ambiental, sino tu miedo.

Y en este contexto, ¿creés que plantar o cuidar un árbol es una forma de generar conciencia sobre la importancia de mantener espacios verdes?
—Sí, por supuesto. Quien planta un árbol conecta con ciclos que lo trascienden. Ciclos de tiempos mayores a los humanos: un árbol puede vivir, según la especie, 1.000 años. La mayoría pasa los 80 años, más que el promedio de vida humana. Es un acto altruista: es probable que nunca llegues a disfrutar la sombra, aromas y frutos del árbol que plantaste. Será para los que vienen detrás en el camino. Este gesto altruista amplía la conciencia. Nos saca del egoísmo y la ansiedad de la vida moderna. Es una acción sanadora para las personas. Y, por supuesto, es sanadora para el planeta, para que se recupere la diversidad biológica y así las interrelaciones que sostienen a los ecosistemas.

¿Cuál es el mínimo de tiempo y espacio que alguien tendría que tener disponible para comprometerse con la naturaleza plantando?
—Podés empezar criando semillas en un balcón, con plantines en un cajón de manzanas: con un sustrato apropiado de siembra plantás las semillas, crecen, luego podés meter las plantas en macetas y en un metro cuadrado llegar a tener unas 200. Después, si querés y tenés espacio, podés pasarlas a la tierra. En cuanto al tiempo para comprometerse, es el que tengas. La vida moderna no nos deja mucho tiempo libre. Si tenés 100 plantines en tu balcón, dedicarles 10 minutos al día alcanza. Si plantaste en la tierra tendrás que ir a regarlos todos los días. Pero el tiempo se hace. Los minutos que dedicás a tus plantines o árbol en tierra es tiempo que le estás regalando a otros. Es un tiempo que está fuera del reloj, entonces lo creás. “El tiempo es arte”, decían los mayas. Podés crearte el tiempo y regalarlo a los que vendrán en el futuro.

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Cómo funciona el dispositivo creado por cuatro adolescentes argentinos. Foto: Puerta 18.

Conocimiento al servicio de la naturaleza. Incluso cuando hablamos de algo tan lamentable como los incendios hay espacio para la esperanza. No solo por lluvias circunstanciales que aplacan el fuego, sino también porque hay talento joven puesto al servicio del prójimo. Iván López, Alejo Zuviria, Diego Moros y Alejandro Biarrieta son argentinos, tienen 17 y 18 años, y desarrollaron un sistema integrado de detección precoz y prevención de incendios al que llamaron “Zeroxygen - Track this fire” (rastrea ese fuego).

Su proyecto —que usa sensores ideados por ellos con tecnología inalámbrica como la del WiFi, y son de muy bajo costo— se convirtió en finalista del NASA Space Apps Challenge, un concurso internacional organizado por la entidad estadounidense, en el rubro “Mejor uso del hardware”. Según contaron, gracias a estos sensores los dispositivos Zeroxygen alertarían a una central de incendios que, con ayuda de satélites de la NASA, enviaría información para contener rápidamente focos de incendios.

Felicitaciones a los chicos y a Puerta 18, desde donde surgió la iniciativa: un espacio gratuito para jóvenes de 13 a 24 años, donde se estimulan habilidades y vocaciones a través del uso de diversas herramientas tecnológicas.👏🏻👏🏻👏🏻

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Foto: Informativo Hoy.

Perseverancia, aliento, sangre... y final feliz. Hace poco salió una noticia que alegra el corazón y vale replicar: en plena pandemia, una niña de 9 años logró superar un cáncer. Un camino que duró ocho meses e incluyó 200 transfusiones de sangre.

Maitena Vizcaíno es de San Antonio Oeste, provincia de Río Negro. A fines de enero, de pronto, le diagnosticaron leucemia mieloide aguda. Tuvo que ser llevada al Hospital Italiano de Bahía Blanca, a 400 kilómetros, donde estuvo varias veces en terapia. De regreso a su ciudad, sus vecinos la recibieron con globos y carteles. “Sentimos el apoyo de la gente de San Antonio”, contó Cristina, su mamá, luego de pasar por el periplo.

Alentar a la distancia y donar sangre. Dos ayudas inestimables que muchas veces son subestimadas.

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Donantes hasta la médula. Si la donación de sangre está subestimada, muchos directamente no conocen qué es la donación de médula ósea. Por eso es importante darle lugar a la campaña #DonanteHastaLaMédula, del Consejo Publicitario Argentino con el asesoramiento de Fundación Primeros Pasos.

Uno de los ejes de esta campaña —que cuenta con el apoyo de figuras del deporte, el entretenimiento y el periodismo— es derribar los mitos que hay acerca de la donación de médula. Sobre todo, el hecho de que es un procedimiento traumático o doloroso.

Lejos de esto, es algo muy necesario: para poder llevar a cabo el trasplante, la médula ósea donada debe ser compatible en un 100% con la del paciente para evitar el rechazo, y esto solo ocurre en 1 persona entre 40.000. Una forma estadística de decir que nuestro compromiso con la causa puede salvar la vida de alguien.

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Cambiemos la mirada. Ya dijimos en Oxígeno que octubre es el mes de la inclusión. Además, es el mes de la concientización sobre el Síndrome de Down. Y las redes son una oportunidad para darle un espacio al tema y generar una sociedad más inclusiva.

Una manera es sumándonos a la campaña de la organización Cambiando la Mirada, en Instagram. “Las personas nos definimos por lo que somos y hacemos”, dicen en el video que linkeamos abajo. Todos y todas tenemos gustos, vocaciones, talentos. Y sería bueno que nos identificáramos así y no de maneras discriminatorias.

Mirá el video y compartilo.

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Para cerrar, una invitación. David Flier va a entrevistar a Fernando Galagarra, director de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDis). Es la primera persona con discapacidad (es ciego) que tiene ese rol.

  • ¿Qué te gustaría preguntarle?

Reinventamos la home de redaccion.com.ar ¿ya la conocés?  El nuevo sitio busca ofrecer una experiencia más interactiva y simple a la hora de informarse y, al mismo tiempo, facilitar el compromiso ciudadano. Al final, vas a encontrar un espacio para decirnos qué te pareció (y ayudarnos a seguir mejorándola).

  • Vimos que la comunidad de lectores de RED/ACCIÓN comparte una característica: son ciudadanos comprometidos, activos en la búsqueda de una sociedad más tolerante e inclusiva. Una de las preguntas clave que busca responder esta nueva experiencia es ¿cómo puede RED/ACCIÓN ayudarlos en esa tarea?

Cuidate mucho, cuidalas mucho, cuidalos mucho.
Te mandamos un abrazo.

Juan.

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Una mirada constructiva que busca cambiar la realidad. Por Juan Carr

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