Elecciones 2021: cómo votar ante la falta de propuestas

Promesas incumplidas y falta de propuestas: ¿cómo votar informados y qué formas hay de lograr que los políticos rindan cuentas?

 Una iniciativa de Dircoms + RED/ACCION

Este domingo 14 de noviembre vamos a elegir Diputados y Senadores para el Congreso Nacional y las legislaturas provinciales. En el último tiempo, las campañas electorales se centran en la polarización o las personalidades, pero no se explican iniciativas concretas para atender los problemas de la sociedad. ¿Qué podemos hacer ante este escenario para hacer valer nuestro voto?

El contorno de un candidato político que promete sobre diversos temas.

Ilustracion: Julieta de la Cal.

A fines de 2020, Chequeado, un sitio web que hace verificaciones del discurso público, analizó cuántas promesas de campaña había cumplido Alberto Fernández en su primer año de gobierno, dividiéndolas entre las categorías de “cumplida”; “en proceso”, adelantada”; “en proceso, demorada” e “incumplida”. Encontró que el Presidente había cumplido solo 3 promesas sobre un total de 20.

Este panorama no es nuevo. Cuando Mauricio Macri abandonó su cargo como presidente, a fines de 2019, el mismo portal encontró que se había cumplido solo 2 de las 20 promesas hechas durante su campaña presidencial en 2015. Estamos hablando de incumplimientos de un 90%.

¿Estamos mal acostumbrándonos a este tipo de cosas?

Agustín Frizzera es director ejecutivo en Democracia en Red, una organización que trabaja con gobiernos y activistas para crear soluciones de participación ciudadana a través de la tecnología. Esta organización junto a otras creó la plataforma “Me Representa”, que condensa todas las promesas de campaña de los candidatos y candidatas de esta elección (podés acceder haciendo click acá).

Frizzera dice: “A mí me quedó muy grabada una frase que dijo Cristina en 2013 en un acto en Formosa. ‘En campaña, los candidatos saben la fórmula de la Coca-Cola, pero una vez electos no saben ni hacer un mate cocido’. Yo coincido. Porque no sé si las promesas que están haciendo, una vez que integren su bloque parlamentario, cuando tengan otra jefatura, las van a hacer cumplir. No sé si van a incidir la disciplina partidaria para que esas promesas, hoy formuladas medio al aire, lleguen a término”.

“El problema que tenemos es que los que proponen parecen no tener la habilidad para cumplir. Y esto es un grave problema porque la política no tiene que ver con las bonitas palabras, sino con las garantías. Y la sensación que da esta campaña política en la Argentina es que nadie las da”, agrega.

Esta nota se desprende de un episodio de FOCO, el podcast de RED/ACCIÓN.

Además, Frizzera rememora: “Uno se acuerda de aquella frase de Menem en 1990, después de haber ganado las elecciones en el 89, y mientras estaba haciendo todo lo contrario a lo que había prometido, dijo algo así como: ‘¿qué quieren que haga? Si decía lo que en realidad quería hacer, nadie me iba a votar’. Esto así presentado parece un incentivo para mentir. Antes era uso y costumbre presentar programas electorales, una plataforma política. Esa costumbre se abandonó hace ya algunas elecciones en la Argentina. Nos centramos en los estilos o en la moral y no en las políticas públicas”.

En ese sentido, el director de Democracia en Red contrasta con lo que pasa en otras latitudes: "En otros países esta costumbre aún no se ha relajado y los candidatos presentan sus programas que pueden ser después contrastados. Hay una plataforma en Chile, que se llama deldichoalhecho.cl, que hace ciudadanía inteligente porque toma el programa de un presidente equis en Chile, y va viendo, promesa por promesa, cuál es el grado de cumplimiento que tiene a lo largo de los años que dura el mandato para tirar al final el resumen o porcentual de cuánto ha cumplido lo que ha prometido. Es un esquema interesante que tiene que ver con la política y con usos y costumbres”.

Plataformas electorales

Una plataforma electoral es el documento que contiene la declaración de principios de un partido, su programa y las bases de su acción política. Los partidos están obligados a presentar su plataforma ante la Cámara Nacional Electoral.

Podés consultar las plataformas de primera mano en electoral.gob.ar. Pero esos documentos son bastantes pobres y poco específicos y no son muy tomados como referencia para una posterior rendición de cuentas.

Foto: AFP

Pablo Secchi, director ejecutivo de la organización Poder Ciudadano, explica: “La plataforma electoral es algo más general en lo cual uno puede plantear cuáles son las reformas que hay que hacer, que tiene que ver con cosas micro o macroeconómicas, temas sociales, qué leyes habría que impulsar, etc. Pero si se cumple o no es relativo porque la plataforma electoral no obliga al partido a cumplir con eso. Es una propuesta general que por supuesto, por confianza de la ciudadanía, debería ser cumplida, pero no hay una sanción atrás de eso. También porque quien llega al poder, por ejemplo si hablamos de una plataforma de un partido que se presenta a un cargo de Diputados en la provincia de Buenos Aires, es muy difícil que las decisiones sean 100% de ese partido que acaba de ganar. El Congreso de la Nación o un Congreso provincial es un lugar en el que hay mayorías, minorías, se pueden lograr consensos, o a veces no. Muchas veces la plataforma electoral se presenta para cumplir con una normativa y después no es muy tenida en cuenta, pero no hay una forma de obligar a que se cumplan esas promesas de campaña”.

Por su parte, Frizzera señala: “Lejos de la luz de la televisión, las plataformas electorales de los partidos competitivos son bastantes parecidas entre sí. Priorizar la educación, fortalecer a las pymes, aumentar el empleo, preservar el ambiente. Las plataformas electorales están repletas de lugares comunes que los presentan como una novedad, pero siguen siendo lugares comunes. Están cargadas de afirmaciones incomprobables, vagas, ambiguas, disfrazadas de propuestas. La verdad es que lo que más abunda en estas plataformas son adjetivos calificativos muchas veces a los oponentes, oraciones interminables, ideas redundantes. Estas plataformas electorales no tienen casi nada en concreto. Son declaraciones de principios”.

“Además —sigue Frizzera—, están las propias campañas que construyen imágenes y eslóganes como símbolos de lo que quieren lograr. El problema es que tenemos eslóganes e imágenes que se centran en una emocionalidad inmediata. Se construyen imágenes inverosímiles. ‘Sí a bajar la inflación’, o no atados a determinada posición frente a políticas públicas sino a estilos. ‘Es juntos’, esta idea de la no confrontación como estilo de hacer política. ¿Pero dónde están los temas de fondo? Están vacíos de contenido con respecto a políticas públicas, y esto a lo mejor funciona electoralmente, pero tiene efectos en la vida democrática”.

Si miramos el actual escenario, ¿no se deberían introducir nuevos mecanismos de rendición de cuentas para que se cumpla ese contrato electoral entre el candidato o candidata y la ciudadanía?

“La rendición de cuentas debe ser en forma activa por parte de ellos. Sería importante que empiecen a verse mecanismos de rendición de cuentas por parte de la clase política. El presidente de la Nación rinde cuentas en la apertura de sesiones del Congreso. Existen prácticas ad hoc por parte de legisladores, que mandan informes sobre lo que vienen haciendo, pero todavía estamos muy lejos de que los ciudadanos podamos controlar qué hizo un funcionario, qué había prometido, por qué no lo pudo hacer, etc”, responde Pablo Secchi

Frizzera suma: “Hay otros esquemas más rígidos, que se dan mucho a nivel local, que tienen que ver con planes de metas una vez que es electo alguien para ocupar un cargo en el Ejecutivo. Estos esquemas proponen un plan de metas medibles y los dirigentes van rindiendo cuentas en actos específicos, actos de rendición de cuentas una vez por año para contar la ciudadanía cómo va con una determinada promesa que hizo y explicar por qué no la pudo cumplir en el caso de que no esté cumplida”.

Algo interesante es fijarse en cómo votaron determinados candidatos y candidatas en el pasado, en caso de haber ya ejercido ese cargo. Por ejemplo, si priorizamos una agenda de ambiente, no enfocarnos solo en las promesas actuales sino en verificar con los hechos: ¿qué historial tienen ese partido político en relación a esta temática? ¿Y qué conclusiones podemos sacar al respecto? El portal “Me Representa”, por ejemplo, provee esa información.

Además, en estas elecciones legislativas, Conocimiento Abierto —una organización basada en Argentina para América Latina que tiene la misión de fortalecer la democracia de la región— lanzó la aplicación Yo voto informado, que permite conocer las propuestas y opiniones de los candidatos sobre diversos temas.

Si observamos este historial de los partidos políticos en relación a distintas temáticas y nos disponemos a sacar conclusiones, ¿en qué medida se puede decir que los espacios políticos tienen agendas coherentes y consistentes en la Argentina?

La complejidad de elegir

Si observamos este historial de los partidos políticos argentinos en relación a distintas temáticas, se percibe una falta de coherencia y consistencia a lo largo del tiempo.

“Coherencia hay poca —explica Frizzera3. En el marco del proyecto Me Representa hicimos el ejercicio de reconstruir las posiciones políticas a través de cómo votaron los distintos partidos políticos en Diputados y en diez leyes que consideramos clave. Y lo que vemos es que tenemos frentes electorales que hoy encontraron motivos para unirse que en el pasado no tenían, tenemos frentes electorales, hoy, integrados por personas que en el pasado han tenido posiciones políticas disímiles y tenemos partidos que asumen estrategias parlamentarias distintas y acordes a esa ubicación”.

Frizzera agrega: “Si los criterios de convivencia no están atados a determinados fines, el tacticismo ocupa todo el espacio. Entonces, el Frente de Todos depende de si está en el oficialismo o la oposición, sienta una posición con respecto a firmar con el FMI o no. Lo mismo Juntos por el Cambio, que habla de bajar impuestos, pero sin embargo, cuando tuvieron desavenencias con el Gobierno Nacional por la participación, tuvieron que aumentar los impuestos y el contexto ahí se impone”. El directo de Democracia en Red concluye: “Al fin y al cabo, la sensación que uno tiene es que faltan acuerdos fundamentales y objetivos prioritarios. Y esto tiene que ver con la forma de discutir en campaña. No discutimos diagnóstico, no discutimos soluciones. Discutimos hasta los datos, quién nos endeudó más que quién, o si las personas son buenas o malas, o si son democráticas o antidemocráticas. La sensación que uno tiene, tirando una vieja frase de Séneca, es que si uno no sabe a dónde va, nunca va a tener el viento a favor. Y la sensación es de falta de rumbo. Eso se explica por la impericia que han tenido y que tienen los partidos políticos para acordar porque la política es conflicto, pero también acuerdo”.

Ante un panorama tan volátil, una falta de rendir cuentas y de coherencia, el voto se convierte en una decisión muy compleja. ¿Cómo podemos afrontar esta decisión de la manera más informada posible? En el largo plazo, se trata de construir un pensamiento político crítico y propio.

Yas García, directora de Conocimiento Abierto, dice: “Entendemos que hay una falta de información precisa, didáctica y de educación cívica hacia la ciudadanía. El Estado tiene un rol importante en ese ejercicio. Para eso, organizaciones como Conocimiento Abierto desarrollan estos proyectos, pero no alcanzan. Tiene que haber una transversalidad de la información para que se pueda llegar a la ciudadanía con más claridad en las propuestas, en los candidatos y partidos. Para esto es importante que no solo la Cámara Electoral tome ese rol sino que los partidos y las y los candidatos sean más claros en las propuestas”.

“Buscamos fuentes que den información precisa. Los medios de comunicación tienen un rol fundamental: combatir la desinformación también desde la educación. Es importante que la ciudadanía tome en cuenta que todo lo que se comparte en redes sociales y WhatsApp tiene que analizarse con pensamiento crítico y no que todo lo que nos envían puede ser verdadero”, señala García.

Secchi explica: “Para votar en forma informada lo que tenemos que hacer es un análisis muy profundo de cada uno de los candidatos o partidos. ¿Qué propone cada uno? ¿Cuáles son las soluciones que proponen? Y después esto está cruzado con otros temas. Si los candidatos son confiables o no, si tienen denuncias de corrupción o no las tienen, si esas denuncias son consistentes o no. Para el ciudadano la decisión es muy compleja”.

Además, el director de Poder Ciudadano agrega: “Tenemos también problemas con las fuentes de información: ¿a quién le creemos lo que dice sobre nuestros políticos o sobre las decisiones que toman en los gobiernos, en el parlamento o en la justicia? Todo eso tiene que generar un pensamiento crítico que es muy profundo y complejo, pero indudablemente la mejor forma de desarrollar ese pensamiento es leyendo mucho, informándose mucho y pensando un poco en la decisión del conjunto y no tanto en las decisiones individuales”.

Por último, Frizzera dice: “Para mí, el problema está en pensar el día de las elecciones como la única instancia de expresión ciudadana porque nuestro sistema de votación no registra las intensidades y todos los votos valen lo mismo. Es decir, vale lo mismo una persona que vota al partido A tapándose la nariz, que alguien que vota al partido A con mucha convicción. Los votos valen lo mismo y nuestro sistema no registra esas intensidades. El efecto de esto es que la legitimidad de origen se pega a la legitimidad de ejercicio. Esto es artificial y se está volviendo un problema”.

Y enfatiza: “No podemos pensar que las elecciones son el único espacio de participación ciudadana sino que es indispensable pensar nuevas instancias de participación a desarrollar en los 700 días que separan a una elección de otra”.


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