Cómo son los velorios por muertes durante la cuarentena | RED/ACCIÓN

Muertes en cuarentena: familiares y amigos inventan nuevas formas para transitar el duelo

La falta de abrazos es lo que más extrañan todos. Las redes sociales y la tecnología son las herramientas elegidas para sentirse cerca y comenzar a transitar la despedida de alguien cercano. Lectores y miembros de RED/ACCIÓN cuentan sus experiencias.

Este contenido contó con participación de lectores de RED/ACCIÓN

A mediados de abril, Ofelia Maiztegui, miembro de RED/ACCIÓN, nos escribió angustiada: “En estos días, mi tío vive sus últimos momentos y no dejo de pensar cómo son los velorios y entierros en este contexto”.

Pocos días después, nos envió este mensaje: “Lunes 20 de abril. Hay veces que caemos en la cuenta de que es la primera vez de algo. Hoy fue la primera vez que despedimos a un integrante de la familia sin estar para dar un abrazo, para recordarlo en anécdotas o para reírnos de alguna torpeza. Hoy, en un responso mínimo, mi tía, mis primos -sus hijos- despidieron a mi tío. Ingeniero, aviador, padre de 5, abuelo de 13, bisabuelo de 2”.

“Sentí la necesidad de escribirles y contarles porque es la manera que encontré de despedir a mi tío”, se justifica con la voz quebrada Ofelia. Así, como ella, familiares y amigos de unas 900 personas que mueren cada día en nuestro país -por distintos motivos y enfermedades-, buscan dentro de sus posibilidades una manera de despedir a sus seres queridos.

En el caso de que la persona haya muerto por COVID-19, las familias deben tener en cuenta que se usará este protocolo que elaboró el Ministerio de Salud de la Nación. Mientras el Equipo Argentino de Antropología Forense creó una biblioteca donde reúne protocolos provinciales, nacionales e internacionales.

Cuando la persona fallece por cualquier otro motivo, "hoy cada jurisdicción y localidad tiene su propias restricciones y protocolos. En épocas normales es la familia la que decide con qué ceremonias despedir a sus muertos", explica Luis Fondebrider, director ejecutivo del Equipo Argentino de Antropología Forense.

Marina, nieta de Carlos Maiztegui, le dedicó un concierto en Facebook live desde Estados Unidos. Mientras que Sofía, otra de las nietas, posteó algunas fotos.

Sofía con su abuelo Carlos y su abuela July / Foto: Gentileza Sofía Maiztegui

“La dimensión social de nuestras despedidas se ha visto fuertemente modificada, con clara justificación, y esto impacta directamente en los procesos de duelo. Podríamos pensar en el aislamiento social como en un duelo dentro de otro duelo”, explica Aldana Di Costanzo, psicóloga y fundadora de Aiken, organización que se dedica al acompañamiento de niños, niñas, adolescentes y familias en duelo.

“No pudimos reunirnos para contenernos”, dice Ofelia. Al responso, en el Gran Buenos Aires, solo pudieron ir su tía y algunos de sus hijos. Uno de ellos vive en el exterior y solo pudo participar a través de Zoom, como lo hicieron otros 100 amigos y familiares.

Si bien ese video en vivo fue la manera de encontrarse para compartir ese momento, “todo fue una locura”, subraya Ofelia. Y detalla: “Mientras veía a mi primo más chico quebrado y a mí tía que no podía ni hablar, sin poder abrazarlos, trataba de darle indicaciones por el teléfono fijo a mi mamá para que pudieran conectarse desde la computadora. No quiero imaginar lo que vivió mi primo desde el exterior, a tanta distancia”.

Ofelia siente que ese día “estábamos todos solos, ganados por el miedo, intentando que la tecnología, con todas sus falencias, nos acercara”.

Más allá de las limitaciones que puede tener una videollamada, de lo fría que puede resultar, Di Costanzo destaca la importancia de, aunque sea de ese modo, verse la cara y mirarse a los ojos, para transitar el duelo.

El valor del encuentro virtual

Gregorio "Grillo" Beniaminovich falleció los últimos días de mayo, en la ciudad de Buenos Aires. Vivió 84 años y los últimos 40 días los pasó internado, luchando cual Highlander, como describió Florencia Tuchín, su nieta y compinche.

“Yo creí que si pasaba, si mi abuelo se moría, no iba a ser mi mamá la que me avisara”, cuenta Florencia. Pero fue ella la que la llamó para decirle: “Ya está”. Y ella ya no supo qué hacer ni dónde ir.

La angustia y la impotencia la habían ganado. Lo que más le pesaba es que su abuelo (que tuvo COVID-19 y estaba aislado) había sobrevivido 20 días sin que ellos pudieran verlo. “No sé si pudo comprender por qué no lo veíamos”, dice Florencia.

Apenas se recobró, contarlo en las redes fue una de las cosas que hizo en las horas que siguieron. “Fue mi espacio para despedirme, como si él me estuviese viendo desde algún lado. Aunque siento que esa despedida le queda chica”.

Una semana después, su memoria le devuelve imágenes de ese día: “Ví llorar a mi abuela de 83 años y solo le podía dar un codazo, tuvimos que decidir quién iba a despedirlo en el entierro, y después acompañarnos a través de una videollamada".

Si bien la familia no es de ir mucho al templo, Florencia llamó a un rabino para que les habilitara un espacio virtual en el que encontrarse, hacer un cierre. “Yo ya lo había vivido con la muerte del abuelo de un amigo y creía que servía, que era un espacio de abrazo virtual, que de algún modo podríamos acompañarnos, vernos”.

De la videollamada participaron unas 40 personas. “El rabino invitó a prender una vela en su memoria. Contaron anécdotas, trataron de reconfortar a mi abuela. Ella estaba alucinada, aliviada y agradecida por el encuentro virtual”, cuenta Florencia.

Muchas veces Forencia se despierta y no sabe si estaba soñando con su abuelo o acaba de pensarlo, o todo es un sueño del que va a despertar y su “Grillo” sigue vivo. “Creo que eso me pasa porque no pude despedirme de él, aunque para mí la ceremonia virtual fue superimportante. De hecho, así pudo participar gente que de otro modo no hubiese estado: unos amigos de mi abuelo que viven en Israel, una sobrina de San Luis, mi primo que vive en Estados Unidos, la familia de la pareja de mi mamá desde Uruguay”.

Los abrazos, lo que más se extraña

Desde Aiken sostienen que es muy importante buscar maneras diferentes de reemplazar, en alguna medida, los rituales tradicionales. Y dan más detalles en una Guía para las personas que sufren una pérdida en tiempos de coronavirus, que elaboraron en las últimas semanas.

“Un paciente tiene un blog donde escribe, sube imágenes y recibe saludos; otros hacen videos con recuerdos o anécdotas de la persona fallecida, se intercambian palabras e historias que posiblemente compartirían en un velorio con su gente querida”, detalla Di Costanzo. Y sigue: “Ir al cementerio, depende de la persona, puede ser reparador. Por eso, para quien siente la necesidad de un lugar físico de conexión con quien murió, le proponemos que arme su propio 'rincón sagrado' con una foto, flores, objetos especiales del ser querido que murió, o lo que sienta que lo conecta”.

Aiken hoy atiende a 155 pacientes de manera virtual. "Hay personas que, dada esta situación de aislamiento, están postergando algún ritual social, como ser una misa, para compartirlo más adelante con personas queridas”, reconoce Di Costanzo.

Niñas y niños de Fundación Aiken durante su grupo terapéutico por Zoom / Foto: Gentileza Fundación Aiken

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Durante abril pasado, con tres días de diferencia, Lucía perdió a sus dos abuelas. Acepta contar lo que está viviendo porque dice que a ella la ayudó escuchar a otras personas contar cómo vivían este momento.

A Lucía, que está embarazada de casi 8 meses, las emociones se le mezclan. Pasa de la tristeza por no poder despedirse a través de ritos -una misa, un velorio, un espacio de encuentro y abrazos con la familia-, a la alegría y la emoción que le provoca la hija que espera.

Ella, que vive en la ciudad de Buenos Aires, todavía no vio a sus padres, ni a sus tíos, y menos a su hermano, que vive lejos. “Los hubiese querido abrazar”, dice Lucía. Respira, se toma unos segundos y sigue: “Entramos a la cuarentena con mis abuelas, Rosa y María, vivas. Y vamos a salir sin ellas. Es una situación rara, donde siento que el duelo queda detenido, sin poder elaborarse”.

Cuando termine la cuarentena “supongo que iré a la casa de mi abuela María, con quien era muy cercana, me encontraré con sus cosas, abrazaré a mi mamá y a mis tíos. Es muy probable que para entonces mi hija haya nacido, por lo que serán abrazos de despedida y de bienvenida. Va a ser una gran mezcla de sentimientos”.

Romina Romero ama cocinar desde hace años y desde hace tres que lo hace desde su cuenta de Instagram socorrococina. Pero hace dos semanas, desapareció de las redes. Le avisaron que había fallecido, de repente, su tía. Y quedó “en una nebulosa”, como ella misma describe. “Perdí las ganas de cocinar, que es lo que más me gusta”, sostiene.

“No poder abrazar a mis papás ni a mi prima es lo más doloroso. Escuchar al otro desgarrado y no poder contenerlo con un abrazo, llena de tristeza e impotencia”, cuenta Romina.

“Siento que estamos en pausa hasta que nos podamos volver a vernos, abrazarnos, estar juntos, ir al cementerio y llevarle flores”, detalla. Y explica que recién pudo volver a trabajar una semana después, cuando su prima le insistió para que volviera.

Y lo hizo recordando a su tía y abrazando a su prima.

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⭐️Croque Monsieur y Madame ⭐️ vuelvo después de varios días sin postear, y esta receta se la dedico a mi tía Stella que brilla ahora desde el cielo y a mi prima Maru @marumar89 que la abrazo fuerte fuerte y decirte que te quiero mucho. Hoy me levante con ganas de volver a cocinar y acá les paso esta hermosa receta de sándwich que es muy buena si te sobró salsa blanca y queda muy bien con el pan de molde que lo podes ver en mi IGTV. La diferencia del croque monsieur y madame es que este último lleva un huevo por encima. Es un sándwich riquísimo y muy fácil de hacer (desliza para ver las fotos del paso a paso). Necesitas para 2 sándwiches. . ✔️4 rodajas de pan de molde. ✔️4 rodajas de jamón cocido. ✔️queso en hebras ✔️salsa blanca (25g de manteca, 25g de harina y 250 cc de leche caliente) ✔️nuez moscada. ✔️2 o 3 cucharaditas de mostaza. ✔️sal y pimienta. ✔️1 huevo (opcional si es que lo queres hacer madam ). . 1- si no tenes sobras de salsa blanca la vas hacer. En una ollita vas a derretir la manteca y le agregas la harina. Mezclas por 1 minuto y luego le agregas la leche caliente de a poco. Revolves constantemente hasta que se espese y lo condimentas con sal, pimienta y nuez moscada. Dejar enfriar. 2- el armado es fácil, doras las tostadas de pan con Un poco de manteca. Luego le untas mostaza. Le agregas un poco de salsa blanca a ambas tapas de pan + jamón + queso en hebras. Le pones la otra rodaja por encima. Lo llevas a una placa de horno. Le pones salsa blanca un poco más de nuez moscada por encima y más queso en hebras. Lo llevas a horno para gratinar por unos 10 minutos aproximadamente.

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“De a poco, con idas y vueltas, siento que estoy volviendo a ser yo”, dice Romina.

Estaba cerrando la nota cuando llega otro mensaje de Ofelia. "Hablar con mi familia por esta nota, me permitió conectar con miedos que se me revelaron ahora y que no me dejaban elaborar la muerte de mi tío".

Mientras, Sofía -la nieta del tío de Ofelia- me recuerda en un audio la importancia de abrazarnos: "Es algo que no valoramos hasta que no lo tenemos”. Y yo lo sé en carne propia, porque desde hace casi una semana siento en mi pecho y en mi estómago la necesidad de abrazar a Evangelina. Mi amiga acaba de perder a su hermana y solo puedo escucharla a la distancia. Con los abrazos en pausa.

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