Chats, obsesión, Twitter: Carolina Sanín narra el romance contemporáneo | RED/ACCIÓN

Chats, obsesión, Twitter: Carolina Sanín narra el romance contemporáneo

'Tu cruz en el cielo desierto' es el tratado definitivo sobre el querer de las dating apps y de las redes sociales.

La escritora colombiana publica Tu cruz en el cielo desierto, una memoria sobre el año que vivió prendida a su teléfono, enamorada en Bogotá de un tipo con quien la seducción ocurrió tweet a tweet... él desde Pekín.

Plus: la amistad a distancia entre Theodor W. Adorno y Walter Benjamin, revelada en un libro que recopila doce años de correspondencia y de intercambio de ideas.

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Ilustración: PowerPaola

“Nunca nos tocamos, ni llegamos a estar en una misma habitación, ni siquiera en la misma ciudad del mundo. Él dirigía una residencia para escritores extranjeros en Pekín. Me descubrió en Twitter. Citó textos míos. Se puso a celebrar públicamente cuanto se me ocurría. Le mandé un mensaje interno. Me respondió con la exageración de que todos los días leía de mi nuevo libro”.

Tu cruz en el cielo desierto, de la colombiana Carolina Sanín (citado en este primer párrafo 👆🏼), es el tratado definitivo sobre el sexting y el amor digital, ese amor ultracontemporáneo que se reproduce en redes sociales y dating apps (Tinder, happn, Bumble), y que corre tan rápido y tan extraño que, creo, aún no lo entendemos bien. Si lo viviste, sabés cuán adictivo puede ser. 

❤️📲💔 Por acá hemos abordado el tema una y otra vez buscando respuestas:

Pero volvamos a Sanín: es escritora (su libro de relatos Somos luces abismales ya fue comentado en esta newsletter), actriz y profesora de Literatura, y en Tu cruz en el cielo desierto cuenta su historia de amor impetuosa, a veces dolorosa y un poco bizarra (así suelen ser estas, y la de ella lo fue a lo largo de 2019), y además le busca sentido a través de los mitos griegos, de Shakespeare, de las Mil y una noches, del Cantar de los Cantares y de otros clásicos que, de a poco, desenredan el vértigo. 

“No solamente me fue atrapando con su manera de escribir”, me dijo PowerPaola, la artista plástica, historietista e ilustradora que eligió Tu cruz en el cielo desierto como el mejor libro de 2020 en nuestra encuesta, “sino que toca un tema que me da mucha curiosidad: una forma de amar contemporánea que se ha ido transformando en estos últimos años, de la que me siento parte, donde todos estamos encerrados interactuando a través de nuestros dispositivos”. Por eso la ilustración de la newsletter de hoy es una obra de PowerPaola inspirada por este libro ⬆️

Pero pasemos a nuestra protagonista: la Sanín, vía email desde Bogotá…

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Carolina Sanin es escritora, actriz y profesora de Literatura. Foto: Federico Bottia.
  • Has estudiado de sobra las variedades y los relatos del amor. ¿Por qué creés que estas nuevas formas de amor, a distancia pero inmediatas (vía redes sociales o apps), son tan poderosas y adictivas?
    Creo que, en principio, con la suscitación y la expresión del deseo a través de las redes sociales se puede alcanzar un amor muy cercano al ideal romántico. El amante admira la imagen y la idea del amado, y puede actuar en el mundo inspirado por él, que a su vez lo afecta sin participar en su cotidianidad ni interferir en su espacio. También, de alguna manera, el amante puede consumir al amado (sus expresiones, sus fotos, su voz) sin enfrentarse a la incómoda y cuestionadora completitud —y corruptibilidad y provisionalidad— de otro cuerpo. 

Sigue:

  • Como sugieres, el poder de esos amores es el de la adicción: en la cotidianidad —y en el aislamiento y la monotonía— entra el amado como estímulo que se hace equivalente al afuera —o a otra tierra, o a otro mundo— y se vuelve necesario para tener una experiencia de trascendencia. Eso podría decirse de cualquier amor, solo que en la relación a distancia y por redes sociales suele suceder que el amado no pasa a formar parte del mismo mundo del amante, sino que permanece siempre como el más allá. De alguna manera el amor que se vive por redes sociales es siempre un amor no correspondido, que se prolonga por el espejismo intermitente de la correspondencia. 

“A mí me aterra un poco esa combinación de la inmediatez con la distancia”, escribe luego, “pues engendra constantemente el malentendido, la confusión, la tergiversación. Además, las noticias que llegan del amado en estas relaciones son inagotables (no solo me refiero a las interacciones directas, sino a los rastros de todo tipo en Internet), de lo que resulta una relación constantemente traicionada por la información y una mezcla de afición y paranoia. Estoy dispuesta a no volverlo a hacer”. 

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Y ahora, atención, una de las grandes cuestiones sobre la que solemos volver

  • Carolina, ¿por qué es tan difícil narrar el amor sin sonar cursi?
    Aunque aparentemente esté contando una historia, quien narra su amor quiere, sobre todo, declararlo. Si la expresión amorosa es muy original, se corre el riesgo de que el amado (y el lector, que pasa a ocupar el lugar del amado) no la entienda. Es interesante comprobar cómo el amor es una serie de códigos y fórmulas. La vulgaridad de la expresión enamorada genera vergüenza también, y esa vergüenza —esa desnudez— forma parte de la experiencia amorosa. Tal vez todo lo que uno puede decir del amor es traducción, exageración y mentira. El amor es lo que se dice del amor, pero, a la vez, hablar de amor no significa ni entrega el amor. La expresión del deseo, al ser insuficiente, al nunca alcanzar, es ella misma siempre deseante (hambrienta y patética). Al hablar de amor uno se ve en la tarea de articular el lugar común con el sinsentido. Y, necesariamente, habla como loca. 

Última cita: 
“¿Tú escribes este libro para seguir estando con él mientras lo haces? 
Por eso este libro no tiene remedio”.

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Carta de Benjamin a los Adorno, del 12 de octubre de 1939. Fuente.

Otras correspondencias también me llamaron la atención esta semana. Por ejemplo, Eterna Cadencia acaba de publicar una nueva y voluminosa edición de las cartas entre Theodor W. Adorno y Walter Benjamin: Correspondencia: 1928-1940. Viene con un epílogo donde Beatriz Sarlo dice que algunas de estas cartas son casi como ensayos y que tienen una marca irrecuperable de tiempo presente. 

“En las condiciones en que fueron escritas, las cartas son documentos de la incertidumbre”, escribe Sarlo. “Y su sentido completo se alcanza solo prospectivamente. Los lectores terminamos de conocer el significado de una angustia, de una carencia, de una solicitud, porque, décadas después, sabemos que no fueron atendidas o no obtuvieron la respuesta deseada”.

Es un deleite intelectual leer a estos dos gigantes intercambiando ideas sobre algunos de los problemas centrales de la filosofía y la filología, y también hay algo de voyeurismo cuando uno se entera de cosas como estas: 

  • “En mi caso, la inclinación a escribir cartas está sujeta a interferencias demasiado difíciles”, admite Adorno el 28 de noviembre de 1936. 
  • “Cuando llegó su carta del 13 de septiembre, carta que le agradezco de corazón, hacía una serie de días se encontraba en mi bolsillo una carta que había dirigido a usted sin poder decidirme a enviársela”: este es Benjamin, el 23 de septiembre de 1937. 

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Dale PLAY para ver el video

“Hay una contraofensiva contra el amor romántico”, le dice María Moreno a Cristina Banegas. “Eso convierte el archivo de cartas de amor en una especie de recuento subversivo”. Esto, en un diálogo sobre cartas de amor propiciado por el Museo del libro y la lengua, del cual Moreno es la directora. 

“Me sorprendió que Trotsky hablara de los calzones de Frida”, dice Moreno. “Una pasión digna de Trotsky”, responde Banegas. Y leo en Instagram: “De Juan Domingo Perón a Eva Duarte, de Federico Garcia Lorca a Eduardo Rodriguez, de Frida Kahlo a Diego Rivera, de Alejandra Pizarnik a Silvina Ocampo, de Anton Chejov a Olga Knipper, estas Cartas de amor son testimonios de la travesía amorosa: ansias, despedidas, erotismos salvajes. Amor, celos, odios, encuentros e intimidades extremas”. 

Foto: @BlattyRios

Hoy mencionamos 3 libros en SIE7E PÁRRAFOS:

1️⃣ Tu cruz en el cielo desierto, de Carolina Sanín.
2️⃣ Somos luces abismales, de Carolina Sanín.
3️⃣ Correspondencia: 1928-1940, de Theodor W. Adorno y Walter Benjamin.

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Javier

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Sobre libros y escritores. Todos los martes, por Javier Sinay.

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