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A partir de la vacunación de millones de personas en todo el mundo, poco a poco la vida parece estar volviendo a la normalidad en algunos de los lugares con más vacunados.

Ante esta situación, muchos gobiernos están empezando a considerar la implementación del llamado pasaporte de vacunación.

¿En qué consiste el pasaporte de vacunación?

Un pasaporte de vacunación es un documento que prueba que una persona fue vacunada, en este caso para prevenir el COVID-19.

Ya muchos países, como Estados Unidos y Reino Unido, requieren documentos que demuestren resultados de test negativos para poder ingresar a ellos.

Un pasaporte que ratifique la inmunidad de las personas podría ser fundamental para la recuperación del turismo a nivel global.

Y países como Suecia y Dinamarca están evaluando empezar a aplicarlos en los próximos meses.

Las respuestas a tus preguntas sobre las vacunas

¿Existen antecedentes similares?

Probar que una persona haya sido vacunada para entrar a un país no es un concepto nuevo.

Por ejemplo, viajando desde Argentina hacia muchos otros países del mundo, especialmente de África como Sudáfrica y Tanzania, es necesario haber recibido la vacuna contra la fiebre amarilla. 

Una vez vacunadas, a las personas se les otorga un certificado internacional de vacunación o profilaxis. 

Una de las diferencias de ese certificado con el pasaporte del que se está hablando ahora es el componente digital. 

Varias empresas de tecnología están trabajando para desarrollar aplicaciones que sean accesibles y universales, es decir, con reconocimiento en la mayoría del mundo. Esto facilitaría los procesos y ayudaría a evitar la falsificación de documentación.

Israel es uno de los países con mayor porcentaje de personas vacunadas según su población. Allá están aplicando lo que llaman el “pase verde”, un certificado digital que las personas pueden descargar una vez que hayan sido vacunadas con las dos dosis. 

Ese certificado permite que las personas puedan asistir a gimnasios, hoteles y a eventos deportivos o musicales y también funciona como incentivo para que las personas se vacunen.

Los gobiernos no son los únicos que sugieren los pasaportes de vacunación. Algunas aerolíneas, como Etihad Airways y Emirates, planean empezar a utilizar un pase de viaje digital desarrollado por la Asociación de Transporte Aéreo Internacional, para facilitar los viajes.

Las enfermedades por las que 3,5 millones de argentinos recorren demasiados consultorios

¿Cuáles son algunas de las preocupaciones?

Algunas de las preocupaciones en cuanto a este desarrollo son acerca de la privacidad de las personas y los datos que se comparten.

Por eso, algunos especialistas creen que uno de los mayores desafíos es la elaboración de pasaportes que se hagan de manera abierta y que no estén bajo el control exclusivo de algún gobierno o empresa. 

También existe la preocupación de que estos pasaportes se vuelvan discriminatorios para gran parte del mundo, ya que los países con menos vacunas quedarían rezagados. Por lo que tanto los pasaportes como las vacunaciones tendrían que ser distribuidas de forma justa y equitativa para que la medida resulte efectiva.

Mientras tanto, el gobierno argentino adquirió 20 millones de carnets físicos de vacunación, un documento único e intransferible que aseguran que ayudará a lograr un registro ordenado de quién fue vacunado.

¿Y vos qué pensás? ¿Los pasaportes de vacunación te parecen una buena medida para empezar a volver a la normalidad?

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¿Te imaginás tener todo lo que necesitás para vivir a 15 minutos caminando o en bici?

Esto es lo que propone el modelo de la ciudad de los 15 minutos, una idea que están contemplando cada vez más ciudades alrededor del mundo, y que muchos ven también como una respuesta necesaria ante la crisis ambiental.

¿De qué se trata? 

Es una propuesta del urbanista colombiano Carlos Moreno, que tiene como objetivo ofrecer a los residentes una ciudad serena, con más proximidad, menos estresante y menos horas de transporte.

Básicamente, este modelo de ciudad propone que se pueda vivir, trabajar, hacer las compras, aprender y descansar, dentro de un radio máximo de 15 minutos a pie o en bicicleta.

¿Cuáles son los beneficios?

En lo ambiental, se promueve la movilidad a pie o en bicicleta y se desalienta el uso del vehículo particular, contribuyendo así a reducir la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero.

Mientras tanto, en lo económico, se fomenta una distribución más equitativa y pareja dentro de las ciudades. La ciudad pasa de estar concentrada en un “centro” donde están todos los recursos, a ser una ciudad con multicentralidades, revitalizando los barrios y favoreciendo a los comercios locales.

Por último, en lo social, fomenta un mayor sentido de comunidad, garantiza una vida urbana más dinámica, inclusiva y, en consecuencia, más segura. 

Todos estos factores, además, promueven un estilo de vida más seguro y sano, especialmente ante el contexto de pandemia.

“Lo que ha dejado a luz esta pandemia es que las zonas en donde estas ciudades o barrios funcionan con estas características de cercanía, de diversidad, han sido las más vivibles, con más recursos en su entorno, las más seguras”, dice Carolina Huffmann, arquitecta y fundadora de Urbanismo Vivo.

París, un ejemplo modelo

Una de las ciudades que está liderando en este modelo urbanístico es París, donde la alcaldesa Anne Hidalgo tiene como una de sus prioridades transformar la capital francesa en “la ciudad del cuarto de hora”.

Según Hidalgo, crear este tipo de ciudad es posible, empezando por cambiar la manera en la que están diseñadas las ciudades, pasando de un modelo que prioriza autos, a uno que prioriza peatones, bicicletas y transporte público.

Hasta ahora, las políticas de Hidalgo han demostrado claros resultados. Solo en 2019, el tráfico de autos en París se redujo un 8%, y el objetivo es reducirlo aún más.

¿Es posible implementar un modelo así en América Latina?

“Las ciudades de América Latina tienen una expansión de superficie en territorio muy amplia, normalmente con densidades muy bajas”, explica Huffman. “Entonces, sí hay barrios que funcionan como estas ciudades de 15 minutos muy bien. Pero pensar en que toda la ciudad puede funcionar como ciudades de 15 minutos es muy ambicioso. La idea es ir en esa dirección, desde el planeamiento urbano, pero pensarlo quizás a largo plazo”.

¿Y vos qué pensas? ¿Te gustaría vivir en una ciudad de 15 minutos?

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Con la pandemia nos acostumbramos a escuchar muchas palabras técnicas como cuarentena, aislamiento y distanciamiento. Ahora, a partir del desarrollo de varias vacunas, se está hablando más que nunca acerca de otro término: la inmunidad de rebaño.

¿Qué es la inmunidad de rebaño?

Se refiere a la protección indirecta contra una enfermedad infecciosa que se consigue cuando una población se vuelve inmune. 

La inmunidad de rebaño, o colectiva, logra que los individuos infectados sean incapaces de propagar un brote debido a la falta de contacto con personas susceptibles a ser contagiadas.

Y esto se alcanza de dos maneras: como resultado de vacunaciones masivas, o porque muchas personas se contagian de la enfermedad y desarrollan inmunidad personal.

Inmunidad a través de vacunas vs. "contagio controlado"

Al principio de la pandemia, cuando todavía no se habían desarrollado vacunas, algunos países como Reino Unido y Suecia optaron por el llamado “contagio controlado” que propone permitir el aumento de casos positivos para acelerar la generación de anticuerpos en la población y crear una barrera inmunológica.

Sin embargo, la OMS apoya la postura de lograr la inmunidad colectiva a través de la vacunación, para evitar la multiplicación de casos y su potencial impacto en el número de muertes.

“Con una vacuna podemos inmunizar a la población y alcanzar la inmunidad colectiva de una forma segura”, dice la Doctora Soumya Swaminathan, Científica Jefa de la OMS. “Mediante la infección natural, en algún momento también podríamos lograrla, pero ello comportaría un gran costo humano. Así que, naturalmente, la mejor elección es hacerlo mediante una vacuna”.

¿Qué porcentaje de la población debe estar vacunado para lograr la inmunidad de rebaño?

El porcentaje de personas que deben ser inmunes para conseguir la inmunidad colectiva varía según cada población y cada enfermedad. 

Por ejemplo, la inmunidad colectiva contra el sarampión se logró al vacunar a casi el 95% de la población y la poliomielitis a casi el 80%.

En esos casos, aun cuando queda un porcentaje de la población sin vacunar, hay suficiente protección en la población como para prevenir la transmisión entre personas. 

Todavía no se sabe con certeza qué porcentaje de la población mundial debería ser vacunada para lograr la inmunidad colectiva contra el COVID-19. Desde la OMS creen que recién se podría lograrla si entre 60 y 70% de la población tiene inmunidad.

Aunque hay especialistas como el Dr. Anthony Fauci, el experto en enfermedades infecciosas más destacado de Estados Unidos, que creen que son necesarios porcentajes incluso más altos.

¿Cuándo llegaremos a lograr la inmunidad colectiva?

La OMS asegura que el inicio de la vacunación a nivel global ayudará a controlar la mortalidad, aunque advierten que lograr la inmunidad de rebaño va a llevar tiempo y que no creen logar alcanzarla en el 2021.

Hasta lograrlo, recomiendan seguir con las medidas que han demostrado ser eficaces para combatir el virus, como el distanciamiento, el uso de barbijo y el lavado de manos de forma frecuente.

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Todos los meses, el INDEC da a conocer el valor de la canasta básica, un dato clave para medir la línea de indigencia y de pobreza en Argentina.

¿Cómo se mide la canasta básica?

Para empezar, hay que diferenciar la Canasta Básica Alimentaria de la Total.

La Alimentaria establece el ingreso que un hogar tipo, compuesto por dos adultos y dos menores, debe tener para satisfacer un conjunto de necesidades alimentarias.

Dentro de esas necesidades están la energética, de cierta cantidad de calorías diarias, y la del equilibrio nutricional para una dieta saludable.

Algunos alimentos de esta canasta son por ejemplo los lácteos, las carnes, huevos, cereales, frutas y verduras.

Se toma su valor como referencia para poder establecer la línea de indigencia, que marca los hogares que no cuentan con ingresos suficientes para cubrir la canasta.

Según el informe de diciembre del INDEC, la Canasta Básica Alimentaria alcanzó los 22.681 pesos en el último mes del 2020, un aumento de casi el 45% con respecto al año anterior. Aunque el aumento viene siendo una tendencia desde hace varios años. 

Por el otro lado, la Canasta Básica Total amplía la canasta básica alimentaria al considerar también bienes y servicios no alimentarios, como vestimenta, transporte, educación, salud y vivienda.

En este caso, el valor de la Canasta Básica Total se usa como referencia para establecer la línea de pobreza.

Esta en diciembre de 2020 llegó a los 54.208 pesos para una familia de 4 miembros, lo que es un aumento de así el 39% del año anterior y una continuación del aumento de años previos.

¿Cómo se compara con la inflación?

Si comparamos el aumento de la canasta con el de la inflación del 2020, podemos ver que la inflación fue casi 10% menor. 

Para entender qué quiere decir esto hablamos con Matías Rajnerman, economista jefe de la consultora Ecolatina.

"Implica que la inflación tuvo un carácter regresivo. Es decir, que afectó más a los hogares de menos recursos en relación con los hogares de mayores recursos", explica Rajnerman. "El año pasado, como la suba de precios estuvo traccionada por alimentos y bebidas, subió más la canasta básica, tanto la alimentaria como la total, que la inflación. En los hogares de menos recursos, la suba de precios pegó mucho más, el carácter regresivo de la inflación fue muy importante".

¿Cómo se mide la pobreza?

Más allá de que estos datos suelen ser un reflejo de lo que sucede en la sociedad, la metodología para medir la pobreza no es igual en todos los países.

Por ejemplo, en Chile la Canasta Básica Alimentaria estipula 2.000 calorías per cápita, mientras que en Argentina se calcula alrededor de 2.200 calorías.

Por el otro lado, la Unión Europea considera que una persona está en riesgo de ser pobre cuando lo que gana es menor que el 60% de la mediana de ingresos de la población. A esta forma de medir la pobreza se la llama pobreza relativa.

Por último, el Banco Mundial considera en situación de pobreza extrema a quienes viven con menos de 1,90 dólares por día. Y por los efectos de la pandemia, calcula que por primera vez en 20 años la pobreza extrema aumentará.

¿Qué medidas se pueden tomar para que los sectores de menos recursos no pierdan contra los aumentos de la Canasta Básica?

"En el mediano plazo lo que hay que hacer para cuidar a los sectores de menores recursos es cuidar al dólar", dice Rajnerman. "El dólar es el principal factor que explica el precio de los alimentos y de las bebidas. Controlar el tipo de cambio, que no siga subiendo de manera disparada como lo hizo en 2018 y 2019. Y cuidar también los precios de los alimentos de manera acordada con las empresas, no a través de imposiciones que duren más allá de un par de semanas, es la clave para controlar este tipo de precios y hacer la inflación un poco más progresiva".

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Ante el desarrollo en tiempo récord de varias vacunas seguras y efectivas para prevenir el COVID-19, todos los países del mundo están luchando por el acceso a ellas.

Pero esta situación es un claro reflejo de la desigualdad mundial, donde los países más ricos adquieren rápidamente una gran cantidad de vacunas para su población, mientras que los países más pobres no pueden acceder a ellas.

Una de las iniciativas que buscan lidiar con esta desigualdad es el Fondo de Acceso Global para Vacunas, más conocido como COVAX.

¿De dónde surge la iniciativa?

Para la lucha mundial contra el coronavirus, en abril de 2020 se lanzó el acelerador de acceso a herramientas contra el COVID-19, ACT por sus siglas en inglés. 

Fue creado por diferentes gobiernos, organizaciones de la salud, asociaciones de la sociedad civil, empresas y filántropos a nivel mundial.

Consta de 4 pilares de trabajo: el terapéutico, el diagnóstico, el de la conexión de los sistemas de salud y el de las vacunas. A partir de esto, se busca acelerar el desarrollo, la producción de pruebas y el acceso equitativo a tratamientos y vacunas en todo el mundo.

Para las vacunas particularmente, se creó el COVAX. Para este pilar, también hay un trabajo en conjunto con diferentes productores de vacunas y se busca que todos los países que son parte puedan tener un acceso justo y equitativo a las diferentes vacunas.

¿Cómo funciona?

La idea es que a partir de financiación privada y estatal se logre juntar fondos para tener un portfolio de vacunas diversificado y gestionado activamente como para poder inmunizar en su etapa inicial al 20% de las personas más vulnerables en todos los países que formen parte de la iniciativa. 

Los países que contribuyen económicamente al fondo reciben su parte correspondiente de las vacunas y los países más pobres las reciben de forma gratuita.

Argentina es uno de los países que aportan económicamente y recibirá alrededor de 9 millones de vacunas como parte del acuerdo.

Accedé a nuestra guía de preguntas y respuestas sobre las vacunas del COVID-19 en Argentina

¿Qué países participan?

Ya son 190 los países miembros. China se unió en octubre y, después de la asunción de Joe Biden, el gobierno de Estados Unidos aseguró que se va a sumar a la iniciativa. El único país productor de vacunas que aún no es parte es Rusia.

Serán 92 los países que recibirán la vacuna de forma gratuita, por ejemplo Bolivia y Haití en América, Nigeria y Etiopía en África e India y Vietnam en Asia.

¿Cuántas dosis se aseguraron?

A través del acuerdo de diferentes miembros del programa, COVAX ya se aseguró 370 millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca de Reino Unido y con opción de hasta 900 millones más, 500 millones de la de Johnson y Johnson de Estados Unidos y 200 millones de la de Sanofi/GSK de Francia y Reino Unido.

Y recientemente también se llegó a un acuerdo con Pfizer para la entrega de 40 millones de vacunas. Esto también permite que países como Canadá, que le compró a Pfizer 5 veces más dosis de las necesarias para su población, puedan donarlas a la iniciativa.

En 2020 el COVAX llegó a recaudar casi 2.200 millones de dólares, aunque serían necesarios unos 4.600 millones más en 2021 para poder cubrir la investigación, el desarrollo, la compra y distribución de más vacunas.

¿Cuándo empieza la distribución?

Desde la OMS esperan poder empezar a distribuir las vacunas en el primer trimestre de este año. Buscan poder administrar 2 mil millones de dosis para fin de año, suficientes como para vacunar a casi 1 de cada 5 personas en el mundo.

Más allá del operativo logístico de cada país, los países más pobres también tendrán ayudas. Por ejemplo, con el apoyo de la Alianza Mundial de Vacunas, UNICEF está adquiriendo 70.000 refrigeradores de cadena de frío para los países de bajos ingresos para ayudar al despliegue de las vacunas.

Desde la OMS hacen un llamado a la cooperación global dejando de lado los intereses económicos para finalmente vencer esta pandemia.

“Recuerden, terminar con esta pandemia es una de las carreras más importantes de la humanidad", dice Tedros Adhanom, Director General de la OMS. "Y nos guste o no, vamos a ganar o perder esta carrera todos juntos.”

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¿Qué es una criptomoneda?

A diferencia de las divisas físicas, las criptomonedas existen solo como activos monetarios digitales. Una criptomoneda es un activo monetario no regulado y que no está avalado por un Estado, está descentralizado. Tampoco necesita intermediarios, las transacciones son de contacto directo de persona a persona. 

La tecnología con la que están hechas las criptomonedas es conocida como blockchain, que significa literalmente cadena de bloques. Mientras que a las personas que generan los bloques de esa cadena se les llama mineros y están en todo el mundo.

Uno de los mayores miedos en torno a este tipo de desarrollos es la posibilidad de hackeos que hagan que la gente pierda sus inversiones, pero este sistema hace que eso sea muy improbable.

¿Cuál es su uso?

En el último tiempo, empresas de tarjetas de crédito han empezado a reconocer a las criptomonedas y monedas digitales, por lo que la convivencia entre ellas está cada vez más instalada. 

En gran parte, las criptomonedas son utilizadas como una forma de inversión. Aunque grandes empresas de tecnología como Microsoft y Wikipedia ya aceptan pagos con Bitcoin. También ciertos locales de comida ya están permitiendo su uso para pagar.

"En toda la historia monetaria nunca se ha visto un activo con escala global como puede ser este", dice Ignacio Carballo, director del Ecosistema de Programas Fintech & Digital Banking de la Escuela de Negocios de la UCA. "Al menos en términos potenciales, nos encontramos frente a un escenario inédito".

¿Cuál es el origen del Bitcoin?

El Bitcoin fue creado por una entidad bajo el seudónimo Satoshi Nakamoto en 2008, concentra el 70% del mercado de las criptomonedas y es la de mayor valor en el mercado.

A finales de 2017, llegó a cotizar alrededor de 20 mil dólares para luego perder un 45% de su valor en seis días. Pero a principios de enero de 2021, llegó a estar a más de 40 mil dólares.

¿Por qué su cotización está en alza?

"El COVID trajo una inclusión digital sin precedentes en todo el mundo. Esa inclusión digital sin precedentes se vio entrelazada por otros factores", dice Carballo. "Entre estos factores también una puja institucional, geopolítica entre China y los Estados Unidos. Esa puja geopolítica trajo una batalla para ver cuál es la primera economía que lanza una moneda digital desde una banco central. Entonces, todo eso de nuevo vuelve a institucionalizar este fenómeno y trae más adeptos, empuja el precio hacia arriba del Bitcoin".

La pandemia impacta en la inclusión financiera de Ciudad Oculta

¿Cómo se determina su valor?

Las criptomonedas se pueden comprar a través de diferentes plataformas y no hay un mínimo de compra más allá del establecido por los brokers.

El precio del bitcoin se determina por la oferta y la demanda. Hay un número limitado de bitcoins en circulación y los nuevos bitcoins son creados a una velocidad predecible y decreciente. Si la demanda total por bitcoin crece más rápido que la cantidad de bitcoins en circulación, el precio sube.

Pero el bitcoin no es la única moneda que mostró un crecimiento en su precio. Otras criptomonedas como ether y polkadot también lo hicieron.

Más allá del reciente crecimiento de su precio, las fluctuaciones en su valor han sido frecuentes desde su creación.

"Hay gente que nunca compró oro, bonos o acciones y sin embargo compra bitcoins

¿Cuál es su futuro?

"Hay muchas oportunidades, muchas de ellas teóricas y potenciales. Enormes, en términos de eficiencia, de inclusión social y financiera", dice Carballo. "Pero también trae riesgos, riesgos que, de nuevo, recuerden esto, ni yo ni ustedes del otro lado de la pantalla conocemos ni podemos llegar a estimar porque esto no pasó nunca en la historia".

¿Y vos compraste o pensaste en comprar criptomonedas? ¿Qué pensás sobre estas monedas digitales?

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Cada año mueren en Argentina alrededor de 44 mil personas por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco, lo que representan alrededor del 13% de las defunciones y lo convierte en uno de los cuatro mayores factores de riesgo en el país.

Y para peor, durante la cuarentena 4 de cada 10 fumadores argentinos aseguraron haber aumentado su consumo de tabaco.

El rol de la publicidad

La publicidad es uno de los factores clave que promueven el mayor consumo de tabaco. La industria tabacalera gasta millones de dólares cada año en el marketing de sus productos.

Por ejemplo, en Estados Unidos se calcula que las tabacaleras gastan 25 millones de dólares por día en publicidad. Y mucha de esa publicidad está orientada hacia niños, niñas y adolescentes.

Mientras tanto, varios estudios han demostrado que la legislación que establece la prohibición completa de publicidad, promoción y patrocinio de productos de tabaco reduce el consumo en toda la población, más allá del nivel de ingreso y del nivel educativo.

Qué medidas se tomaron en Argentina

En 2011 se sancionó la ley 26.687 para la regulación de la publicidad, promoción y consumo de los productos elaborados con tabaco. 

Algunas de las medidas que dicta la ley son la inclusión de mensajes sanitarios que deben ocupar el 20% de la superficie de cualquier publicidad o promoción y de imágenes que deben ocupar el 50% de la superficie principal de los paquetes 

Sin embargo, esta ley exhibe ciertas limitaciones que las tabacaleras utilizan para aprovecharse de otros recursos marketineros.

"Exhiben paquetes de cigarrillos en los kioscos, difunden sus nuevos productos por mail y diseñan los paquetes de cigarrillos de forma llamativa con diferentes logos y colores", explica Marita Pizarro Codirectora de la Fundación Interamericana del Corazón. "Incluso hacen referencia a contenidos especiales como diferentes sabores dulces, frescos, que naturalizan de alguna manera el producto".

Uruguay, un país modelo

Sin embargo, este no es un problema solo en Argentina. Por eso, alrededor del mundo se están implementando diferentes estrategias que ayudan a reducir el consumo.

Uruguay es uno de los países precursores en cuanto a la regulación de las distintas formas del marketing del tabaco.

"Uruguay desde el año 2005 inició un proceso regulatorio del empaquetado que tuvo su punto máximo en el 2009, cuando implementó la estrategia de presentación única por marca", dice Eduardo Bianco, médico uruguayo miembro de la Sociedad Interamericana de cardiología. "Llevó las advertencias sanitarias gráficas desde el 50% al 80% incluyendo imágenes fuertes sobre el daño causado por el tabaco".

Uruguay estuvo en juicio con la tabacalera Philip Morris por varias de estas implementaciones. Entre algunos de sus argumentos, Philip Morris aseguraba que estas medidas eran arbitrarias porque no estaban fundadas en evidencia y que no les permitían tener ganancias con el uso de sus activos. Finalmente, Uruguay ganó el juicio.

Empaquetado neutro y otras maneras de frenar las estrategias de seducción de las empresas de cigarrillos

Qué es el empaquetado neutro

En marzo de este año se presentó un proyecto de ley en Argentina para modificar la ley 26.687 para que se incluya la implementación de un nuevo tipo de empaquetado y el aumento de las advertencias sanitarias un 75% del paquete.

Al empaquetado que se quiere impulsar se lo conoce como empaquetado neutro y tiene ciertas características particulares.

Para empezar, no tiene logos, colores diferentes o información promocional. Tiene las superficies del paquete de colores estándar, sigue teniendo las advertencias sanitarias gráficas y el nombre de la marca y del producto están en una fuente y color estandarizados.

En la actualidad, el empaquetado neutro es ley en 11 países: Uruguay, Irlanda, Noruega, Australia, Francia, Canadá, Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Suecia, Israel y Finlandia.

En Australia un estudio demostró que aunque el consumo de tabaco ya tendía a bajar, a partir de la implementación del nuevo empaquetado, se logró que esa tendencia se acelere.

Sumado al desarrollo de un nuevo paquete, otra de las estrategias que se quiere impulsar en Argentina es la de prohibir la exhibición del producto en sus puntos de venta.

Neuquén, Santa Fe, San Luis, Santa Cruz y La Pampa cuentan con una prohibición completa de publicidad pero no incluyen la prohibición de la exhibición. Mientras que Córdoba y Tierra del Fuego la han prohibido completamente.

Un estudio realizado por la FIC en la Ciudad de Buenos Aires concluyó que permitir la exhibición de productos debilita el impacto de toda normativa vigente en relación al control de la publicidad del tabaco.

¿Y vos qué pensás? ¿Creés que debería haber más regulación en la publicidad y promoción de los productos de tabaco?

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En los últimos días, a casi todos nos llegó a nuestros celulares una notificación que anuncia un cambio en los términos y condiciones de WhatsApp. Seguramente, cuando te apareció este cartel no le prestaste mucha atención a lo que decía y aceptaste para poder seguir usando la aplicación.

¿En qué consisten estos cambios?

Para entenderlo mejor, WhatsApp es propiedad de Facebook, que a su vez tiene muchas otras plataformas como Instagram y Giphy.

A nivel global, WhatsApp tiene más de dos mil millones usuarios. Particularmente, en Latinoamérica tiene muy altos niveles de popularidad.

El nuevo documento de la política de privacidad de WhatsApp dice que la empresa puede recolectar y compartir información de los usuarios con otras empresas de Facebook. Y que esa información es utilizada para varias operaciones. 

¿Qué tipo de información es la que WhatsApp comparte?

Por ejemplo, actividades del usuario como cuánto tiempo usas la app, tus grupos y contactos, tu foto de perfil, tu estado y, si le das tu permiso, tu ubicación.

También recopila información relacionada al dispositivo que uses, la red móvil a la que estás conectado y tu dirección de IP.

¿Facebook lee y usa la información de mis mensajes de Whatsapp?

No. Los términos y condiciones dicen que los mensajes son conservados en los dispositivos de cada uno de los usuarios y que una vez entregados se eliminan de los servidores de su la empresa.

¿Cómo me pueden impactar los cambios?

Para entender mejor el alcance de estas políticas, hablamos con el experto en seguridad informática Sebastián Bortnik, autor del libro "Guía para la Crianza en un Mundo Digital".

"Cuanto más sepan de nosotros, más pueden usar esa información para alterar la información que nos muestran, para decidir qué anuncios nos muestran", dice Bortnik. "En algunos casos lamentablemente situaciones problemáticas como lo que fue el escándalo de Cambridge Analytica, puede ser utilizada con fines políticos". 

¿Y si no estoy de acuerdo con esto?

Los usuarios tienen hasta el 8 de febrero para aceptar estos nuevos términos y condiciones y los que no lo hagan no podrán acceder más a la aplicación.

¿Qué otras opciones existen?

A partir de esta situación, aplicaciones como Telegram están intentando atraer usuarios. También figuras como Elon Musk, dueño de Tesla y SpaceX han destacado el uso de otras aplicaciones como Signal, que se jactan de ser una de las apps que más cuidan nuestra privacidad.

Una gran diferencia es que Signal, por ejemplo, reduce al mínimo la cantidad de datos recolectados, solo archiva el último día en que te conectaste y tu número de teléfono.

"Hay que entender que el problema no es esta política sino que es mucho más grande", dice Bortnik. "Es todo el concepto de privacidad que hay detrás de estas apps y cómo nos comportamos los usuarios. Entonces, ¿estamos peor en términos de privacidad que ayer? Sí, estamos peor, pero no es que de blanco a negro".

¿Y vos qué pensás acerca de cómo las plataformas usan nuestros datos? ¿Cambiarías la aplicación que estás usando?

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 Ante la pandemia del coronavirus, varios países alrededor del mundo han implementado como medida de contención el toque de queda sanitario. 

¿De qué se trata esta medida?

Es una estrategia propuesta por la Organización Mundial de la Salud para frenar el aumento de contagios que implica la restricción de movilidad de los ciudadanos después de una hora determinada.

Para evitar las grandes aglomeraciones de gente en diferentes lugares, esta medida impone una prohibición para reunirse y salir del domicilio en una determinada franja horaria nocturna. 

En varios de los países donde se aplicó, fueron las fuerzas de seguridad las encargadas de controlar que se cumpla y de aplicar multas en caso de que no sea cumplida.

¿En qué países se aplicó esta medida?

Principalmente en países europeos como Francia y Bélgica, donde hubo un gran rebrote de contagios. Cada país lo aplicó con medidas diferentes en cuanto a los horarios y su reglamentación a nivel nacional.

A nivel regional, Chile aplicó un toque de queda nocturno a nivel nacional que llegó a ser desde las 22 hasta las 5 de la mañana.

¿Es efectivo el toque de queda?

Desde la OMS, aseguran que este tipo de medidas ayudan a que se reduzcan las oportunidades de que las personas se reúnan en espacios cerrados y que ayudan a reducir la transmisión del virus.

Según Maria Van Kerkhove, responsable del área de Enfermedades emergentes y Zoonosis de la OMS, "las medidas establecidas en algunos países de Europa que reducen la oportunidad de que las personas se reúnan en espacios cerrados puede ayudar a reducir la transmisión del virus". 

Sin embargo, otros especialistas creen que esta estrategia también impacta en la economía y que el problema va más allá de las reuniones nocturnas de los jóvenes ya que muchos eventos masivos son diurnos.

"Creo que hay estrategias para la Costa, para la Ciudad de Buenos Aires, para las provincias que pueden ser con reducciones de algunas actividades", dice Roberto Debbag, vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE). "No creo que un toque de queda sanitario no impacte en la economía, sobre todo las que se están reactivando durante el verano”.

En España se aplicó un toque de queda a principios de noviembre que fue obligatorio para todo el país por 2 semanas y que luego cada región podía levantarlo según su situación epidemiológica. Desde esa fecha los contagios se redujeron, pero ante un inminente rebrote están volviendo a considerarlo.

¿En qué provincias argentinas se implementó la medida?

En Argentina, el 4 de enero La Pampa y Chaco fueron dos de las provincias que impusieron el toque de queda sanitario. 

En La Pampa la restricción establece la prohibición de la circulación de personas entre la 1 y las 6:30 de la mañana con excepción de trabajadores esenciales. Se suspenden los encuentros sociales grandes y se determina que todas las actividades finalicen a las 12 de la noche.

En Chaco se prohíbe la circulación desde las 12 de la noche hasta las 6 de la mañana y se permite la permanencia en espacios públicos hasta las 22. 

¿Es lo mismo toque de queda que estado de sitio?

No. El estado de sitio implica la suspensión de garantías constitucionales que se dicta en circunstancias de extrema gravedad para el orden público, la seguridad común y la paz interior. Es un concepto un concepto equivalente al de estado de guerra. Mientras que el toque de queda es una medida que en circunstancias excepcionales prohíbe la circulación en la calles durante ciertas horas.

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La aprobación del trigo transgénico HB4 viene generando opiniones divididas, desde los que defienden el desarrollo tecnológico hasta la preocupación de productores, consumidores y ambientalistas locales y de la región. Argentina es el primer país del mundo en aprobar este tipo de trigo.

Empecemos por lo primero, ¿qué es un transgénico?

Según la OMS, son organismos modificados genéticamente a partir de la introducción de uno o varios genes de otras especies que no pertenecen a su genoma original para otorgarle ciertas características.

En el caso del trigo transgénico HB4, se aislaron algunos genes del girasol, una especie muy adaptable a la falta de agua. Esos genes se pasaron a una planta experimental y, después de estudiar los resultados, se transformaron plantas de interés agronómico como soja y trigo, con el gen seleccionado. El resultado fue un trigo con una tolerancia mayor a la sequía.

El crecimiento de la población mundial trae consigo dos grandes problemas: la necesidad de producir comida para alimentar a todo el mundo y la falta de tierra para cultivar, según reporta la ONU.

Estados Unidos, Brasil y Argentina son los tres países del mundo que tienen mayor superficie destinada a cultivos modificados genéticamente. Según el Servicio Internacional de Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA), desde la creación de los transgénicos aumentó notablemente la producción mundial de alimentos y con un menor uso de la tierra.

¿Qué dicen algunos productores?

Barbechando es una organización de productores y profesionales vinculados a la actividad agroindustrial que busca incidir en leyes y políticas públicas para el sector.

"El trigo HB4 es muy importante porque se puede aplicar en superficies en donde hoy sería inviable. Esto estabiliza la producción de trigo, generando más previsibilidad y bajando el costo. Por lo tanto, van a bajar los alimentos. Van a haber más alimentos y más baratos", dice Germán Paats, presidente de Barbechando.

Si pensamos en los consumidores, ¿son seguros los cultivos transgénicos?

Según un análisis y recopilación de varios estudios de la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos (NAP), desde el punto de vista del consumo directo en ninguno de los países donde están aprobados se han mostrado efectos negativos en humanos.

Raquel Chan es la investigadora del CONICET que fue responsable del descubrimiento del trigo. "Argentina tiene un sistema regulatorio modelo y aceptado a nivel internacional en el cual para cualquier cultivo genéticamente modificado implica demostrar que no existirá daño ambiental, sino beneficios, que que no existirá daño a la salud humana o animal y que no existirá daño a la economía nacional", explica Chan.

Entonces, si los alimentos transgénicos son seguros para las personas que los consumen y nos permiten aumentar la producción, ¿cuál es el problema?

El uso de agroquímicos

Una de las situaciones que más preocupan a diferentes organizaciones es el incremento en el uso de agroquímicos.

La Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) es una organización nacional de familias productoras y campesinas que se encuentra en 15 provincias.

"No es el trigo transgénico solo, sino que viene con un paquete tecnológico de herbicidas y de plaguicidas que ha quedado demostrado que son tóxicos y que es veneno para nuestros cuerpos, nuestro territorio y nuestras familias. Se está implementando ese paquete tecnológico con un tipo de glifosato que es peor aún que el glifosato que ya la OMS tuvo que afirmar que es probablemente cancerígeno con todo lo que eso implica", considera Rosalía Pellegrini, de la UTT.

El glifosato es el herbicida más usado alrededor del mundo. El herbicida al cual es resistente el trigo transgénico es el glufosinato de amonio.

El mal uso de los herbicidas puede provocar que a largo plazo muchas especies de malezas logren resistencia, por lo que con el tiempo es necesario usar cada vez más herbicidas, según la Environmental Sciences Europe.

Las fumigaciones con agroquímicos

La periodista especialista en alimentación Soledad Barruti destacó en un artículo para RED/ACCIÓN que una sus mayores preocupaciones es que con este nuevo desarrollo se fumigará la tierra a lo largo de todo el año. Ahora se fumiga en primavera y verano, con el trigo se completaría el ciclo fumigando también en invierno.

Con el tiempo, la exposición al glifosato ha demostrado en algunos casos tener efectos controversiales tanto en la salud de animales como en personas. Por eso, países como Austria y Alemania ya anunciaron su próxima prohibición. 

Sin embargo, desde el CONICET afirman que este nuevo desarrollo podría ayudar a reducir el uso de herbicidas.

"No sembrar solo soja, que es el monocultivo que se siembra en verano, sino alternarlo con trigo en invierno implica una reducción drástica del uso de herbicidas. Porque al tener un cultivo constante en el terreno a sembrar, las malezas no pueden crecer y con mucha menor cantidad de químicos se puede mantener un terreno libre de malezas ya que hay un cultivo creciendo", afirma Raquel Chan, investigadora del CONICET.

Desde el lado de los productores que están en contra, creen que lo que hay que cambiar es el modelo de producción.

"Es aumentar que nuestro territorio esté en función del monocultivo y del agronegocio. Eso implica desmontes y eso implica sobretodo que la tierra deje de estar en función de un proyecto de producción de alimentos sanos para el pueblo. El pueblo nacional o está para la producción de alimentos sanos, la agroecología y otros modos más sustentables para pensar la agricultura. O está para el monocultivo, ya vimos lo que pasó con la soja", opina Rosalía Pellegrini, de la UTT.

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Las tomas ilegales acapararon las noticias en los últimos meses. Pero reflejan un problema que es mucho más grande y estructural: el del déficit habitacional. ¿A qué nos referimos con esto?

Hay dos tipos diferentes de déficit habitacional.

Primero, tenemos el cuantitativo. Es decir, la cantidad de viviendas que hacen falta para que todas las personas tengan un lugar digno donde vivir. Por ejemplo, se considera que hay un déficit de este tipo cuando más de una familia comparten una misma vivienda. Según el INDEC, esta situación alcanza a casi 1 de cada 10 hogares.

Después está el déficit cualitativo. Este tiene que ver con la calidad de la vivienda, de los materiales con los que está construida y otras limitaciones. También incluye las condiciones deficientes de acceso a servicios básicos como agua, cloacas y gas.

En este último punto es donde se refleja de forma más profunda el déficit. Según el censo de 2010, 1 de cada 4 personas no tiene conexiones adecuadas a redes cloacales y agua potable.

Desde 2010, las reiteradas crisis económicas continuaron con el impacto en la situación habitacional. Según una encuesta de 2019 en 31 aglomerados urbanos, más de la mitad de las personas no acceden a alguno de los servicios básicos (EPH 2019)

Las causas para que se dé este tipo de situaciones son varias.

Pero en gran parte se puede atribuir a una falta de coordinación correcta entre el Estado y el mercado.

"El déficit habitacional responde a una lógica de cuando dejamos operar la lógica del mercado por sí sola y la lógica del Estado no está tan presente. En Argentina además tenemos el problema de que el suelo urbano está dolarizado, entonces eso siempre con cada devaluación se encarece más en pesos el suelo", considera Fernando Bercovich, sociólogo y experto en ciudades y urbanismo.

Los problemas económicos también se reflejan en el aumento de la cantidad de inquilinos y en el aumento de los alquileres.

Desde el censo del 2001, el porcentaje de inquilinos está en aumento y hoy en día alrededor del 45% de los ingresos totales de los hogares se usan para pagar el alquiler, según datos de la Encuesta Nacional de Inquilinos.

En respuesta a este problema, en 2012, el gobierno creó el Plan Procrear, un programa que otorga créditos para la construcción de viviendas. Hace unas semanas se relanzó el programa y esta vez se otorgarían 300 mil créditos para mejoras y se construirán 44 mil viviendas nuevas.

Mientras tanto, ¿qué pasa en otros países?

Un ejemplo de modelo que sirvió para este problema en países como Noruega, Suecia y Dinamarca es el Andel.

Este se basa en la cesión voluntaria de tierra, ya sea de un privado o del Estado, por un largo periodo de tiempo para la construcción de una cooperativa de inquilinos. Los inquilinos asumen el costo de la construcción a partir de un aporte inicial y el acceso a un crédito, después solo tienen que pagar un muy bajo alquiler para mantenimiento. Pero quien pagó la construcción nunca es propietario. Cuando desea abandonar la vivienda renuncia al derecho de uso, se le reembolsa su aporte inicial y un nuevo inquilino puede abonar la misma cantidad para participar de la cooperativa (cooperativas Andel)

En la Argentina desde hace mucho tiempo hay organizaciones que luchan para que más gente pueda acceder a una vivienda digna. En particular, las más de 4 millones de personas que viven en barrios populares a lo largo del país. Por ejemplo, impulsando a que se cumpla la ley 27.453 que busca mejorar la integración socio urbana de estos barrios a partir de la regularización de los terrenos y las mejoras de la infraestructura, entre otras cuestiones.

"Creemos que es indispensable que se ponga en marcha la ley 27.453 para la integración socio-urbana de los barrios populares. La vivienda no es solo la casa sino también el entorno que la rodea. La participación de vecinos y vecinas es indispensable para que estos proyectos salgan bien. Creemos que es sumamente necesario que el Estado tome un rol proactivo hacia el acceso al suelo. Que se generen políticas que permitan el acceso al urbano de manera justa, accesible y asequible para todos y todas", opinó Gabriela Arrastua, directora del Centro de Investigación e Innovación Social de Techo.

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Cuando hablamos sobre nuestro impacto en el ambiente, muchas veces pensamos en qué tipo de transporte usamos, cuánta energía consumimos o qué tanto reciclamos.

Pero hay otro factor que tiene un gran impacto: lo que comemos.

Alrededor del 24% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial, se pueden atribuir a lo que ponemos en nuestros platos, según datos del Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental de Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2014.

Esto es más que todas las emisiones generadas por el transporte a nivel mundial, las que contribuyen un 14% de todos los gases. Es decir, las emisiones de los autos, camiones, micros, trenes, barcos, y aviones combinadas.

Obviamente, el tamaño del impacto ambiental depende del alimento.

Por ejemplo, cada 50 gramos de proteína de bife que ponemos en nuestro plato genera 17,7 kilos de dióxido de carbono. Si cambiamos esa misma cantidad de bife por pollo, la contaminación es 8 veces menor. Y si elegimos legumbres, las emisiones generadas son 44 veces menores, según datos de la Universidad de Oxford.

Y esto no es un tema menor, ya que la Argentina, por ejemplo, es el tercer país con más consumo de carne per cápita en el mundo, de acuerdo a datos la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Pero, ¿por qué genera más emisiones la carne?

Bueno, básicamente, porque los animales como las vacas y las ovejas emiten muchos gases. En particular, emiten metano, que es un gas de efecto invernadero hasta 36 veces más potente que el dióxido de carbono, según datos de la Agencia de Protección Ambiental de EEUU.

Pero más allá de los gases de efecto invernadero, también hay que tener en cuenta por ejemplo el transporte de los alimentos, la tierra que se necesita para su producción, los fertilizantes y la cantidad de agua que se usa en toda su elaboración.

Por ejemplo, para producir 1 kilo de carne de vaca, se necesitan 15.415 litros de agua. En las stories que hicimos en Instagram, al 70% de ustedes les sorprendió este dato. 

La explicación es que esto incluye toda el agua que consume la vaca, además de lo que se usa para producir sus alimentos, y el agua de lluvia almacenada en el suelo, que se usa en su gran mayoría para alimentar a los animales (Fuente: Water Footprint Network).

Entonces, para contribuir a la lucha contra el cambio climático, ¿tengo que dejar de comer carne completamente?

No necesariamente, pero cada pequeño paso cuenta.

Reemplazar la carne de vaca y cordero por otras carnes baja en promedio un 20% las emisiones de carbono de lo que comemos. Con una dieta vegetariana, las emisiones bajan un 30%. Y con una vegana, un 45%, según un Estudio revisado por pares en la revista científica PLoS One.

Elegir no comer carne ciertos días a la semana e incentivar a tu familia y amigos a que se sumen, comprar alimentos locales y de estación, y charlar sobre estos temas y compartir datos son algunas maneras de empezar a reducir el impacto ambiental de lo que comemos.

Otra opción cada vez más común son también los productos alternativos a alimentos animales, como carnes, atunes, mayonesas o leches que tratan de replicar el sabor y textura originales, pero que están hechos 100% a base de plantas.

Y el impacto ambiental de estos productos es claro. Por ejemplo, algunas hamburguesas hechas a base de planta emiten 88% menos de CO2 que las hamburguesas de carne,  las mayonesas a base de plantas usan 70% menos de agua y 45% menos de energía.

Así que tal vez no todos podamos movernos en transportes eléctricos o usar energía solar. Pero todos tenemos que comer, y cada gramo de lo que decidamos poner o no en nuestro plato, puede hacer diferencia.

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Agua, luz y gas son algunos de los servicios que siempre fueron considerados esenciales. Pero hoy hay un servicio que refleja más que nunca la desigualdad: el del acceso a internet.

Aunque muchos de nosotros demos por sentado el hecho de poder estar conectados las 24 horas del día, lo cierto es que para muchas familias, acceder a internet no está garantizado. Esto es lo que se llama la brecha digital: la distribución desigual en el acceso, uso e impacto de las diferentes tecnologías de información y comunicación.

Según la Ley Argentina Digital, promulgada en 2014, el acceso a las comunicaciones y a las telecomunicaciones es un derecho humano. Y además, es un factor clave para acceder a otros derechos. 

En los últimos meses, la pandemia y el aislamiento preventivo implicaron el cierre de escuelas e instituciones educativas. Esto también obligó a los profesores a reinventarse con nuevas maneras de dar clase.

Sin emabargo, a lo largo del país, la falta de conectividad y computadoras hace imposible para miles de estudiantes tener clase de forma virtual y ni siquiera pueden tener acceso a tareas ni a sus docentes.

Alrededor del país, se calcula que 19,5% de los estudiantes en el nivel primario no tienen internet. Y en el nivel secundario, el 15,9%, según un informe del Observatorio Argentinos por la Educación.

La desigualdad, obviamente, también varía por región. En el norte del país es donde la conectividad es aún peor. En provincias como Santiago del Estero hasta un 40% de los hogares de estudiantes primarios no tienen conexión a Internet. CABA tiene el índice más bajo del país con 7,2%.

Este no es un problema nuevo, y hace mucho tiempo que los referentes barriales luchan por su derecho a una democratización en cuanto a internet y tecnología, ya que incluso acceder a través de empresas privadas se les hace difícil.

La falta de tecnología también se ve reflejada en los resultados académicos. En las pruebas PISA la mayoría de los mejores rendimientos en lectura, matemáticas y ciencias fueron en estudiantes que sí tenían acceso a Internet, según datos del Ministerio de Educación.

Y si comparamos con otros países de la región, Chile y Uruguay son los países que mejores resultados tuvieron en las pruebas y también son los que mayores niveles de conectividad tienen, de acuerdo a estadísticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Hace algunas semanas, el juez Andrés Gallardo falló a favor de una demanda presentada por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ). El dictamen obliga al Gobierno porteño a prestar servicios de internet a estudiantes de los barrios populares.

La idea es que esta medida se pueda llevar al resto del país. Mientras tanto, ya hay un protocolo para la vuelta a las clases presenciales. Pero mientras que el acceso a estar conectado no se facilite, la brecha digital, educativa y socioeconómica va a seguir creciendo.

¿Qué medida pueden tomarse para que la conectividad pueda ser más igualitaria?

Según Marcelo Giulliti, abogado de ACIJ, son varias: "En primer lugar, instalar los dispositivos necesarios para poder acceder a la conectividad a internet, como por ejemplo la intalación de antenas como las que se usan en los espacios públicos de CABA o los dispositivos de acceso 4G que permiten el acceso a internet desde dispositivos móviles"

"En segundo lugar requiere que el Gobierno porteño entregue computadoras, tablets, notebook, de manera que puedan acceder a las clases virtuales online y al contenido que brindan los docentes de manera remota", completa Giulliti.

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Durante el primer mes de la pandemia, Chicas Poderosas entrevistó a diez profesionales de la salud de ámbitos públicos y privados para conocer sus sentires y recomendaciones.

En este coproducción junto a Revista Colibrí, enfermeras, médicas y otros profesionales comparten sus emociones y desafíos en Argentina, Chile, Colombia y México. La pandemia no sólo les supone un reto profesional, sino también personal.

*Este video fue realizado por Florencia RomeroDaian Alexa Muñoz De la Hoz,  Claudia Gutiérrez MontañoLia Valero y Nicole Martin.

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La realidad virtual ya está cambiando nuestra vida y podría hacerlo muchísimo más en los próximos años. Y las cabezas de Silicon Valley, como Tim Cook, de Apple, hablan de la realidad aumentada como la próxima gran revolución en el mundo de la tecnología.

Pero, ¿qué es la realidad aumentada? Es la tecnología que le permite a los usuarios ver, a través de la pantalla de sus celulares u otro dispositivo, información virtual agregada al mundo real.

Axel Marazzi, editor de nuestra newsletter FUTURO, habló con Tomás García, un artista visual, youtuber y creativo publicitario que trabaja como consultor y creador de contenido para marcas multinacionales.

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Incertidumbre y COVID-19 van de la mano. Pero hay una cosa que parece estar clara: la vacuna es la clave para que todo esto termine de una vez. 

Pero aunque la vacuna sea la solución, desarrollar una que sea efectiva, testearla, fabricarla y distribuirla para que todos accedamos a ella, no es para nada fácil.

¿Cómo se hace una vacuna?

Hoy hay en desarrollo por lo menos 149 vacunas contra el COVID-19 alrededor del mundo por universidades, laboratorios privados y otras instituciones. En la Argentina, hay dos proyectos en desarrollo.

En promedio, producir una vacuna puede tardar entre 10 a 15 años. Pero debido a los esfuerzos globales, una vacuna contra el COVID-19 podría estar lista en un tiempo récord de entre 12 y 18 meses. 

Lo que demanda más tiempo es el testeo, que está dividido en 4 etapas:

1. El testeo preclínico, donde científicos aplican la vacuna a animales para ver si produce una respuesta inmunológica.

2. Después de eso se pasa a la fase 1 de los testeos clínicos, donde un grupo pequeño de 20 a 100 personas, recibe la vacuna de prueba y se chequea la efectividad y potenciales efectos secundarios.

3. En la fase 2, se amplía el grupo de prueba a hasta 300 personas divididas en subgrupos, como niños y adultos mayores, para ver si la vacuna actúa de manera diferente entre grupos.

4. Y por último, se pasa a la fase 3, donde se le da la vacuna a miles de personas, y se espera a ver cuántas de estas personas se infectan, en comparación con un grupo que solo recibe un placebo.

Recién después de todo esto, los entes reguladores de cada país que están a cargo de aprobar o no nuevos medicamentos revisan los resultados de los testeos, y deciden si aprobar la vacuna o no. Un proceso que en sí suele tardar un año o más. 

La buena noticia es que científicos alrededor del mundo están avanzando a una velocidad histórica para tener una vacuna contra el COVID-19 lo antes posible. Ya hay 17 vacunas siendo testeadas en humanos, y por lo menos dos de estas van a entrar en la fase 3 de testeos este mes de julio, una en Estados Unidos y otra en Inglaterra.

¿Cuáles son los caminos posibles para que una vacuna llegue a la Argentina?

"La primera alternativa es que la desarrolle un grupo de investigación o un laboratorio nacional", dice Juan Ugalde, investigador del CONICET en la UNSAM. "Después que la desarrolle un laboratorio del exterior, y que la Argentina pueda adquirir esa licencia para la producción en una industria local. O finalmente que una empresa extranjera la desarrolle y la Argentina vaya y compre la producción".

Pero esto no termina acá. Que una vacuna esté aprobada, no significa que de un día para el otro todos tengamos acceso a ella. El próximo desafío es el de la producción y la distribución.

"Obviamente hay una capacidad limitada de producción. Eso va a ocurrir con cualquier vacuna", dice Ugalde. "Quizás la esperanza es que haya más de una vacuna y por lo tanto más de una empresa la pueda producir. También está la posibilidad de que empresas licencien y que eso permita aumentar la capacidad productiva".

Frente a una cantidad limitada de vacunas, también se presenta la pregunta de quién recibe la vacuna primero.

"La priorización va a depender de cada país", dice Ugalde. "Hay países que van a priorizar seguramente quien la pueda pagar. Puede haber también una cuestión de salud pública. Probablemente los Estados priorizarán a las poblaciones vulnerables".

Una de las maneras de aliviar el cuello de botella en la producción de vacunas es lo que se llama la producción “a riesgo”. Es decir, empezar a producir una vacuna a escala masiva antes de que esté aprobada. Si la vacuna no pasa los testeos clínicos, entonces esa producción se tendría que tirar. Pero si sí pasa, entonces ni bien se apruebe ya habría millones de dosis disponibles.

Es algo que está haciendo, por ejemplo, el gobierno de Estados Unidos, al invertir miles de millones de dólares en 5 vacunas candidatas. Mientras tanto, Bill Gates está construyendo fábricas para 7 de las vacunas más prometedoras contra el COVID-19, con el objetivo de ya tener la capacidad de producción instalada ni bien una de estas se apruebe.

Entonces, ¿vamos a poder volver a la “normalidad” una vez se apruebe una vacuna? Probablemente, la gran mayoría de nosotros no. Por lo menos en lo inmediato. 

Algunos expertos predicen que el virus no va a dejar de circular hasta que el 60 al 70% de la población sea inmune. Y hacer llegar la vacuna a esta cantidad de gente va a ser un proceso largo. 

Así que sí, el día que se apruebe una vacuna será un gran día. Pero probablemente sigamos usando barbijo y manteniendo distancia social, por lo menos por un rato más.


Vacuna argentina: los proyectos que lideran dos universidades públicas

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¿Qué se sabe hasta ahora del nuevo coronavirus? ¿Estamos realmente atravesando el pico de contagios en la Argentina? ¿Qué avances hay en los estudios para desarrollar una vacuna? ¿Podemos esperar rebrotes una vez que termine la cuarentena?

Esas y muchas otras preguntas le hicimos a Omar Sued, director de Investigaciones de Fundación Huésped y presidente de la Sociedad Argentina de Infectología. Además, nuestra comunidad de seguidores de Instagram también pudo hacerle varias preguntas.

Este contenido fue publicado originalmente en nuestro Instagram.

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Cada 28 de junio se conmemora alrededor del mundo el Día Internacional del Orgullo. Es un día marcado por fiestas, desfiles y festejos para celebrar la diversidad del colectivo LGBTQ.

Pero aunque el colectivo tenga cada vez más visibilidad y un mayor reconocimiento de sus derechos, todavía sufre de discriminación y desigualdad en diversos ámbitos.

Empecemos por lo básico. Muchas veces, usamos las siglas LGBTQ para referirnos al colectivo en general. Pero detrás de cada inicial, hay personas e historias muy diversas.

"L es por lesbianas. Somos mujeres que nos sentimos sexualmente atraídas, y/o nos enamoramos de otras mujeres", explican Micaela Pierani Méndez y Cecilia Carranza Saroli.

"G es por gays. Somos hombres que nos atraen sexual y emocionalmente otros hombres", dice Nicolás Giménez.

"B de bisexual. Somos quienes nos sentimos atraídos tanto física como emocionalmente a las demás personas, sin importar su sexo", afirma Juan Pablo Zárate.

"T de trans. Por las personas que no se sienten identificades con su género o sexo asignado al nacer", cuenta Lautaro Lucas Cruz.

"Q por queer. Somos personas que no buscamos etiquetarnos por una identidad de género u orientación sexual. Representamos las sexualidades que traspasan las fronteras de lo socialmente aceptado", explica Juan Manuel Pérez.

Obviamente, estas siglas son solo algunas de las que representan el amplio espectro de identidades y orientaciones sexual que existen. Hoy en día, por ejemplo, se usa el símbolo + al final de las siglas para representar a todas aquellas personas que no se identifican con las definiciones anteriores.

¿Y por qué se celebra el Día del Orgullo el 28 de junio?

Porque una madrugada del 28 de junio de 1969, la policía de Nueva York arrestó violentamente a personas que estaban en el bar Stonewall Inn, un punto de encuentro para la comunidad LGBTQ, que era en ese entonces muy perseguida y discriminada.

Esto inició una serie de manifestaciones y los disturbios de Stonewall pasaron a ser reconocidos como el catalizador del movimiento por los derechos de la comunidad LGBTQ en todo el mundo.

Más de 50 años después, hubo grandes avances. El matrimonio igualitario es legal en 29 países y existen leyes en varios países que prohíben la discriminación laboral basada en la orientación sexual (Fuente: Business Insider).

Sin embargo, 70 países todavía consideran la homosexualidad como un crimen y 9 países castigan relaciones del mismo sexo con la pena de muerte (Fuente: Amnistía Internacional).

Argentina, por ejemplo, fue el primer país en legalizar el matrimonio igualitario en América Latina, y cuenta con una Ley de Identidad de Género considerada una de las más progresivas del mundo.

Sin embargo, en 2019 se registró un récord de crímenes de odio hacia el colectivo LGTBQ, y ninguno de los tres proyectos de ley presentados ante el Congreso para promover la inclusión laboral de las personas trans ha sido aprobado. (Fuente: Agencia Presentes)

Es por eso que, en el marco del Día Internacional del Orgullo, es importante festejar la diversidad, pero al mismo tiempo seguir demandando por los derechos de la comunidad LGBTQ. 

"Creemos que es muy importante seguir festejando el día del orgullo para continuar normalizando al colectivo, también para seguir ayudando para que toda la sociedad se contagie de lo importante que es la libertad de elección y para ayudar a las personas que todavía no han podido expresarse y no están pudiendo vivir con plenitud su elección sexual", explica Cecilia Carranza Saroli.

Y seas o no parte del colectivo, también hay maneras en las que podés ayudar, de acuerdo un programa de Naciones Unidas Derechos Humanos:

1. No toleres ningún tipo de estigmatización o prejuicio contra las personas del colectivo LGBTQ

2. Escuchá sus historias e informáte de las dificultades que enfrentan

3. Señalá y denunciá todo tipo de abuso y discriminación, tanto en casa como en el trabajo, la escuela, en público o en internet

"Somos alegría, somos personas que cambiamos, que no nos tenemos que mover en un mundo con vergüenza. Por toda la gente que peleó para que se pueda conmemorar este día. No hay nada más lindo que contarle al mundo si, soy esto, soy felizmente trans, felizmente lesbiana, felizmente gay, felizmente queer, y hay un montón de motivos por los cuales celebrar este día", cuenta Lautaro Lucas Cruz.

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Imaginate que estás comprando un yogur o unas galletitas. ¿Cómo elegís cuál comprar? Más allá del precio, probablemente te guíes por lo que ves en el frente del paquete, el color, si la imagen te tienta, si es light o no, etcétera.

¿Lo que hay del lado de atrás del paquete? No nos importa tanto. 

Pero, casi siempre, atrás del paquete es donde está la información más importante: los ingredientes y el valor nutricional de lo que estamos comprando.

Y esto es clave, porque estar al tanto o no de esta información, tiene un impacto en nuestra salud.

Hoy en la Argentina, 4 de cada 10 niños y niñas en edad escolar tienen sobrepeso u obesidad. Y entre los adultos, el número aumenta a 6 de cada 10.

Es una de las tasas más altas de América Latina, y un problema fuertemente vinculado con el nivel socioeconómico. Los chicos de familias más vulnerables tienen un 31% más de riesgo de padecer obesidad.

¿Cuál es una posible solución?

"Nosotros vamos al supermercado y guiamos nuestras compras por el frente del paquete, lo que nos dice un paquete que tiene ahí adentro en forma de alimento. Y es información publicitaria", dice Soledad Barruti, periodista y autora de los libros Malcomidos y Mala Leche. "Si en lugar de ir a información publicitaria, nosotros fuéramos a información verídica, precisa, muy clara y muy concreta, del tipo “alto en azúcar”, lo pensaríamos dos veces".

Esto es lo que se llama etiquetado frontal. Es decir, que los alimentos tengan una etiqueta en el frente del paquete si lo que estás comprando tiene altos niveles de nutrientes críticos, como sodio, azúcares o grasas.

Según la Organización Mundial de la Salud, es una de las medidas más efectivas para prevenir la malnutrición, y países como Perú, Chile, Uruguay, Inglaterra, España y Australia ya implementaron el sistema. Y la evidencia es clara. 

Desde que Chile implementó el etiquetado frontal en 2016, bajó un 25% la compra de bebidas azucaradas y un 17% la compra de postres envasados. Al mismo tiempo, aumentó la capacidad de identificar alimentos saludables y la valoración de la información dada en las etiquetas frontales.

¿Pero qué pasa en la Argentina?

En los últimos años, legisladores de distintos partidos políticos presentaron numerosos proyectos de ley de etiquetado frontal, pero ninguno fue aprobado. El último fue presentado en junio de este año por la diputada nacional Florencia Lampreabe.

"Lo que tiene que hacer un Estado es garantizar una alimentación nutritiva y de calidad para todos y todas", dice Lampreabe. "Lo importante es instalar el tema suficientemente en la sociedad para que se entienda que se trata de una cuestión de salud pública y del derecho de los consumidores a saber qué consumen, y poder optar por alimentos de mejor calidad".

Pero más allá del etiquetado frontal, hay otras medidas necesarias para combatir las altas tasas de sobrepeso y obesidad.

Según Barruti, "hace falta limitar las publicidades y hacer un diagrama de precios diferenciados, entre los comestibles que duran años en las góndolas que no perecen, y los alimentos de verdad que sí lo hacen y que son producidos por productores que viven en condiciones bastante marginales. Hay que generar acceso a la comida de verdad".

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Después de meses de confinamiento, muchas ciudades alrededor del mundo están, de a poco, retomando sus actividades.

Son imágenes que nos traen esperanza, pero que también nos llevan a preguntarnos cómo evitamos exponernos al COVID-19 al volver a interactuar con el “mundo exterior”.

Principalmente son tres los factores que tenemos que tener en cuenta: la distancia, la duración y la ventilación. 

La distancia física mínima que hay que mantener con otras personas para evitar contagiarnos es un tema muy debatido. La Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud recomiendan un mínimo de 1 metro. Pero otros gobiernos y organizaciones recomiendan 2 metros. Lo que sí está claro, es que cuanto mayor sea la distancia, menor la probabilidad de contagiarnos.

Mientras que la probabilidad de contagiarnos aumenta cuanto más tiempo estemos expuestos al virus. Es decir, no es lo mismo cruzarte con una persona contagiada en la calle, que vivir con ella o trabajar en el mismo lugar.

Según un estudio de más de 2.000 casos de COVID-19, el mayor porcentaje de personas se había contagiado a través de alguien con quien compartía el hogar, seguido por contagios en el transporte público, los restaurantes y los espacios compartidos de trabajo o estudio. Todos lugares donde la gente interactúa por un tiempo prolongado.

Y el tercer factor clave es la ventilación.

En un espacio cerrado, la falta de circulación de aire fresco puede aumentar el riesgo de exposición al virus. Pero, al mismo tiempo, hay evidencia inicial que sugiere que el aire acondicionado puede propagar el virus al recircular aire infectado en un espacio cerrado.

Por eso, cada vez más expertos concuerdan que el riesgo de contagio es generalmente más alto cuando estamos en espacios encerrados que cuando estamos al aire libre.

Un estudio encontró que de las personas con COVID-19 que solamente interactuaron con gente al aire libre, el 12,5% le transmitió el virus a otros. Mientras tanto, de las personas con COVID-19 que interactuaron con gente en espacios cerrados, el 73% contagió a otros.

La explicación es simple. Al aire libre, el virus tiene más chances de dispersarse, especialmente si hay alguna brisa. Además, la luz del sol, el viento, la humedad, la lluvia y la temperatura son todos factores que afectan la transmisibilidad del virus. (Fuente: Angela Rasmussen, Columbia University)

Esto no quiere decir que no tengamos que mantener la distancia con otras personas al aire libre.

"Compartir espacios cerrados es un riesgo, y en el caso de los espacios abiertos, deben mantenerse las medidas de distanciamiento social", dice el doctor Daniel Stecher, jefe de la División Infectología del Hospital de Clínicas. "Esto es, más de 2 metros de distancia y eventualmente el uso del tapabocas".

¿Y qué pasa cuando hacemos actividad física al aire libre? La evidencia es mixta, pero cada vez más expertos concuerdan que el potencial de contagio es bajo, especialmente si se mantiene una distancia de por lo menos 2 metros y se evitan los espacios con mucha gente.

Entonces, acá van algunas recomendaciones para cuando empecemos a salir de nuestras casas:

1. No te quedes en espacios cerrados, especialmente espacios chicos, por más tiempo de lo necesario

2. Si querés salir a comer o tomar algo, tratá de sentarte afuera o cerca de una ventana abierta

3. Y si salís a hacer ejercicio, hacélo en lugares u horarios donde no haya mucha gente y mantené la distancia con otros, especialmente si estornudas o toses.


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